La vida del vate está impregnada por enigmas y misterios. En este artículo exponemos uno de ellos.

En la historia de Durante di Alighiero degli Alighieri —tal su nombre completo— existe una tradición que, si bien no se encuentra documentada, sostiene su residencia en Francia entre 1305 y 1309. Que falten testimonios escritos no debe asombrarnos pues, como veremos, la cuestión en que se encuentra inmersa dicha estadía tiene razón de ser en el entramado de sociedades secretas muy desarrolladas por entonces en toda Europa.

Las pistas llevan a considerar que el Florentino estaba en París cuando el último Gran Maestre de la Orden de los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Jerusalén (más conocidos como «los Templarios»), Jacques de Molay, fue asesinado en la hoguera por orden del rey de Francia Felipe IV con la venia del Papa Clemente V.

Dentro de la tradición oral, hay quienes afirman que Dante estuvo presente en ese terrible momento. Es más, el poeta habría tenido la oportunidad de conocer y conversar con de Molay mientras éste se hallaba prisionero. La forma simple para conseguir semejante encuentro sería la del soborno a los guardias de la prisión.

Se deduce que, dado que el poeta pertenecía a varias ordenes iniciáticas y secretas —como los Fidele d’Amore y la Fede Santa—, durante la conversación el Gran Maestre transmitió, con el usual método «de la boca a la oreja» (o sea, sin que quede documento escrito alguno), una serie de conocimientos secretos.

Jacques Bernard de Molay (Franco Condado de Borgoña, c. 1240-1244 – 18 de marzo de 1314), conocido como Jacques de Molay, fue un noble franco-comtés y el último Gran maestre de la Orden del Temple, que fue una orden militar fundada por Hugo de Payens y por otros caballeros que participaron en la Primera Cruzada, cuyo propósito era proteger los peregrinos cristianos en Tierra Santa.

Pero hay más. Dante fue Gran Maestre (el superior de la orden) de los Fidele d’Amore, a la que pertenecieron destacadas figuras como Bocaccio, Cavalcanti y Petrarca.

Bocaccio fue el primer biógrafo del célebre poeta y quien agregó el adjetivo de «divina» a su obra magna.

De manera que el encuentro con Jacques de Molay bien pudo haber sido la reunión de las dos máximas autoridades de sendas órdenes espirituales y esotéricas. Lo que agrega mayor interés al acontecimiento. Sobre todo, cuando un reconocido experto en la temática como lo fue Serge Hutin se refiere a Dante como «el más célebre iniciado de toda la Edad Media». Agregando que el poeta «parece haber desempeñado un importante papel en las sociedades secretas de aquella época (…) Fue, en particular, uno de los jefes de la Fede Santa, una orden terciaria de filiación templaria».

Dicho esto, cabe agregar que en La Divina Comedia se menciona a los Templarios así como al rey Felipe IV y al Papa Clemente V; estos dos últimos en forma crítica. Y debemos agregar que, algunos de los símbolos utilizados por la Orden Fede Santa tienen concordancia con los usuales del templarismo.

La Divina Comedia es un poema escrito por Dante Alighieri. Se desconoce la fecha exacta en que fue escrito aunque las opiniones más reconocidas aseguran que el Infierno pudo ser compuesto entre 1304 y 1307 o 1308, el Purgatorio de 1307 o 1308 a 1313 o 1314 y por último, el Paraíso de 1313 o 1314 a 1321, fecha del fallecimiento del poeta.

Por otro lado, Dante en varios pasajes de sus obras destaca que hay algo secreto en ellas. En su Convivio refiere un poema que dice: «Canción, yo creo que serán pocos/los que tu significado bien entiendan,/tan dura y fatigosamente lo expresas».

Y en la Divina Comedia, hay un pasaje de Infierno (IX, 61-63) más que revelador a este respecto: «O voi que avete gl´intelleti sani,/ mirate la dotrina che s´ascende/ sotto il velame degli versi strani!» (¡Oh, ustedes que tienen intelectos saludables, / apunte la doctrina que asciende / bajo el velo de versos extraños!).

El Dr. Jorge Francisco Ferro, especialista argentino en ordenes iniciáticas, ha sido contundente al expresar al respecto que «poco y nada se sabe de su participación en dos órdenes esotéricas derivadas directamente de los Caballeros Templarios como lo eran la Fede Santa y los Fedeli d’Amore. Según una persistente tradición, Dante fue testigo presencial de la muerte en la hoguera de Jacques de Molay, el último Gran Maestro de los Templarios, pues está históricamente comprobado que en la fecha de la ejecución estaba residiendo en París. Este costado casi desconocido de la vida del gran poeta es, muy posiblemente, el de mayor trascendencia espiritual para Occidente».

Por Antonio Las Heras. Edición: MP.

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