En mayo de 1953, una serie de pruebas atmosféricas de armas nucleares fueron llevadas a cabo en el Campo de Pruebas Atómicas de Nevada. Un total de once de éstas ocurrieron en dos lugares desérticos, Yucca Flat, valle desértico rodeado de montañas, y Frenchman Flat, la cuenca de un lago seco.

Arthur Stansel.

Durante la culminación de una prueba, un director del proyecto Operation Upshot-Knothole, nombre que recibió la serie de pruebas, iba a quedar involucrado en una tarea altamente secreta que afectaría directamente la seguridad de Estados Unidos.

Arthur Stansel, ingeniero mecánico prestado para la Operation Upshot-Knothole por la base de la Fuerza Aérea de Wright Patterson en Dayton, Ohio, estaba encargado de inspeccionar los efectos de la explosión de una bomba disparada desde un cañón atómico y detonada sobre estructuras construidas en una zona establecida como zona de explosión.

Sin embargo, la décima prueba conocida como Grable, señalada para el 21 de mayo fue pospuesta para el 25 del mismo mes, “por cambios en el programa”.

Lo que realmente ocurrió ese día nada tenía que ver con cambios en el programa. Citados a Washington D.C. el día 21, el director de la Operación Upshot-Knothole y otro personal trataban de responder a las protestas de los residentes de Utah, afectados directamente por la radiación emitida por las pruebas.

Ese día, sin embargo, le reservaba otra cosa a Arthur Stansel. Después de un típico día de trabajo en el Frenchman Flat, Stansel comenzaría un viaje desde el mundo subreal del desierto de Nevada a una zona crepuscular de dimensiones extraterrestres.

Según declaraciones tomadas por el investigador privado Raymond Fowler el 16 de mayo de 1973, Stansel describe así su experiencia:

“Trabajé la mayor parte del día 20 de mayo en Frenchman. Me encontraba tomando una cerveza temprano en la tarde, cuando recibí una llamada del director de las pruebas, Dr. Doll, quien me pedía realizar un trabajo especial al día siguiente.

”El 21 de mayo trabajé de nuevo la mayor parte del día en Frenchman Flat. Me dirigía a la Base Aérea Indian Springs, cerca del campo de pruebas, a eso de las 4:30 p.m. Nos dijeron que dejáramos todas nuestras pertenencias de valor en custodia de la policía militar. Dejé mi billetera, reloj, lapicero y otras cosas que no recuerdo. Nos pusieron a unas quince personas a bordo de un avión militar y volamos rumbo a Phoenix. En Phoenix entramos en un autobús que ya tenía otras veinticinco personas a bordo.

”Las ventanas del autobús estaban ennegrecidas por fuera, de tal manera que no podíamos ver adónde íbamos. Rodamos aproximadamente cuatro horas. Creo que estábamos en la zona de Kingman, Arizona, al noroeste de Phoenix y no muy lejos del campo de pruebas de Nevada.

”Durante el viaje en el autobús, un coronel de la Fuerza Aérea nos dijo que un vehículo supersecreto de la Fuerza Aérea se había estrellado. Como éramos especialistas en diferentes campos, participaríamos en la investigación del choque desde el punto de vista de nuestra especialidad y nada más.

”Desembarcamos del autobús uno por uno, mientras nos llamaban por el nombre, y seguidamente nos escoltaban a la zona del choque.

”Me di cuenta que íbamos caminando hacia un vehículo en forma de platillo. Tenía unos 10 m de diámetro, y dos superficies convexas, arriba y abajo, que tenían unos 6 m de diámetro. El material parecía aluminio abrillantado.

”La entrada estaba abierta, aparentemente por efecto del choque. Una luz venía de adentro, pero pudo haber sido instalada por la Fuerza Aérea. Mi trabajo era el de determinar, a partir del ángulo y la profundidad del impacto en la arena, las velocidad horizontal y vertical en el momento del impacto.

”El impacto hundió al vehículo aproximadamente unos 50 cm en la arena, lo que indicaba una velocidad de descenso de 6 m por segundo y una velocidad de avance de unos 100 nudos. Esto normalmente destruiría bastante a un avión ordinario. No habían huellas visibles de aterrizaje. Que yo recuerde, no habían marcas o abolladuras en la superficie, ni siquiera rasguños. Nadie contestaba las preguntas hechas fuera del campo de nuestras especialidades (me di cuenta de ello al hablar más tarde con los otros).

