LA RECONSTRUCCIÓN DEL HECHO

Carol es ahora una metralla de palabras. He aquí una reconstrucción lógica de Budd Hopkins sobre lo que ella narró muy caóticamente:

“En brazos de su padre, Carol sale flotando por la ventana del piso alto hasta el techo de la galería trasera de la casa. Padre e hija se deslizan al suelo entre la casa y el garaje, donde una gran nave especial los está esperando. Los ‘pequeños grises’, quienes en el recuerdo de Carol fueron gatos, penetran en la nave. La niña de cuatro años y su padre los siguen. El padre de Carol baja a su hija hasta el suelo. Mientras éste la deja en el piso, ella lo mira, y se asusta más todavía al verlo llorar a él.

”Hay otros seres humanos en la nave. Carol ve a varios chicos de diferentes edades: algunos en piyama, otros con ropas de día, otros semidesnudos. La niña no reconoce a ninguno: no deben ser de su barrio. Hay una chiquita bastante parecida a Mary, pero tiene pelo castaño ondulado y viste un piyama corto en lugar de camisón. Los chicos están de pie, en silencio, como si esperaran algo. No hay tantos adultos como niños. Carol piensa que podrían ser los padres de esos chicos, pero no puede asegurarlo. Los adultos están vestidos de manera muy diferente; algunos, incluso desvestidos. Carol ve a una de las mujeres totalmente desnuda y siente vergüenza por ella. También los adultos permanecen de pie, sin hablar. Si en ese momento están presentes algunos de los ‘gatos’, Carol no los ve.

”El único mobiliario en esa habitación a la que han sido conducidos son varias mesas blancas, con aspecto de tablas de planchar. Como todas esas mesas de las que han hablado otros secuestrados, son de una pieza, moldeadas de manera que el pedestal que las soporta parece hundirse en el piso. La parte superior de esas mesas está vacía. Mientras Carol observa todo eso, algunos de los adultos y los chicos van abandonando la habitación. Con ansiedad, la niña ve que no regresan. Quiere preguntarle a su padre adonde han sido conducidos, pero no puede hablar. Además, ahora le llega su turno.

”Carol y su padre son llevados ‘flotando’ a través de un corredor circular con baranda que llega a una gran sala con cielo rraso muy alto. En el centro de ese espacio hay una fila de grandes tubos transparentes; se elevan desde el piso como ascensores de plexiglás, demasiado altos para que Carol pueda ver su parte superior. Uno por uno, cada uno de los niños es colocado dentro de un tubo. Cuando le llega el turno a Carol, la niña ve a su padre a través de la pared transparente: él permanece afuera, llorando nuevamente. No lo han dejado acompañar a su hija. Y mientras Carol, siempre con su camisón rosado, permanece sola y de pie en el interior del tubo, empieza a nevar… salvo que no es nieve lo que cae. Se trata de una sustancia seca y cálida; en lugar de quedarse adheridos al cuerpo de la niña, los copos atraviesan su camisoncito y también su cuerpo.

”Los copos dejan de caer cuando uno de los ‘seres’, telepáticamente, le dice a Carol que cierre sus ojos. ‘¡No quiero cerrar los ojos!’, protesta Carol. ‘¡Cerrar los ojos!’, oye en su cabeza. Empieza a nevar de nuevo, pero la sustancia que cae es diferente. ‘¡Huyyy, se pega y quema!’, grita Carol dentro de sí misma. ‘¡Cerrar los ojos, cerrar los ojos!’, le contestan. La niña cierra los ojos y la ardiente sensación desaparece. Esta segunda sustancia tiene olor a limón. Carol se siente sucia y pegoteada. ‘Ahora hay que salir’, se le dice mentalmente. Carol abre los ojos y ve nuevamente a su padre, que ya no parece tan asustado.

”Carol y su padre son conducidos a través de la batería de tubos transparentes hasta el otro extremo de la gran sala; después, a lo largo de otro corredor con un pasamanos, hasta que finalmente llegan a un túnel de salida donde ven a grupos de adultos y de niños que también abandonan la nave. Cuando Carol y su padre salen al exterior, los envuelve una niebla oscura y fría. El oído le duele, y cuando trata de caminar se siente entumecida y torpe.

