8. El estudio pretende ignorar que los efectos de la contaminación persistirían para siempre.

Pretende ignorar que la vida media de los elementos radiactivos liberados por las bombas atómicas es algo bien conocido (14):

Hiroshima : Uranio, U235 -> 710 millones de años.
Nagasaki : Plutonio, Pu239 -> 240.000 años.

¿Os parece mucho? Pues no lo es. Recordemos además que la vida media es solo el tiempo en que estos elementos tardan en perder la mitad de su radiactividad y que no basta multiplicar esta cifra por 2 para obtener el periodo que tardan en perder toda la radiactividad.

Así por ejemplo el plutonio tiene una vida media de solo 240.000 años pero dentro de 480.000 años seguirá conservando una millonésima parte de su radiactividad (15). En fin, que podemos tranquilamente afirmar que esa contaminación es para siempre.

El estudio de Hiroshima es impresentable científicamente y fracasa en explicar o predecir las consecuencias de la exposición a la contaminación radiactiva.

El sistema internacional de radioprotección deliberadamente se funda en datos falsos que comenzaron a elaborarse en los estudios sobre los supervivientes de las bombas atómicas y de las pruebas nucleares. Los datos de estos informes han permanecido secretos y solo se han dado sus conclusiones —e.g. cuando se levantó el secreto sobre los cálculos de las dosis en el informe sobre las pruebas de Nevada, el responsable John Aubier del laboratorio nuclear de Oak Ridge confesó que no podía dar precisiones sobre las hipótesis utilizadas ya que los informes se habían “perdido” (26).

Pero a pesar de ello estos estudios han servido de base para las autoridades internacionales encargadas de fijar las normas de radioprotección que carecen de fundamento científico.

Tras Hiroshima, a medida que crecían las pruebas de armas nucleares, hubo un rápido incremento de las leucemias y de los tumores cerebrales infantiles (los principales tipos de cáncer infantil) en todo el mundo. En los años ’50 las evidencias se acumularon y muchos empezaron a preguntar si éstos estarían causados por la lluvia radiactiva.

En el Reino Unido, se le pidió al Consejo de Investigaciones Científicas que estudiase la hipótesis. Pero epidemiólogos prestigiosos como Sir Richard Doll (11), se apresuraron a argumentar que los hallazgos de Hiroshima descartaban las evidencias de que la contaminación radiactiva estuviese haciendo aumentar los cánceres y leucemias en base a que las dosis eran demasiado bajas, y su opinión predominó. Un ejemplo de cómo los estudios fraudulentos de Hiroshima sirvieron en el futuro para que los especialistas como Doll exculpasen a la contaminación radiactiva de estar enfermando a la población y asesinando niños en nombre de la ciencia. Por cierto, que Doll hizo lo mismo en el caso del agente naranja y del nemacur, el pesticida responsable del síndrome tóxico del que fue acusado el aceite de colza. Así que ya veis que se trata de un auténtico “especialista” al que sin duda la industria nuclear, Monsanto, Down y Bayer le estarán muy agradecidas por proporcionarles las coartadas para ocultar sus crímenes en nombre de la “ciencia”.

El principal reducto de los expertos responsables de este fraude “científico” es el ICRP Comisión Internacional de Protección Radiológica (International Commission on Radiological Protection).

La Comisión Internacional de protección radiológica es considerada como la autoridad mundial en el tema y sus “recomendaciones” son como la palabra de Dios. Estrechamente ligada a la AIEA (Agencia Internacional de Energía Atómica), al lobby militar-industrial, la ICRP es descaradamente pro nuclear aunque se presenta como una organización científica independiente y sin fines lucrativos. Su función es en realidad justificar y encubrir los efectos de la contaminación radiactiva con argumentos “científicos” que son reproducidos por las autoridades sanitarias internacionales especialmente la OMS y los Ministerios de Sanidad de todos los países. Sus expertos se autoeligen endogámicamente (algunos de los 13 miembros de la comisión principal han pasado más de 20 años en el cargo) fuera de cualquier control democrático de cualquier país. No obstante, son sus “recomendaciones” las que deciden discretamente las políticas sanitarias en materia de radiactividad que llevan afectando a toda la humanidad desde hace decenios. Por eso también la llamamos conservando respetuosamente sus siglas ICRP: Incestuous Cabal for Radioactive Pollution.

El propio Karl Morgan, uno de los pioneros de la física médica que fue presidente de la comisión principal del ICRP, ha criticado las omisiones científicas y el funcionamiento no solo de su comisión sino también de otras prestigiosas instituciones científicas nucleares.