”En el momento del incidente, la ¡dea de que se tratara de un OVNI no me cruzó la mente. Simplemente acepté que se trataba de un trabajo secreto de la Fuerza Aérea. Después de la inspección nos entrevistó el personal militar, que usaba grabadoras. Nos dijeron que nos podrían visitar en nuestras respectivas bases para verificar el reporte final. Nunca hicieron contacto conmigo. Abordamos el autobús y regresé al campo de pruebas de Nevada, a tiempo para comenzar a trabajar a las 7 a.m.

”Tres semanas más tarde, de regreso a casa, me encontraba en un autocinema en Dayton cuando observé un pequeño reportaje relacionado con OVNIs. Mi cuñado (quien era jefe del protocolo del Comando de Equipo Aéreo, y aparecía en la película) me informó que esto era la zona Libro Azul de Wright Patterson. Reconocí en la película a un coronel, el mismo que vi en el autobús a Phoenix. No recuerdo su nombre si acaso lo sabía.”

Boceto del OVNI estrellado en Kingman realizado por un testigo.

Este ingeniero de proyecto estaba más que calificado para manejar el trabajo que se le había asignado. Desde junio de 1949 hasta el momento que le dieron la tarea de determinar la velocidad del OVNI cuando se estrelló, había estado empleado en el Comando de Equipo Aéreo, División de Instalaciones, de la Base Aérea Wright Patterson de la Fuerza Aérea.

Como un ingeniero mecánico, Stansel había investigado y desarrollado técnicas para determinar los efectos de explosiones en edificios y estructuras. Las mismas calificaciones de trabajo que lo llevaron a Wright Patterson lo condujeron a la primera plaza del campo de pruebas atómicas. Además, él trabajó en el diseño de ingeniería de células de ensayo para motor en la Fuerza Aérea.

Pasó otro mes antes de que Arthur Stansel se comprometiera efectivamente a firmar un documento que le daba validez a las declaraciones hechas a Raymond Fowler el 16 de mayo de 1973.

Esta vez, sin embargo, él podría revelar detalles aún más extraños que no sólo involucraban a la nave misteriosa, sino también a la entidad liliputiense encontrada en ella.

En una breve declaración jurada hecha a Fowler el 7 de junio de 1973, Stansel declaró:

“Yo, Arthur Stansel juro solemnemente que durante un trabajo especial que me fue asignado por la Fuerza Aérea de Estados Unidos el 21 de mayo de 1953, asistí a la investigación de un choque de un objeto desconocido en la vecindad de Kingman, Arizona.

”El objeto estaba hecho de un metal desconocido, parecido al aluminio pulido. Estaba hundido unos 50 cm en la arena sin señales de daño estructural. Era ovalado, y de unos 9 m de diámetro. Una rampa de entrada había sido bajada y estaba abierta. La entrada tenía un metro de alto y unos 45 cm de ancho.

”Pude hablar brevemente con alguien del equipo de especialistas, que alcanzó a ver rápidamente el interior. Vio dos sillas giratorias en una cabina ovalada y una gran cantidad de instrumentos y pantallas.

”Una tienda de campaña instalada cerca del objeto, albergaba los restos del único ocupante de la nave. Tenía 1,2 m de altura y una complexión café oscura; dos ojos, dos fosas nasales, dos oídos y una boca redonda y pequeña. Estaba vestido con un traje metálico plateado, y en su cráneo llevaba una gorra del mismo material. No tenía ninguna máscara o casco que le cubriera la cara.

”Certifico que la declaración arriba mencionada es verdadera, por lo que agrego mi firma a este documento este día 7 de junio de 1973.”

El documento fue firmado por Stansel y atestiguado por Raymond Fowler.

Quizás por razones de conciencia y queriendo desahogarse, Stansel no sólo firmó una breve declaración sino que confió otra información importante al investigador. Estos datos incluían el boceto de un OVNI con una rampa de entrada abierta, otro diagrama que dibujaba la escena del choque, tal como el ingeniero la había visto, y una fotocopia de dos páginas de su diario personal en la fecha del choque, páginas en las que detallaba su itinerario el 21 de mayo de 1953.

La sorprendente declaración del ingeniero Arthur Stansel no dejaba ciertamente lugar a dudas. Pero, la pregunta quedaba, ¿podría todo esto ser respaldado por fuentes independientes que hayan estado presentes dentro o alrededor de la zona de Kingman en la época del choque del OVNI?

Averiguaciones ulteriores llevadas a cabo por investigadores independientes, incluyendo el coescritor de esta publicación, Harry Lebelson, han producido evidencias que parecen apoyar las afirmaciones del ingeniero.

