La Isla Friendship es uno de los mitos vivos más importantes de la historia ufológica de Chile, un lugar donde científicos-extraterrestres (o una secta religiosa con poderes sobrenaturales) tendrían una congregación que ayuda a sanar gente y además experimenta con alta tecnología.

Esta misteriosa isla se encontraría según los entendidos en la región de Aysen, entre el archipiélago de los Chonos y el de las Guaitecas, e incluso se conocen sus coordenadas (45º1’20.88”S, 74º10’16.18”W).

Sus habitantes, según los pocos testigos y humanos que han logrado interactuar con ellos, serían seres con forma humana y de rasgos caucásicos, muy altos, que hablan un castellano muy pausado y extraño, que se hacen llamar como los ángeles, Miguel, Rafael, Ariel y que viajan en la embarcación Mytilus II.

Y en esta historia, hay un chileno que fue sanado de una larga y cruenta enfermedad en la isla. Su nombre: Ernesto de la Fuente.

Quién es el hombre que falleció y que dio origen al mito de la Isla Friendship

El viernes 23 de noviembre en la comunidad de Freirina en la Región de Atacama se entregó la noticia de la muerte de Ernesto de la Fuente Gandarillas, a los 79 años de edad y en su hogar.

Este ingeniero civil mecánico de la Universidad de Concepción y ex director de televisión en TVN, se hizo famoso en una entrevista con el programa OVNI de Patricio Bañados, donde contó su versión de Friendship.

Ernesto comenzó su comunicación con los habitantes de la isla a través de su hobby como radioaficionado en 1983, ahí conoció a «Alberto», un hombre de Chiloé que trabajaba en el Mytilus II y que trasladaba a estos «sacerdotes».

Así, de la Fuente comenzó a tener una relación de amistad con estos seres, y comenzó a involucrarse en sus pruebas psíquicas.

Luego, un agresivo cáncer por los más de 50 cigarrillos diarios que fumaba, y que le entregó un diagnóstico lapidario (extirpación de uno de sus pulmones), lo llevó a aceptar una invitación de la Isla Friendship, para ser sanado ahí.

La sanación en la isla

En un blog personal, Ernesto contó en detalle su historia con los habitantes de la isla y cómo llegó al lugar para ser sanado.

Acá detalles de su visión del misterioso lugar:

«Por una precaria escalera de fierro oxidado, trepamos al embarcadero, que quedaba a más de dos metros sobre nuestras cabezas. Ahora se escuchaban fuertes truenos y caía granizo.

»La superficie del embarcadero era plana, de concreto y sin barandas. Solo al fondo y pegada al cerro se veía una vieja caseta despintada y de no más de cinco metros de frente, con una puerta grande y de madera. Tras la caseta y conectada a ella, la pared del acantilado, de más de 15 metros de altura.

»Todo el lugar se notaba abandonado, o por lo menos así lo parecía. Grandes helechos y hojas de nalca crecían adheridas a la construcción.

»Al fondo se veían tres grandes estantes metálicos despintados y semi oxidados. Dos de ellos carecían de puerta y el otro la tenía colgando.

»Llegamos a una especie de vestidor bastante amplio, donde dos varones nos pidieron que nos sacáramos toda la ropa, en pequeños cubículos individuales. Todo era blanco, con excepción de algunas fornituras de aluminio. Se nos había entregado a cada uno una caja, también de aluminio, donde deberíamos dejar nuestra ropa y objetos personales. Recuerdo que yo pretendí conservar el reloj, que era un Seiko muy completo que había comprado hacía poco y del cual estaba muy orgulloso.

»De allí me llevaron a una especie de shower door de unos 2 por 2 metros de cerámica blanca con una puerta hermética de vidrio esmerilado. Se me explicó el procedimiento y comenzamos».

La vida en Friendship

Ernesto de la Fuente comentó además cómo era vivir y la cotidianidad en la isla.

«Vivía en una pequeña pieza de aproximadamente 3 por 3 metros, con una cama, una mesita con un terminal de computador y una ventana al exterior. La temperatura era constante y de aproximadamente 20 ºC , lo que para mi era un lujo, después de los fríos que estaba acostumbrado a sufrir en Chiloe. Tenía absoluta libertad de movimiento dentro de las instalaciones, las que eran cómodas y funcionales.

»Así fui descubriendo detalles que poco a poco me fueron maravillando. Casi todo se gobernaba por computación, lo que no era muy común en esos días de 1989, había una piscina temperada, tres grandes invernaderos, salones con televisión satelital y otras comodidades que yo jamás me hubiera imaginado. Uno se encontraba con mucha gente en los pasillos, todo el mundo sonreía y nadie hablaba fuerte. No recuerdo haber visto una clínica u hospital».

Dos ufólogos chilenos reafirman la veracidad del testimonio de Ernesto

Rodrigo Fuenzalida es uno de los ufólogos más prestigiosos de Chile, a través de su agrupación AION Chile conoció a Ernesto y ratifica su historia en La Voz del Norte: «Conocí a Ernesto a inicio del año 1989, él venía llegando de su viaje a Friendship, y la verdad es que encontré su historia muy impactante y me dio todas las facilidades para investigar lo que le había pasado y lo que habían vivido otras familias…»

«Gracias a su historia comencé una búsqueda de testigos distintos a Ernesto de la Fuente que hubiesen tenido contando con dicha organización y encontré efectivamente esas pistas. Ernesto siempre se mostró colaborativo hasta sus últimos momentos y prestó su testimonio a quien quisiera escucharlo. La verdad es que su historia ya caló en el mundo de los Ovnis y lamentamos su partida», detalló.

Cristián Riffo, periodista y también cercano al mundo de la ufología, mencionó su relación con el ahora fallecido Ernesto: «Tuve la posibilidad de compartir con Ernesto de la Fuente, un hombre muy inteligente, consecuente y gentil a la hora de compartir su experiencia con las personas y con todos los investigadores. Recuerdo cuando, junto con Octavio Ortiz, estuvieron participando en el Simposio de Ufología que realizamos en la ciudad de La Serena. Siempre estuvo dispuesto a participar de los encuentros con investigadores del fenómeno y también atender a los periodistas. Le envío un abrazo muy fuerte a toda su familia».

Ha partido Ernesto de la Fuente, el hombre que fue sanado en la legendaria isla perdida en la región de Aysén. Uno de los últimos testimonios que quedaba sobre esta fascinante historia (que pueden AMPLIAR AQUÍ).

Fuente: Diego Bastarrica/FW.

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 1 comentario
Comentarios
Nov 27, 2019
10:28
#1 Demetrio Carranza:

No dicen de que falleció, cuál fue el motivo por el cual murió, seria de cáncer por eso no lo mencionan?

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