Los restos son consecuencia de un reciente lanzamiento desde Xichang, en el suroeste de China.

China lanzó exitosamente su cohete Long March 3B el pasado 9 de marzo, poniendo el satélite de navegación Beidou en una órbita geosíncrona alrededor de la Tierra.

Sin embargo, mientras que la operación envió el satélite al espacio sin problemas, uno de los propulsores laterales del cohete de tres etapas cayó fuera del sitio de lanzamiento. El objeto, de unos 2.25 metros de diámetro, terminó incrustado en la superficie de la tierra, de acuerdo a un video publicado en Twitter.

Afortunadamente, el propulsor no cayó en propiedad privada, algo que ha sucedido en ocasiones anteriores, como en noviembre de 2019. Tampoco lastimó o puso en peligro la seguridad o vida de alguien.

La publicación en la red social no especifica la ubicación exacta de los restos, pero los comentarios dicen reconocer el acento correspondiente a la provincia de Guizhou en el habla de la gente que aparece en el video. Esta región coincide con las áreas en donde se cerró el espacio aéreo para el lanzamiento.

Estas áreas, también conocidas como «zonas de caída», son calculadas para cada uno de estos lanzamientos y las áreas afectadas son advertidas previamente, llamando a la gente que vive en las cercanías a evacuar y no acercarse al estrellamiento —que posiblemente esté contaminado con el propelente hipergólico tóxico del cohete—.

Los primeros tres lugares de lanzamiento en China fueron construidos, por razones de seguridad, tierra adentro durante la Guerra Fría. Esto significa que sus propulsores de las diferentes etapas caen sobre tierra en lugar de sobre el mar.

El satélite, el 54° de la familia BeiDou, fue puesto en la órbita geoestacionaria planeada por un cohete portador Long March-3B. El satélite recién lanzado es el segundo de órbita terrestre geoestacionaria del sistema BDS-3, y se espera que el último sea lanzado en mayo. (Xinhua/Guo Wenbin).

Para solventarlo, China abrió el puerto espacial costero de Wenchang en 2016, donde ha comenzado con el lanzamiento de su nueva generación de cohetes. El lunes de la semana pasada (16 de marzo), se lanzó desde allí el nuevo Long March 7A pero, lamentablemente, las cosas no salieron como se esperaba. Una anomalía desconocida afectó al cohete y su carga falló en alcanzar la órbita. Esto significa que el lanzador probablemente permanezca en tierra por un tiempo considerable hasta que el problema sea aislado y reparado.

La potencia asiántica ya ha llevado a cabo seis lanzamientos este año y espera más de 40 a lo largo del año 2020, siendo Xichang el lugar de lanzamiento más ocupado.

Fuente: Space.com.

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 1 comentario
Comentarios
Mar 25, 2020
4:25
#1 Adolfo:

Por lo menos no se agregó a la nube de chatarra que rodea la Tierra.

Pero habría que tirarle de las orejas a los que planificaron la misión. Lanzar cohetes así, sin que se tomen precauciones de donde se estrellarán las etapas impulsoras agotadas, debería estar penado por la ley.

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