Tiene más de 3.000 años de antigüedad y en el mismo complejo se encontraron 21 entierros con cerámicas de la cultura Chimú.

El templo tiene 40 metros de ancho por 56 metros de largo; todo el perímetro estaba rodeado de grandes piedras.

El templo fue descubierto en el complejo arqueológico Huaca El Toro, en el distrito de Oyotún, región Lambayeque. El director del Museo Tumbas Reales de Sipán, Walter Alva, informó que este templo se ubica en lo que se llama el tinkuy, es decir, la unión de dos ríos que eran espacios sagrados en las culturas antiguas: los ríos Nanchoc y Udima para formar el Zaña.

«En este lugar se emplazó una construcción singular. Es la única estructura megalítica que existe en la región Lambayeque; la fachada y todos los muros laterales fueron construidos con grandes bloques de granito», explicó a la Agencia Andina.

El templo megalítico fue descubierto en la Huaca El Toro en el distrito de Oyotún (región Lambayeque), Perú.

Algunos de estos bloques tienen señales de petroglifos, que indican que trajeron estos bloques de un lugar sagrado. «Es un templo para rendir el culto al agua, pues en la parte delantera hay un altar con hoyos, que eran altares vinculados al culto al agua», reveló.

Mencionó que en las excavaciones —en 10 unidades en total— se ha podido constatar que en la época del Formativo o Preclásico de América (1500 a.C. a 292 d.C.) se registraron esencialmente tres fases constructivas.

Walter Alva sosteniendo en dibujo con el aspecto original del templo.

«La más antigua fue un edificio construido con adobes cónicos y piedra pequeña; en la fase media se usó piedra y la última fase del Formativo corresponde a muros de grandes bloques y en la parte superior hay señales de columnas, un patio lleno de columnas de barro que desaparecieron por efecto del tiempo y de las lluvias», detalló.

Tumbas

Alva sostuvo que han descubierto una tumba de la época Formativo Final, cuando probablemente el templo estaba perdiendo vigencia, y otras 20 tumbas que pertenecen a la cultura Chimú-Inca.

Una de las tumbas encontradas.

«Todas ellas tenían vasijas colocadas como ofrendas y nos indican que después de casi 2,000 años volvieron a utilizar este lugar como un espacio de enterramientos populares», sostuvo.

Resaltó que en el entierro de la época del Formativo Final se halló una vasija que tiene una decoración muy típica del Formativo, con la herencia muy fuerte de la época Chavín (con asa puente).

Vasija con asa puente.

«Cuando termina la influencia Chavín, probablemente el templo pierde vigencia y comienzan a poner tumbas de otras culturas», refirió.

Remarcó que este sector es el lugar desde donde se dirigía el culto al agua para todo el valle de Zaña. «El templo va perdiendo vigencia, a partir del año 300 antes de Cristo, cuando cesa la influencia de la cultura Chavín; aquí terminan las sociedades teocráticas y comienzan a emerger sociedades de agricultores y guerreros».

Walter Alva señaló que la temporada de investigación fue de 45 días y se espera contar con recursos el próximo año para reiniciar las investigaciones, porque este templo es parte de un gran complejo.

Fuente: Agencia Andina.

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