Las estrellas de nuestra galaxia no solo brillan en el firmamento, sino que también emiten sus propias «melodías» a través de vibraciones internas. Un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW) en Sídney ha revelado que estas oscilaciones pueden ofrecer pistas clave sobre la evolución de la Vía Láctea y otras galaxias.

Melodías de sismos estelares revelan el pasado de la Vía Láctea

El cúmulo abierto M67 contiene una población de estrellas gigantes y evolucionadas. Crédito: Sloan Digital Sky Survey, CC BY 4.0.

La investigación, publicada en Nature, se centró en el cúmulo estelar M67, ubicado a 2.700 años luz de la Tierra. Liderado por la Dra. Claudia Reyes, el estudio analizó 27 estrellas nacidas de la misma nube de gas hace cuatro mil millones de años. A pesar de tener la misma edad y composición química, estas estrellas presentan diferencias en masa que permiten a los astrónomos observar en tiempo real las distintas fases de su evolución.

«Cuando estudiamos estrellas en un cúmulo, podemos ver toda su secuencia de evolución individual», explicó la Dra. Reyes. «Las estrellas más masivas evolucionan más rápido que las de menor masa, lo que nos permite trazar un mapa de su desarrollo con mayor precisión».

Las estrellas del cúmulo M67 tienen una edad y una composición similares a las de nuestra propia estrella, el Sol —que está menos evolucionado—. Crédito: NASA/Goddard/SDO.

M67 es un cúmulo particularmente valioso porque contiene una amplia variedad de estrellas gigantes, desde subgigantes poco evolucionadas hasta gigantes rojas en sus etapas finales. Este hallazgo también ayuda a los científicos a comprender mejor el futuro de nuestro propio Sol, que se formó en un cúmulo similar.

El lenguaje oculto de las estrellas

La clave de este descubrimiento radica en la astrosismología, el estudio de las oscilaciones estelares. Al igual que los instrumentos musicales, las estrellas «resuenan» en frecuencias específicas determinadas por su estructura interna. Utilizando datos de la misión Kepler K2, los investigadores pudieron «escuchar» estas vibraciones y deducir información sobre la densidad, temperatura y edad de las estrellas analizadas.

Oscilaciones en la gigante roja EPIC 211409560 del cúmulo abierto M67. Crédito: C. Reyes et al., Nature, 2025.

El profesor Dennis Stello, coautor del estudio, comparó este proceso con escuchar una orquesta. «Cada estrella vibra con una combinación de frecuencias, como los distintos instrumentos en una sinfonía. Al analizar estas señales, podemos entender lo que sucede en su interior».

Un nuevo horizonte para la astrofísica

Esta investigación marca la primera vez que se analiza un rango tan amplio de secuencias evolutivas dentro de un mismo cúmulo con este nivel de detalle. El hallazgo permitirá a los astrónomos estimar con mayor precisión la edad y masa de estrellas en la Vía Láctea, un paso fundamental para comprender la evolución de nuestra galaxia y la posibilidad de vida en planetas extrasolares.

«Nuestros resultados abren la puerta a una nueva forma de estudiar la evolución estelar. Ahora podemos volver a examinar datos previos en busca de estas frecuencias ocultas y, en esencia, escuchar la historia de nuestra galaxia a través del sonido de las estrellas», concluyó la Dra. Reyes.

Fuente: UNSW. Edición: MP.

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