El titular de primera página del Prescott Arizona Evening Courier del 22 de mayo de 1953, informaba que platillos voladores habían sido vistos sobre la zona, cerca de Kingman, el día del incidente. Como Prescott está a corta distancia de Kingman, el reportero creía que uno de los discos observados ese día podía haber chocado en la zona de Kingman.

El 9 de noviembre de 1990, durante una entrevista grabada con el escritor Bill Beers del Prescott Arizona Evening Courier se hicieron los siguientes comentarios:

“En 1953, yo era un escritor contratado por el Prescott Arizona Evening Courier. El incidente que reporté describía mi avistamiento de platillos voladores a eso de las 11 de la mañana del 21 de mayo de 1953.

”En ese entonces, yo era presidente de un club deportivo, y éste se encontraba celebrando una competencia de pesca para niños el día anterior al avistamiento. La comisión de Juegos y Pesca había preparado para la competencia un riachuelo a unos 48 Km de Prescott. El club había acordado con los dueños de las propiedades que nosotros limpiaríamos todo al final del evento.

”Fui a la zona con un amigo, Ray Temple, para ver si la comisión que debía limpiar había completado su trabajo. Después que revisamos, Temple decidió armar una vara para pescar. Levantó la vara para alinear las guías y al mirar sobre ellas me dijo: ‘Tú eres piloto, ¿qué es eso?’ Miré al cielo y dije, son sólo gaviotas. El comentó: ‘¿Gaviotas? ¡No hombre! ¡Mira otra vez!’ Entonces miré y vi que no eran gaviotas después de todo.

”Eran discos blancos. Saltaban como si alguien los manipulara. Los observé durante cinco minutos y, uno tras otro, pasaron velozmente como un rayo hacia Kingman, y se perdieron de vista. Sin conocer el tamaño de los objetos, es difícil decir a qué altitud se encontraban. Supongo que estaban a varios miles de metros de altitud.

”Cuando regresé, informé a las autoridades lo ocurrido. Poco después, como una semana o dos, alguien del club de montaña reportó haber visto un enorme objeto en forma de cigarro en la zona.

”Entonces algo extraño ocurrió después que mi artículo apareció el 22 de mayo de 1953. Como una semana después, un coronel de la base aérea de Wright Patterson se presentó en mi casa y trató de decirme que lo que yo había visto el 21 era una bandada de pájaros o un grupo de nubes. Entonces lo eché de mi casa.”

Artículo aparecido el 22 de mayo de 1953 en el Prescott Evening Courier.

Otro interesante testigo que surgió para apoyar la declaración jurada de Stansel fue Frank Herrmann, de Wikieup, Arizona, pueblo localizado a unos 80 Km de Kingman.

Las declaraciones de Frank Herrmann, tomadas el 24 de julio de 1990 no sólo confirmaban el choque de un OVNI en el año 1953, sino también aclaraban el punto preciso de la escena del choque. Durante una entrevista telefónica desde su casa, Herrmann declaró:

“Este tipo, Lloyd Hoffman, me dijo que vio un objeto grande y redondo como un platillo, chocar en el desierto cerca de Kingman, Arizona. Esto fue en el 53.

”El miraba el paisaje en ese momento en un lugar llamado Dutch Flats.

”El me dijo: ‘Yo estaba de pie y esa cosa, este enorme objeto, redondo, en forma de un platillo, se vino de punta y chocó en una región en el lado oeste de las montañas Hualapai’. Dijo que había reportado el hecho y poco después, un grupo de militares cerró la zona y bloqueó su acceso.

”Ahí había antes aeropuertos auxiliares en el lado noreste del camino. Ocurrió en uno de ellos, en una hondonada que está a corta distancia de Yucca Road que va hacia Alamo Road. El sitio está al este. Vi el lugar del choque en 1976 cuando Hoffman me lo mostró. Los dos llevamos detectores de metal, pero no encontramos fragmentos de nada. Supongo que había pasado mucho tiempo.”

Frank Herrmann era un veterano de la II Guerra Mundial y había trabajado en el Pentágono donde estuvo a cargo del almacén de reparaciones militares de Estados Unidos. Vive actualmente en Wikieup, Arizona, donde opera la Independent Milling Company.

Bob Agee, es el último de los tres testigos cuyas declaraciones certifican que un objeto en forma de disco chocó en la zona de Kingman. Su declaración refuerza los comentarios de Herrmann concernientes a Lloyd Hoffman.

