Uno de los principales motivos por el cual las agencias espaciales como la NASA quieren colonizar Marte y otros mundos, es crear puestos de avanzada y asegurarse la supervivencia de la humanidad en caso que un desastre suceda en la Tierra. Pero, de acuerdo a una antropóloga, la exploración espacial como Plan B constituye «una narrativa peligrosa».

«¿Cuál es el requerimiento para crear una civilización sustentable en otros lugares del sistema solar que actúe como respaldo de la humanidad?», se pregunta Kathryn Denning, antropóloga de la Universidad York en Canadá. «La realidad es que, al menos dentro de los próximos cien años, la respuesta es una civilización sustentable y funcional aquí mismo».

Esa dependencia de nuestro planeta no es sorprendente teniendo en cuenta la cantidad de características de otros mundos que los hacen inhabitables o incluso peligrosos para los humanos. Sin embargo, las dificultades cotidianas de la vida en la Tierra nos llevan a soñar sobre alguna vez cortar ese cordón umbilical y escapar hacia otros lugares del cosmos.

«Para mí, la cuestión es el equilibrio», dice Denning. «¿Cómo podemos ser entusiastas sobre la exploración espacial sin dejar de mantener el foco en lo que se necesita aquí en nuestro planeta?

Y aunque algunos avances relacionados con los desafíos de los vuelos espaciales pueden también mejorar la vida en la Tierra, es igual de cierto que otros desafíos y soluciones de la NASA carecen de esas aplicaciones para los simples mortales dentro de la gravedad terrestre.

Además, argumenta la antropóloga, la idea de un mundo backup del nuestro a veces se extiende irracionalmente más allá de la frontera de nuestras posibilidades, a lugares que, pragmáticamente hablando, somos incapaces de visitar. «Descubrimientos científicos notables, tales como los exoplanetas en zonas habitables, se incorporan a las historias problemáticas de nuestra propia vida en la Tierra. De hecho, a menudo son rotulados como ‘Tierra 2’ o ‘Planeta B’, dándoles una gran importancia porque podríamos ir allí una vez que destruyamos nuestro hogar».

Asimismo, transferir la humanidad a cualquier otro lugar del universo tiene sus consecuencias para los susodichos destinos. Algunas de estas preocupaciones se reflejan en las guías de protección planetaria, diseñadas  en parte para reducir las posibilidades de que la contaminación terrestre impida a los científicos el poder determinar con certeza si la vida existe en estos mundos.

Aún así, Denning no está convencida de que estos lineamientos sean suficientes para proteger a otros planetas o cualquier vida sobre ellos, o incluso a los propios astronautas: «No estoy diciendo que Marte esté fuera de nuestro alcance o algo así. En mi universo ideal, deberíamos calmarnos y tomarnos más tiempo para asegurarnos que estamos haciendo lo correcto por el bien de todos, y por el bien de cualquier humano que enviemos allí afuera también».

Estas preocupaciones aplican a la exploración de solo un puñado de astronautas como así también a una migración mayor y permanente a un supuesto Planeta B. En ambos casos, los humanos tienen un gran potencial para alterar los mundos que visiten, ya sea adrede o accidentalmente.

«Tenemos mundos allí afuera que aún no hemos arruinado. Si somos cuidadosos, podríamos mantenerlos así, ¿no sería lindo eso?», señala Denning.

Para concluir, cabe destacar que más allá del razonamiento de la antropóloga —irrefutable en muchos puntos—,  el poder de la humanidad para modificar los lugares que habita puede ser utilizado de la manera buena. Por ejemplo, la colonización de Marte tiene entre sus objetivos la «terraformación», es decir, devolverle la vida y atmósfera que alguna vez presuntamente tuvo para hacerlo más similar a nuestro querido hogar.

Fuente: Space.com.

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 3 comentarios
Comentarios
Nov 26, 2019
14:29
#1 Adolfo:

Cualquiera sea el escenario, lo mejor es desarrollar una civilización en el espacio profundo, alejada del Sol y de las superficies planetarias, de manera que sea cómodamente desplazable a voluntad.

En el interior de algún asteroide quizás, con su superficie erizada de mecanismos de vigilancia remota, para prevenir choques con otros asteroides y similares objetos masivos.

Por lo que a los peligros que acechan a la Tierra, hay que destacar los que se gestan aqui mismo y provienen no de la Tierra sino de la “civilización” que la puebla, especialmente de las mal llamadas superpotencias, que, con las armas que están desarrollando, fácilmente pueden conducirnos a un desastre.

Antes que pensar en mudarnos a otro planeta, hay que resolver de una vez por todas, nuestras diferencias y tomar conciencia de que todos tenemos derecho a, y PODEMOS (salvo los idiotas de Medio Oriente) vivir en paz.

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Nov 26, 2019
22:23
#2 HORACIO:

@Adolfo: buena idea amigo nunca se me ocurrio transferir a los humanos a vivir en un asteroide en la loma del upite….yo estoy del lado de la antropologa hacer el backup de nuestro planeta aca en las entrañas del mismo planeta tierra…pero el humano es jodido y descarnado., asi la basura use disfraz de pluma ..por mas que vuele y se eleve sera basura en el aire.

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Nov 26, 2019
22:25
#3 HORACIO:

cuando llegue el momento los annunakis nos van a llevar a otros lares…..jajaja saludos

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