“La ICRP, UNSCEAR, el comité BEIR y otros grupos son muy rápidos en desvalorizar o criticar los estudios que no concuerdan con los suyos… pero han esperado años antes de reconocer, porque fueron obligados a hacerlo, los fallos más evidentes y más graves en su referencia absoluta, inspirada e irrefutable, en el estudio de los supervivientes de Hiroshima y de Nagasaki. Han inventado toda clase de explicaciones sobre las razones por las cuales los precedentes estudios no son ni fiables ni admisibles… pero no llegan a reconocer las insuficiencias del estudio japonés.” (18).

Morgan ha esperado a jubilarse aunque seguía siendo miembro emeritus del comité en los años ’70, para hacer una crítica de estas instituciones. El mismo sugiere el porqué:

“Muchos de mis colaboradores perdieron su empleo porque se negaron ceder ante las presiones para disminuir los criterios de seguridad o porque se negaron a aceptar compromisos que conducían a condiciones de trabajo poco seguras.” (26)

Estos fraudes científicos han sido denunciados desde hace años por numerosos científicos entre los que destacaré a Alice Stewart, pionera de los estudios de Oxford sobre las bajas dosis de radiactividad en los que descubrió que bajas dosis de rayos-X obstétricos causaban incrementos de leucemia en los niños tras su nacimiento, y que luego realizó un importante estudio sobre los trabajadores de la industria nuclear en EEUU. En una carta dirigida a los miembros de la Comisión Internacional de protección radiológica resumió y precisó algunas críticas al estudio de los supervivientes. (17)

En 1998, Alice Stewart, a sus 91 años, reevaluó de nuevo en profundidad las encuestas sobre los supervivientes de 1945 mostrando de forma irrefutable los numerosos errores presentados en estos estudios que sirvieron de base para el establecimiento de las normas actuales y el fraude de la inocuidad de las bajas dosis (6).

En 2003 se publicó el informe del ECRR en el que más de 40 científicos cuestionan la validez de los modelos y de las normas oficiales (5).

La ciencia de la radio-protección ha alcanzado un elevado grado de sofisticación en su labor de proteger a los promotores de la industria nuclear antes que a la gente.

Actualmente esta pseudociencia constituye uno de los más graves peligros para la salud pública de todos los habitantes del planeta. Con su inestimable colaboración, el complejo militar-industrial sigue contaminándonos a todos legalmente desde hace 60 años. Con la colaboración de la OMS y los medios de comunicación científicos y de masas, sigue ocultándonos las principales causas del aumento de las enfermedades de la civilización y del deterioro irreversible de nuestra herencia. Además en los últimos 15 años ha contribuido eficazmente a hacer aceptable el desarrollo de 4 guerras radiactivas que han expandido más átomos radiactivos que miles de bombas de Hiroshima y Nagasaki (29).

Hay que agradecerles también el haber hecho admisible un mundo en el que hay más de 30.000 armas nucleares (conocidas) que siguen amenazándonos (30), desde los países que forman el club terrorista nuclear internacional conocido como Consejo de Seguridad de la ONU.

************* Notas y referencias *************

* supralineal El modelo supralineal está explicado detalladamente en el libro del ECRR (5)

** Minisatélites Los minisatélites son segmentos cortos de ADN repetido que se usan como marcador genético, por ejemplo para la elaboración de mapas genéticos. Suelen tener entre 10 y 60 bases de nucleótidos (A, C, T, G) de longitud y se suelen repetir más de 5 veces, a veces varias docenas de veces.

(1) Ver boletín armas contra las guerras nº 85

(2) Pierre Pierart. D´Hiroshima a Sarajevo. La bomba, la Guerra Fría y el ejército europeo. Ed EPO Bélgica, pg. 48. EPO ed. 20A rue Houzeau de Lehaie. 1080 Bruxelles- Belgique. Tel: 32(0)2/414.29.8

(3) Jargon and Abbreviation Buster. Radiation Protection is stiff with jargon, acronyms and abbreviations. www.llrc

(4) Santé et rayonement . Effects cancérigénes des faibles doses de rayonnement. GSIEN/CRIIRAD. 1988.

(5) Recomendaciones del ECRR- ed. Medicinas Complementarias Madrid 2004. www. amcmh.org

(6) Alice Stewart con George W. Kneale “A-bomb survivors: factors that may lead to a re-assessment of the radiation hazard”. International Journal of Epidemiology, Volume XXIX, nº 4, Oxford University Press (Oxford), 4 agosto 2.000, p. 708-714.

