Durante años, los científicos han teorizado sobre qué tipo de lunas fuera del Sistema Solar se pueden detectar con telescopios modernos. Ahora, por primera vez, la especulación da paso a los datos gracias al programa Hunt for Exomoons with Kepler (HEK).

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En un estudio publicado en The Astrophysical Journal, investigadores dirigidos por David Kipping, de la Universidad de Harvard, concluyen que la tecnología actual es lo suficientemente sensible para detectar exolunas semejantes a las que se encuentran en el sistema solar e incluso lunas potencialmente habitables.

Una de las preguntas más importantes que afrontan los astrónomos de hoy es si los mundos que orbitan otras estrellas son capaces de soportar la vida. Al igual que los planetas rocosos, los gigantes gasesosos empiezan a encontrarse en las zonas habitables de sus estrellas, y pueden contar con exolunas habitables dignas de aquellas representadas con tanta frecuencia en la ciencia ficción. Hasta ahora, los astrónomos sólo han sido capaces de adivinar qué pequeña tiene que ser una exoluna para que sea detectable con los telescopios actuales, mediante el uso de simulaciones por ordenador y argumentos teóricos.

Después de varios años de búsqueda de exolunas, el proyecto HEK es finalmente capaz de proporcionar la respuesta real y reflejarlo en un estudio detallado y minucioso de casi 60 planetas. De ellos, se calcula que 41 pueden albergar exolunas.

«Por cada planeta donde no descubrimos una exoluna, estamos en condiciones de decir qué tan masiva tiene que ser una luna para estar excluida por los datos actuales», dijo Kipping, del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica y primer autor del trabajo.

Utilizando datos de telescopio espacial Kepler de la NASA, los autores observan en cada exoplaneta una variedad de firmas buscando la presencia de una exoluna, como la sombra de la luna delante de la estrella anfitriona y la influencia gravitatoria en su planeta. Críticamente, incluso cuando no se ven estos efectos, su ausencia dice a los astrónomos qué tipo de lunas se pueden descartar.

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«Nos limitamos directamente a la relación de masas entre el planeta y una luna objetivo potencial. Por ejemplo, nuestra Luna es aproximadamente el 1% de la masa de la Tierra, una señal tan pequeña es un gran desafío, pero el nivel de sensibilidad que alcanzamos es suficiente para detectarla en 1 de cada 8 planetas estudiados», explica Kipping.

Uno de los mayores ratios de proporción que se encuentran en el Sistema Solar es de 11,6% para Plutón y su luna Caronte, que la nave espacial New Horizons visitará a finales de este año. El informe del equipo HEK afirma que una relación como la de Plutón-Caronte es detectable en alrededor del 40% de los planeta estudiados.

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Posteriormente, el equipo va a convertir estos medios de proporciones en masas físicas reales también. Por ejemplo, el equipo encontró que una exoluna con la misma masa que la Tierra es detectable en alrededor de 1 de cada 3 planetas estudiados. Incluso la luna más pequeña que se piensa es capaz de soportar una atmósfera similar a la Tierra es detectable por 1 de cada 4 casos.

Cabe destacar que el hallazgo de vida en una de estas exolunas podría significar una abundancia de muchas más de similares características. «Si tales exolunas habitables son halladas, entonces daría paso a la posibilidad que existan más lunas habitables que planetas», concluyen los científicos del proyecto HEK.

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