Un estudio con ratones de laboratorio encontró «fugas» de proteínas tóxicas en el cerebro.

Durante años, los científicos han estado estudiando cómo la acumulación de moléculas tóxicas en el cerebro podría causar o contribuir a la enfermedad de Alzheimer. Pero mucho más difícil ha sido descubrir qué desencadena el proceso que hace que esas moléculas comiencen a acumularse en primer lugar.

Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Curtin dice que la «fuga» de un compuesto tóxico llamado beta-amiloide del torrente sanguíneo podría ser la raíz del problema, según un estudio con ratones publicado la semana pasada en la revista PLOS Biology. Si bien aún no está claro si el mismo proceso ocurre en los humanos, el descubrimiento podría brindar a los científicos una nueva forma de rastrear o monitorear la aparición de la enfermedad de Alzheimer y, quizás, ayudarlos a desarrollar nuevos tratamientos para prevenirla.

«Si bien anteriormente sabíamos que la característica distintiva de las personas que viven con la enfermedad de Alzheimer era la acumulación progresiva de depósitos de proteínas tóxicas dentro del cerebro llamados beta-amiloide, los investigadores no sabían de dónde se originaba el amiloide ni por qué se depositaba en el cerebro», señaló el autor principal del estudio e investigador de Curtin, John Mamo, en un comunicado de prensa.

Más específicamente, el equipo descubrió que el beta-amiloide, un compuesto que se acumula en el cerebro de las personas con Alzheimer y que se ha asociado durante mucho tiempo con la aparición de la demencia, se forma fuera del cerebro y luego es transportado por el torrente sanguíneo por las lipoproteínas.

La síntesis de amiloide humano restringido al hígado da como resultado un fenotipo neurodegenerativo similar a la enfermedad de Alzheimer. Crédito: John C. L. Mamo.

En el nuevo estudio, los científicos descubrieron que esas lipoproteínas tienden a filtrarse, lo que permite que los compuestos tóxicos lleguen al cerebro y comiencen a acumularse. Los ratones que tenían niveles más altos de producción de amiloide también mostraron un mayor grado de inflamación en el cerebro, lo que sugiere un vínculo entre el compuesto y la aparición de la enfermedad neurodegenerativa.

«Esta “vía de la sangre al cerebro” es importante porque si podemos controlar los niveles en sangre de lipoproteína amiloide y prevenir su filtración al cerebro, esto abre nuevos tratamientos potenciales para prevenir la enfermedad de Alzheimer y retrasar la pérdida de memoria» explicó Mamo.

Sería necesario confirmar que existe el mismo vínculo en los seres humanos antes de que alguien pueda hablar sobre nuevos tratamientos para el Alzheimer. Pero Mamo sugiere en el comunicado que medicamentos específicos o incluso cambios en la dieta podrían reducir la cantidad de amiloide en el torrente sanguíneo, lo que podría ayudar a prevenir o al menos retrasar el Alzheimer, y esa es una gran noticia en la lucha contra una enfermedad particularmente horrible.

Fuente: NeoScope. Edición: MP.

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