Durante una declaración tomada el 4 de diciembre de 1990, Agee, gerente de la tienda Napa de repuestos automotrices en Kingman, se refirió a sus conversaciones con su cliente y amigo Lloyd Hoffman:

“Ocurrió a principios de noviembre. Lloyd Hoffman vino a la tienda Napa, de la que soy el gerente, como solía hacerlo diciendo que necesitaba repuestos para su Mazda, pero creo que sólo venía para conversar. A los 84 años me imagino que uno se siente bastante solo.

”Durante años no había vuelto a oír nada acerca de los OVNIs. Ocurría que la gente hablara acerca de cosas que veían por la noche. De todas maneras, creo que a Hoffman le gustaba recordar y revivir cosas sobre sus avistamientos de OVNIs, porque cuando él vino recientemente, me dijo cómo luego de su avistamiento la gente del gobierno vino a visitarlo. Si lo recuerdo bien, él dijo que ‘unos dos hombres del gobierno vinieron y querían que yo los llevara al sitio donde vi descender un OVNI’.

”Me dijo que los llevó en su carro. ‘Por supuesto’, dijo él, ‘me pagaron el millaje por hacerlo’.

”Parecía estar en sano juicio. Yo lo veo por lo menos una vez al mes cuando viene, y hablamos acerca de diferentes cosas.”

Estos testimonios le dan validez, también, a las declaraciones hechas por Stansel, el enigmático ingeniero que hasta hace poco había deseado permanecer en el anonimato. Bajo el sobrenombre de Fritz Werner, y su rostro revestido de una profunda sombra, Stansel revivió su experiencia en el programa nocturno de televisión In Search Of (‘En búsqueda de’), de Leonard Nimoy, actor de Star Trek.

Al tiempo que mantenía silencio en relación al incidente del OVNI, su vida profesional continuó avanzando en las esferas de los negocios.

Después de residir durante nueve años en la base aérea Wright Patterson donde progresó de ingeniero mecánico a ingeniero supervisor y luego a ingeniero gerente de sistemas, Stansel pasó a la Corporación Curtis-Wright donde se convirtió en el ingeniero principal de proyectos. Ahí trabajó en el sistema de control mecánico y eléctrico de misiles y aviones.

De Curtis-Wright pasó a la compañía Raytheon donde, hasta su retiro, se especializó en sistemas espaciales y de información. Ahí pasó a ser Gerente de Programas Aéroespaciales, en 1971.

Con más de veintiún años de experiencia profesional en administración, en planificación técnica y de negocios, en investigación y desarrollo, y en pruebas de campo, la integridad de Stansel está fuera de duda.

Para Arthur Stansel, mantener el anonimato se convirtió en una prioridad a lo largo de los años a pesar de que su historia, contada bajo el apodo de Fritz Werner, se encuentra en las páginas del libro de Raymond Fowler Casebook of a UFO Investigator.

El ingeniero desconocía que un grupo de investigadores privados licenciados por el Estado trabajaban independientemente con una meta colectiva en mente: tratar de descifrar la verdadera identidad de Fritz Werner.

Lugar del estrellamiento de un OVNI.

Lugar donde se estrelló la nave.

Lugar del estrellamiento de un OVNI.

Lugar donde se estrelló la nave.

El secreto de tal identidad empezó a desintegrarse cuando el investigador privado y escritor Harry Lebelson, avisado por un asociado, descubrió que la investigación de Raymond Fowler sobre Stansel había sido entregada al Comité Nacional de Investigación de Fenómenos Aéreos (NICAP).

Este grupo investigador, con base en Washington D.C., estaba integrado originalmente por personal militar de alto rango y prominentes científicos, conjuntamente con personas interesadas en el fenómeno OVNI.

Dos años pasaron antes de que Lebelson finalmente localizara una fuente de información sobre los archivos de NICAP. Se inició una investigación y pocas semanas después fue recuperado un archivo de cincuenta páginas sobre el incidente OVNI ocurrido en Kingman, Arizona.

Conocida la identidad de Fritz Werner, se llamó telefónicamente a Raymond Fowler, se le presentó lo principal de la evidencia adquirirda y se le solicitó confirmación de que la evidencia encontrada era, en efecto, legítima.

Bajo el principio de que el público tiene el derecho a saber, pronto una serie de artículos aparecieron en las principales revistas detallando la verdadera identidad de Fritz Werner.