”Carol y su padre suben los escalones que conducen a la galería posterior de su casa; entran a la vivienda. El padre lleva a su hija hasta su dormitorio, en el piso superior, donde Mary, siempre en su camita, sigue durmiendo. Como si se hubieran puesto de acuerdo, el padre lleva a Carol hasta el armario. Una vez que ella está adentro, en su ‘refugio seguro’, él cierra la puerta. La niña, febrilmente, comienza a tapar las rendijas con toda la ropa que encuentra.”

Contra-Debunkeando las Abducciones

Los escépticos suelen usar sofismas para debunkear el tema de las abducciones ET, como en la mayoría de lo que dicen. A continuación hacemos un breve resumen de esas falsas afirmaciones y de los hechos y evidencias que las contradicen:

1. “Todo se debe al fenómeno conocido como parálisis de sueño.”

FALSO. Muchos casos involucran a gente que se encontraba fuera de sus hogares cuando fueron abducidas. Ninguna de dichas personas yacía acostada y/o paralizada en sus habitaciones. Al contrario, conducían autos, caminaban, pescaban, cazaban, etc.

2. “Se tratan de alucinaciones o fantasías.”

FALSO. Muchos reportes de abducción son múltiples, es decir, 2, 3, 6 o más personas son plagiadas simultáneamente y sus recuerdos detallados sobre el acontecimiento son virtualmente idénticos. Esto, desde ya, descarta por completo no sólo la “parálisis de sueño” sino también la de “fantasía” o cualquier otra aberración psicológica idiosincrásica como causa.

3. “No existen evidencias físicas.”

FALSO. Existen fotos, de nuevo, virtualmente idénticas de cicatrices de los abducidos, implantes (objetos metálicos), cambios en las características químicas del suelo del lugar de aterrizaje de la nave o marcas, etc… Cabe destacar también, el que los abducidos a veces terminen la experiencia en un lugar totalmente distinto que en el que comenzó sin saber cómo llegaron allí, o que tengan puestas ropas que no les pertenecen o que les falten algunas propias, o que en ciertas ocasiones hayan testigos que vieron a la nave secuestradora.

4. “Son falsos recuerdos implantados por los hipnotizadores.”

FALSO. En algunas experiencias de abducción (cerca de un 30% según Budd Hopkins) recogidas por los investigadores, éstas son recordadas SIN LA AYUDA DE LA HIPNOSIS. Algo que contradice a la afirmación citada anteriormente.

5. “Las personas abducidas son mentirosas, feas o solo quieren ganar fama.”

FALSO. Este sofisma pretende atacar, ante la falta de argumentos sólidos y evidencias, a las personas y no a los hechos. Por otro lado, habría que recordarles que se han hecho estudios al respecto sobre algunos casos específicos de abducidos y los mismos demostraron rotundamente que NO existían psicopatologías que pudieran explicar los relatos como una manifestación exterior de una determinada alteración mental o mitomanía. La gran mayoría de los abducidos NO buscan fama ni dinero, sino que buscan saber qué es lo que está ocurriendo en sus vidas. Muchos son sumamente reacios a contar sus experiencias en público, las cuales no pueden considerarse agradables por ningún motivo.

6. “Las abducciones sólo suceden en EE.UU., por lo tanto, la CIA debe estar detrás de todo.”

FALSO. Las abducciones por parte de extraterrestres han sido reportadas en muchos lugares del mundo. Asimismo, todos los abducidos, sean del país que sean, relatan exactamente lo mismo.

En fin, todos los escépticos interesados en desvirtuar la veracidad del tema de las abducciones cometen uno o más de los siguientes tres errores: No conocen la evidencia, ignoran la evidencia, o tergiversan la evidencia. No hay excepciones para esto. Como diría David Jacobs: “Ningún sistema de pensamiento ha presentado pruebas a favor de que esté sucediendo otra cosa que no sea lo que los mismos abducidos han denunciado”.

Publicado el 11 de diciembre de 2005 Sin comentarios
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