La identidad del misterioso individuo y el por qué del extraño objeto de ultratumba, aún elude a los arqueólogos.

El hallazgo es uno de los más destacados encontrados durante las últimas campañas de excavaciones en Cataluña, según declaró recientemente la consejera de Cultura, Mariàngela Vilallonga.

Se trata de un pequeño cáliz de plata con baño de oro en alguna de sus partes y decorado con pequeñas piedras de pasta vítrea. Las características de la pieza, de 21 centímetros de alto, 12 de diámetro y 350 gramos de peso, remiten a un elemento del ajuar litúrgico de tradición gótica del siglo XIV y se puede encontrar todavía en algunas iglesias como objeto de culto.

Lo extraño es que este objeto se ha localizado no sobre un altar o en un rincón de una iglesia perdida, sino junto a un muerto, en la necrópolis situada alrededor de la iglesia de Santa María de Besora (Osona). En concreto, sobre el brazo izquierdo de un individuo del que, hasta ahora, solo se sabe que era un hombre que se enterró envuelto en un paño de lino.

El cáliz estaba dentro de una caja de madera de la que solo han sobrevivido los clavos de hierro.

«No tenemos ningún indicio de quién era el individuo, quizá un clérigo o el mismo rector de la parroquia que decidió enterrarse con su cáliz, con el que había oficiado durante su vida», explicó Cesc Busquets, el arqueólogo que recupero este «santo grial», que no descarta que el individuo pueda ser un ladrón que se llevó al más allá su último hurto.

Y es que no hay resto alguno que indique que se trata de una cosa o de otra, ni botonaduras, ni hebillas, nada de nada. Para resolver el misterio, próximamente se llevarán a cabo análisis de laboratorio con lo que se espera averiguar las causas de la muerte del individuo y así poder saber más de esta misteriosa historia.

El cáliz, y su último dueño, es solo uno de los numerosos objetos que se han recuperado en el último año en Cataluña a través de las más de un millar de excavaciones realizadas en todo el territorio —861 preventivas, 157 programadas y 7 de urgencia—, como pudo verse en la presentación de los datos hace unos días en la sede del Departamento de Cultura catalán; una cifra que viéndose en proyección parece que ha abandonado la crisis que hizo que las intervenciones descendieran de forma considerable: en 2013 solo hubo 613 trabajos arqueológicos.

Fuente: El País.

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