Desde finales de los años ’80 y a comienzos de los ’90 se obtuvieron nuevos testimonios de testigos oculares, y caía así el velo de secreto que pesaba sobre encuentros no explicados de OVNIs, como el de Kingman, en el que estaban implicados los militares de Estados Unidos.

Tras una larga búsqueda, la residencia de Stansel fue descubierta y, con la aprobación del ingeniero, se le hizo una breve visita.

Acompañado de su amigo y colega John Fielding, productor de ABC Network News en la ciudad de Nueva York, Lebelson saludó a Arthur Stansel en su casa, situada sobre el flanco de una colina.

Los temores de Lebelson y Fielding sobre la posible reacción de Stansel, temores que los habían llevado a abordar cautelosamente el tema del incidente de 1953, no duraron mucho cuando Stansel empezó a contarles sus recuerdos del incidente.

Pronto, deseoso de revelar lo que había llevado guardado durante tanto tiempo, permitió a los entrevistadores filmar una larga sesión que abarcaba todos los detalles del incidente. Se esperaba que la entrevista permitiera apreciar la consistencia o inconsistencia de la historia del ingeniero y su habilidad para recordar los incidentes con precisión.

Sentado en el portal de su casa, Stansel hizo la siguiente declaración a Lebelson, co-escritor de esta publicación, y al productor Fielding:

“Me encontraba involucrado, como ingeniero de proyecto para la parte de la Fuerza Aérea en la operación Upshot-Knothole, una operación de la Comisión de Energía Atómica. Todos los servicios militares más la Agencia de Defensa Civil estaban involucados.

”Un día, como a las 4:30 de la tarde, mientras estaba en el campo de pruebas, recibí una llamada del Dr. Doll. En esa época, el Dr. Doll era el director de la sección de pruebas atómicas del Departamento de Defensa. Me dijo que debía prepararme para salir en misión especial.

”Al día siguiente, como a las 4:30, finalmente salí en misión. Fuimos transportados a la base aérea de Indian Springs. De ahí volamos a Phoenix en un avión militar, y en Phoenix nos subimos en un autobús que tenía las cortinas cerradas. Íbamos varios, por lo menos unas veinticinco personas, a bordo del autobús.

”Mientras andábamos en el camino, el coronel nos dijo que no nos correspondía saber adónde íbamos y que debíamos evaluar para la Fuerza Aérea una nave especial experimental que había chocado. Debíamos fijarnos sólo en los aspectos para los que éramos expertos. Yo era experto en cargas dinámicas.

”Llegamos al sitio tras unas cuatro horas de viaje, y había dos enormes reflectores que dejaban los alrededoras completamente a oscuras. Ahí estaba una nave parcialmente enterrada en la arena. Estaba rodeada por militares en traje de combate. Yo debía evaluar la velocidad de la nave y el ángulo del choque.

”No vi daño estructural en el objeto. La nave era metálica o, por lo menos, tenía una apariencia metálica. Parecían como dos platillos volteados y superpuestos. Tenía ventanas redondas a lo largo de su periferia. Había una puerta abierta que, para los estándares humanos, era pequeña y tenía escalones que eran parte integral de la puerta. Logré ver hacia adentro. Había muchos instrumentos y otras cosas.

”Pude ver también un cuerpo que yacía sobre una mesa bajo una tienda de campaña. No pude acercarme porque no me permitían hacerlo más allá de unos ocho metros. Uno de los compañeros logró acercarse más y describió lo que vio: Era un pequeño ser, color café, con características similares al cuero. Era humanoide ya que tenía dos ojos, dos fosas nasales y dos orejas, y era bípedo. Vestía ropa metálica y llevaba un casquete metálico.

”Después de estar unas dos horas ahí, nos llevaron al autobús y nos regresaron a Phoenix. Durante el viaje nos hicieron jurar que no relataríamos a nadie este asunto porque era altamente secreto.

”Nos dijeron que no escribiéramos nada excepto nuestros reportes, que serían recogidos de regreso a nuestras estaciones habituales. Una vez que regresé a Wright Patterson, escribí a mano un reporte que fue recogido por un miembro del Proyecto Libro Azul.

”Algunas semanas después fui a un autocinema en Dayton, Ohio, y vi una película, un corto hecho en la base aérea Wright Patterson que trataba sobre la situación OVNI en lo que respectaba a Wright Patterson. Reconocí al coronel de la película como el mismo caballero que estuvo en el autobús conmigo.

”El título de la película era Operación Libro Azul. Había sido revisada obviamente por los militares para su publicación. Los créditos al final de la película reconocían la asistencia de la Fuerza Aérea.”

