Es la primera vez que se intenta una misión al lado no visible del satélite, algo que hasta ahora impedían los problemas técnicos. ¿Qué encontrarán allí?

Cara oculta de la Luna fotografiada por la misión Apolo 16.

China ha lanzado una misión espacial histórica. Este sábado (viernes en Occidente), la nave no tripulada Chang’e 4, con un vehículo de exploración a bordo, ha sido lanzada camino de la Luna para intentar alunizar en su cara oculta, algo que hasta ahora no se había hecho jamás. Es un paso más en el ambicioso programa chino de exploración espacial.

Chang’e 4 (así llamada en honor de una diosa que, según la mitología china, habita en la Luna) alunizará en los primeros días de enero; a las pocas horas emergerá el vehículo de exploración, que empezará a recorrer el paisaje lunar y a transmitir datos que permitan esclarecer algunos de los principales interrogantes sobre la cara oculta de nuestro satélite.

Esa cara lunar, invisible desde la Tierra, es muy distinta de la que sí conocemos. Si la cara vista muestra «mares» llanos de basalto y relativamente pocos cráteres, el otro lado está lleno de cráteres y su composición parece diferente. La misión china podría recabar datos sobre la historia y la geología de este área desconocida del satélite.

Probablemente, según el estudio publicado por científicos chinos en la revista especializada Journal of Geophysical Research, de la Asociación Geofísica Estadounidense, la toma de tierra de Chang’e se producirá en el cráter Von Kármán. Esta concavidad, de 186 kilómetros de diámetro, forma parte de la cuenca Polo Sur-Aitken, el mayor cráter de impacto conocido en el sistema solar y uno de los más antiguos de la Luna. Los científicos creen posible que la cuenca contenga material del subsuelo lunar, que podría aportar importante información.

Hasta ahora no se había intentado una misión similar a la de Chang’e 4 debido a las dificultades técnicas. Con la masa de la Luna interpuesta entre la Tierra y la nave espacial era complicado establecer un sistema de comunicación que permitiera a los ingenieros enviar instrucciones a la sonda para su descenso a la superficie. El mismo problema se planteaba para que el vehículo explorador pudiera transmitir sus datos.

Para solventar este problema, China envió en mayo su satélite Queqiao, que entró en órbita en junio, a una distancia entre 65.000 y 80.000 kilómetros más allá de la Luna. El satélite recibirá las instrucciones de la base aeroespacial en la Tierra para reenviárselas a la sonda y al vehículo explorador y comunicará a la Tierra los datos de vuelta.

La misión, además de analizar los datos de la superficie lunar, también incluirá otros experimentos científicos. Chang’e llevará a bordo huevos de gusano de seda, semillas de patata y de flores para observar la germinación, crecimiento y respiración en las condiciones de baja gravedad en la superficie lunar.

El año próximo China tiene previsto enviar una nueva sonda a la Luna, Chang’e 5, que tendrá como misión recoger muestras del suelo y traerlas de regreso a la Tierra.

A pesar de contar con un presupuesto muy inferior al que tiene la NASA, el programa espacial chino ha logrado enormes progresos en la última década. De hecho, ya ha dado los primeros pasos para construir una estación espacial, la Tiangong-3, que se espera que pueda estar lista para 2022, y para 2030 China se plantea enviar una misión tripulada a la Luna, un objetivo al que EE.UU. renunció con el fin del programa Apolo.

Fuente: El País.

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Comentarios
Dic 9, 2018
8:51
#1 Antonio:

Volver a la Luna ¿para qué? quizás para terminar lo que los americanos no supieron o no pudieron conseguir. Una chapuza que no ha servido más que para alimentar las teorías conspiranoícas y surtir el mercado con numerosos documentales y miles de escritos de todo tipo y tendencias. La frase de Scott Kelly “no podemos volver a la Luna” se hizo viral y los medios conspiranoicos difunden que los aliens han prohibido volver a la luna, otros mas cuerdos dicen que no hay financiación suficiente. Esos mismos que afirman que el alunizaje norteamericano es fraude, defienden que hubo una mision Apolo XX en la cara oculta de la Luna. Algo similar a los que no creen en Dios y sí que creen en reptilianos y grises y que Andrew Basiago ha viajado en el tiempo y ha visitado la colonia humana en Marte. En resumen, de las varias misiones a la Luna, lo único extraordinario han sido cuatro piedras de suelo lunar y cuarenta teorías conspiranoicas. Al parecer los chinos si han obtenido permiso de los aliens para visitar la parte trasera de su casa. La coondición ha sido solo una sonda, nada de chinitos. Los extraterrestres admiten, al parecer, máquinas no humanos. Son listos esos extranjeros. Del alunizaje de la sonda china en la cara oculta, obtendremos aún menos información, pues si la NASA es parca en información, no digamos de los chinos, que por no informar no han transmitido oficialmente, según creo haber leído, ni el lanzamiento de la misión. La cara oculta y la no oculta seguirán siendo un misterio por los tiempos de los tiempos y como a los twitteros y blogueros amantes de la conspiraciones no los pone China, no vamos a poder entretenernos ni con cuentos de ciencia ficción. Seguiremos con los vídeos de Basiago y Corey Goode y los documentales de Mufon (por ciertos mira que son malos).

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