(7) El estudio japonés de Furitsu publicado en 1994 se encuentra citado en 5 y en los abstracts de la conferencia sobre Tchernobyl 12, 15 abril Viena 1996. Tribunal permanente de los pueblos. ECODIF. Paris.

(8) Roger Belbéoch, GSIEN “Les effects des faibles doses de rayonement”. (4).

(9) Edward P. Radford “Resultados recientes de cánceres radio-inducidos entre los supervivientes japoneses de las bombas A”. Congreso de Londres nov 1986 (4).

(10) Internacional weapons conference. Armas de uranio empobrecido. El caballo troyano de la guerra nuclear. Una conferencia internacional educacional y organizativa para lograr un mundo limpio de armas de uranio empobrecido y nucleares. 16,19 de octubre, 2003 Hamburgo Alemania. Ver boletín nº 27.

(11) Ver sobre Sir Richard Doll. Walker, Martín: “S. R. Doll un pilar en la industria del cáncer”, Medicina Holística nº 52 y “La utilización del agente naranja en Vietnam” Medicina Holística nº 49.

(12) Dr. Bandazhevsky Ver entre otros el Boletín33: El profesor Youri Bandajevski, doctor en anatomopatología, ex director del Laboratorio Central de Investigación Científica de Bielorrusia y Rector de la Facultad de Medicina de Gomel sigue en prisión por haber descubierto y denunciado el impacto de la contaminación radiactiva sobre el corazón especialmente en niños.

(13) ver boletín nº 84

(14) ver boletín nº 72

(15) Reista Medicina Holística nº 62, p. 168.

(16) Nobutu Tatabe “Una estimación del riesgo relativo a la irradiación gamma para los supervivientes de las bombas A”. International perspectives in public Health, 1987, vol 3, Internacional institute of Concern for public Health, Toronto, Ontario, Canadá.

(17) Alice Stewart. Carta dirigida a los miembros de la Comisión Internacional de protección radiológica. 11 de Agosto de 1987.(4)

(18) Karl Morgan. “Las estimaciones del riesgo por la ICRP, otro punto de vista”. Conferencia del 24 de nov. 1986 en Londres reproducida en “Radiations and Health” ed. R. Russell Jones y R. Southwood. Ed John Wiley and Sons. 1987.

(19) Patrick Green Inspector Nacional de Higiene y seguridad General “irradiaciones profesionales, argumentos a favor de la reducción de las dosis límites” Conferencia de Londres sobre las radiaciones ionizantes. Nov. 1986.

(20) E.P. Radford. “A comparación of incidente and mortality as a basis for determining risk from environmental agents”, 20 annual meeting of the NCRP Bethsesda Md. 1985.

(21) H. Sawada, K. Kodama, Y. Shimizu y H. Kato. “RERF Adult Health Study Report 6: Results of six examination cycles”, 1968-1980. Hiroshima and Nagasaki RERF Tech. Rep.

(22) Jablon S. y Kato “studies of the mortality of A-bomb survivor”, 5. Radiation dose and mortality. 1950-1970, Radiat Res. 1972, 50.
(23) Beebe G.W., Kato H. y Land C.E. “studies of the mortality of A-bomb survivor”, 6. Radiation dose and mortality. 1950-1974, Radiat Res. 1978, 75.

(24) Kato H. y Schull W.J. “studies of the mortality of A- bomb survivor”, 7. Radiation dose and mortality. 1950-1978, Radiat Res. 1982, 90.

(25) Kneale G. W., Stewart A.M. y Mancuso T.F. “Reanalysis of data relating to the Handford study of the cancer risk”. Late biologivcal effects of ionising radiation, 1978, vol 1, Vienna; IAEA.

(26) Roger Belbéoch, GSIEN “El sistema internacional de radioprotección se funda en datos falsos”. Gazette Nucleaire 56/57, diciembre 1983.

(27) A. Stewart “Detection of late effects of ionising radiation: Why deaths of a A bomb survivors are so misleading”. Internacional Journal of Epidemiology, 14, 1985.

(28) Inge Schmitz y col. “Evaluation of low levels effects in the Japanese A-bomb survivors after current dose revisions” IAEA Simposyum Abril 1983.

(29) Boletín armas contra las guerras nº 81.- Uranio Empobrecido (UE): Bombas, misiles y balas sucias. Una sentencia de muerte aquí y en el extranjero. Leuren Moret (geóloga medioambiental).

(30) http://southasia.oneworld.net/article/view/115980/1/

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