Oumumua, un misterioso objeto considerado el primer visitante interestelar registrado en nuestro sistema solar, podría ser una sonda extraterrestre. Así lo sugiere un nuevo estudio, el cual refuta de lleno la explicación natural más aceptada.

Descubierto en 2017, este cuerpo de forma extrañamente alargada y que se aceleraba sin motivo aparente fue primero considerado un asteroide, después un cometa y hasta hubo teorías que apuntaban a que se trataba de una nave espacial varada.

Con el tiempo, la hipótesis del cometa pareció destacarse entre las propuestas, pero con un grave problema: no había evidencia alguna que tuviera la clásica cola que siempre se observa en este tipo de cuerpos, generada por su calentamiento al acercarse al Sol.

En junio de este año, un equipo de investigación formado por los astrofísicos Darryl Seligman y Gregory Laughlin, creyó resolver el problema, sugiriendo que el raro comportamiento observado en Oumumua probablemente se debía a que el cometa estaba mayormente formado por hidrógeno molecular (H2) y una parte de este había estado escapando de manera no visible desde la superficie, causando la aceleración —y explicando la falta de cola cometaria—.

Interpretación artística de Oumuamua como cometa.

Ahora, en un nuevo estudio publicado en The Astrophysical Journal Letters, los astrofísicos Avi Loeb y Thiem Hoang argumentan que la hipótesis del hidrógeno molecular no es posible en el mundo real.

Señalan que, incluso en las partes más frías del espacio, la luz de las estrellas calentarían los pequeños fragmentos de hidrógeno sólido antes que estos pudieran agruparse y formar un cometa del tamaño de Oumuamua (de entre 400 y 800 metros). Y aún más importante, el viaje desde la nube molecular gigante más cercana —una polvorosa y gaseosa región donde se formarían estos «icebergs» de hidrógeno— es demasiado largo. Un iceberg de hidrógeno viajando millones de años a través del espacio interestelar se desintegraría, cocinado por la luz estelar.

Seligman dijo que el análisis de Loeb y Hoang es correcto, y que ningún cometa de hidrógeno sobreviviría una travesía tan extendida.

Esta foto es una combinación de imágenes obtenidas por el VLT del ESO y el Telescopio Gemini Sur. En ella se observa al objeto interestelar Oumuamua en el centro, rodeado por estrellas que se ven como líneas punteadas debido al seguimiento del objeto en movimiento.

«Nuestra hipótesis funciona si Oumuamua tiene solo 40 millones de antigüedad. En esa escala de tiempo, la desgasificación podría haber moldeado al cometa dándole esa forma alargada sin destruirlo por completo», respondió, señalando a la vez varios orígenes próximos para el cometa, entre ellos Carina y Columba, dos grupos de jóvenes estrellas.

Sin embargo, Loeb no está de acuerdo: «Acortar la distancia recorrida por el iceberg de H2 no resuelve el problema, porque este debió formarse junto con su sistema planetario de origen, miles de millones de años atrás. Con el transcurrir de tales eones, el iceberg se evaporaría».

Avi Loeb, profesor de ciencia Frank B. Baird en Harvard y coautor del reciente estudio.

El astrofísico también agregó que se espera que estos icebergs de hidrógeno provengan de nubes moleculares gigantes, y no de partes del espacio como Carina o Columba. Reiterando que siendo así no sobreviviría el viaje desde la nube molecular más cercana.

Y es que Loeb parece tener claro qué era Oumuamua. El título de su libro a publicarse en enero de 2021 lo dice todo: Extraterrestre: La Primera Señal de Vida Inteligente Más Allá de la Tierra.

Fuente: Live Science. Edición: MP.

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 2 comentarios
Comentarios
Ago 20, 2020
0:59
#1 HORACIO:

POR QUE NO SE LES OCURRIO PENSARLO ANTES …Psssss asi lo foteaban mejor…

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Ago 20, 2020
15:52
#2 Gloria:

Pensé exactamente lo mismo !

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