Con la entrevista de Stansel en su poder, John Fielding y Harry Lebelson comenzaron a buscar otras fuentes que arrojaran nuevas evidencias que probaran que el gobierno de Estados Unidos había ocultado información vital al pueblo estadounidense y al mundo.

Pensaron que si había suficiente material podrían preparar una buena película documental.

En 1991 una fuente surgió con evidencia indiscutible que sustenta los eventos de Kingman en 1953. Este informante, ex militar, ofreció un documento que casi había quemado un hueco en su bolsillo.

La “fuente” había recibido de un general de dos estrellas, que vivía en Anaheim, California, y que decía haber estado a cargo de las operaciones de limpieza de OVNIs estrellados, un boceto de una criatura extraterrestre recuperada de un platillo estrellado en Kingman. La copia de 8.5 x 11 pulgadas de un dibujo hecho a lápiz por un militar en la escena, describe gráficamente la condición física general del ente y su apariencia después del choque.

La siguientes anotaciones figuraban en el dibujo: La cabeza (del ente) era relativamente grande para la anatomía del cuerpo con un aparente daño en su parte superior, que aparecía aplastada. Rigor mortis en los párpados. Las heridas de la cabeza aparentemente dificultan el examen de los ojos. Decoloración en la parte superior de la cabeza y en la mejilla izquierda. Un fluido viscoso sale de un pequeño orificio nasal.

Ojos extremadamente grandes. Pupila elíptica apenas visible. Los ojos se extendían a ambos lados de la cabeza.

La estructura del cuello bastante floja. Posiblemente rota.

No tenía lóbulos en las orejas ni estructura externa en el oído; excepto por un pliegue en la oreja. Zona oscura y decolorada alrededor de la oreja izquierda. Aparente decoloración y daño en la zona del hombro izquierdo.

Posiblemente dedo supernumerio. Membranas en las manos. Movibles, pero menos densas que las membranas de los pies.

Órganos sexuales bulbosos, extremadamente pequeños. Vestimenta exterior removida extremadamente olorosa.

Extrema decoloración en las zonas de las rodillas.

Dentadura no visible.

Estructura superficial de la piel más durable. Resequedad y humedad alrededor de la ingle y de la zona de las asentaderas. Más olorosa y oscura que el exudado nasal.

El marco anatómico parece ser más duro que el cartílago pero no tan duro como un hueso.

Uñas/garras extremadamente filosas

Ninguna musculatura superficial.

Vello extremadamente fino como el de un durazno sobre la zona de la muñeca y zona púbica. En las zonas dañadas muestra edemas y diferentes grados de inflamación.

No se puede determinar el tono normal de la piel. Los tonos de la piel varían desde el blanco grisáceo o parduzco al café claro. Las rótulas y los codos ligeramente más pálidos.

Longitud del cadáver, 1,18 m. Peso aproximado, 12,5 Kg.

Temperatura superficial del cuerpo: -66°C.

Boceto del alienígena (Clic para ampliar).

La descripción detallada en este bosquejo coincide bastante con las descripciones de otras entidades dadas en muchos otros casos de encuentros de OVNI, como el caso del choque de Roswell, Nuevo México y las entidades recuperadas en ese incidente.

Una vez asegurado el sitio del choque en Kingman, se le asignó al escuadrón 4602 del Servicio de Inteligencia Aérea (AISS) la responsabilidad de la operación de recuperación.

El procedimiento para asegurar el disco consiste en los pasos siguientes:

1. El objeto es puesto a un ángulo de 45 grados con ayuda de tractores y de estacas de madera para meter el OVNI en una malla de seguridad (camuflado).

2. Una vez recubierto por la red camuflada, el objeto espera el arribo del camión-remolque con dos camastros soldados para lograr el ancho del objeto.

3. El objeto es levantado con grúas y puesto sobre el camastro del camión. La malla queda asegurada a la base del camastro y es amarrada firmemente.

4. Un lienzo impermeabilizado es puesto sobre el objeto así asegurado. La carga es transportada a una instalación apropiada para su examen.

Inicialmente bajo la cobertura de la operación Mosca Azul (Blue Fly), el programa de recuperación facilita el pronto envío de aparatos como un OVNI a la División de Tecnología Extranjera de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (FTD). Estos objetos son de gran interés técnico para Estados Unidos.

El programa fue trasladado al Grupo de Inteligencia Aérea 7602, donde permanece todavía.

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