• Recuerde que la mayoría de la gente no tiene suficiente tiempo o experiencia para una discriminación cuidadosa, y tiende a aceptar o rechazar la totalidad de una situación extraña. Por lo tanto, desacredite la historia por completo intentando desacreditar *parte* de la historia. Aquí está el cómo: a) tome un elemento de un caso completamente fuera de contexto; b) busque algo prosaico que, hipotéticamente pueda explicarlo; c) declare que, por lo tanto, ese elemento ha sido explicado; d) llame a una conferencia de prensa y anuncie al mundo que ¡el caso entero ha sido explicado!
  • Contrate los servicios de un mago de escenario profesional que pueda imitar el fenómeno en cuestión; por ejemplo, PES, psicokinesis o levitación. Esto convencerá al público que los demandantes o testigos originales de tales fenómenos, deben haber sido (o engañados por) talentosos magos de escenario que falsificaron el fenómeno original en la misma precisa forma.
  • Encuentre un fenómeno prosaico que, para el no iniciado, parezca el fenómeno en cuestión. Entonces sugiera que la existencia de un parecido, de alguna forma, prohíbe la existencia del artículo genuino. Por ejemplo, implique que, como la gente por lo general ve “caras” en piedras y nubes, la enigmática Cara de Marte debe ser una ilusión similar y, por lo tanto, no puede ser artificial.
  • Cuando un fenómeno no explicado demuestra evidencias de inteligencia (como en el caso de los misteriosos crop circles) enfóquese exclusivamente en el mecanismo que podría haber sido usado por la inteligencia, en lugar de la inteligencia que podría haber usado el mecanismo. Cuanta más atención le dedique al mecanismo, más fácilmente podrá distraer a la gente de considerar la posibilidad de inteligencia no ordinaria.
  • Acuse a los investigadores de fenómenos inusuales de creer en “fuerzas invisibles y realidades extrasensoriales”. Si ellos señalan que las ciencias físicas *siempre* han lidiado con fuerzas invisibles y realidades extrasensoriales (¿gravedad? ¿electromagnetismo?…) responda con una risa ahogada condescendiente que “es una interpretación inocente de los hechos”.
  • Insista que la ciencia occidental es completamente objetiva, y está basada en asunciones no inestables, protegidas de creencias o intereses ideológicos. Si ocurre que un fenómeno extraño o inexplicable es considerado verdadero y/o útil para una sociedad no occidental u otra tradicional, lo puede descartar como un “idea incorrecta”, “superstición medieval” o “cuento de hadas”.
  • Etiquete cualquier fenómeno pobremente entendido como “oculto”, “paranormal”, “metafísico”, “místico”, “sobrenatural” o “new-age”. Esto va a poner a la mayoría de los científicos de la corriente principal fuera del caso por motivos puramente emocionales. Si es afortunado, esto puede retrasar cualquier investigación responsable de tal fenómeno por décadas ¡o incluso siglos!
  • Haga preguntas que parezcan contener conocimiento generalmente asumido que apoye su visión; por ejemplo, “¿por qué no hay oficiales de policía, pilotos militares, controladores de tráfico aéreo o psiquiatras que reporten OVNIs?” (Si alguien apunta que hay tales personas, insista que esos deben ser mentalmente inestables).
  • Haga preguntas sin respuesta basadas en criterios arbitrarios de prueba. Por ejemplo, “si esto fuera cierto, ¿por qué no lo hemos visto en TV?” o “¿en esta revista científica?” Nunca olvide la madre de todas las preguntas: “Si los OVNIs son extraterrestres, ¿por qué no han aterrizado en el parque de la Casa Blanca?”.
  • Similarmente, refuerce la ficción popular de que nuestro conocimiento científico es completo y terminado. Haga esto asegurando que “si tal y tal fuera verdad, ¡ya sabríamos acerca de eso!”
  • Recuerde que puede fácilmente aparentar refutar los dichos de cualquiera construyendo “hombres de paja” a demoler. Una forma de hacer esto es citar equivocadamente sus dichos mientras preserva ese convincente grano de verdad; por ejemplo, actuando como si ellos hubieran intentado la extrema de la posición que han tomado. Otra estrategia efectiva, con una larga historia de éxitos, es simplemente replicar en forma errónea sus experimentos (o evitar replicarlos del todo diciendo que “hacer eso sería ridículo o estéril”). Para hacer el proceso entero aún más fácil, responda, no a sus dichos, sino a sus dichos como fueron reportados por la prensa, o propagados por el mito popular.
  • Insista en que tal y tal dicho no ortodoxo, no es científicamente comprobable porque ninguna organización que tenga algo de autorespeto financiaría tan ridículas pruebas.
  • Sea selectivo. Por ejemplo, si una práctica de curación no ortodoxa ha fallado en revertir un caso de enfermedad terminal, puede juzgarla inútil (mientras se asegura de evitar mencionar las carencias de la medicina convencional).
  • Responsabilice a los demandantes de los valores de producción y pólizas editoriales de cualquier medio o prensa que reporte sus dichos. Si un evento inusual o inexplicable es reportado en una forma sensacionalista, use esto como prueba de que el evento en sí debió ser sin substancia o valor.
  • Cuando un testigo o demandante dice algo en una manera que es científicamente imperfecta, trate esto como si no fuera científico del todo. Si no es un científico acreditado, argumente que sus percepciones no pueden haber sido objetivas.
  • Si no puede atacar los hechos de un caso, ataque a los participantes (o al periodista que reportó el caso). Argumentos *Ad-Hominem*, o ataques personales están entre las formas más poderosas de desplazar al público y evitar la investigación, acúselos de “¡beneficiarse financieramente de actividades conectadas con su investigación!” Si la investigación, publicación, charlas y esas cosas, constituyen su línea normal de trabajo o su único medio de supervivencia, sostenga como hecho que son “¡pruebas concluyentes de que se están obteniendo ingresos de tales actividades!” Si ha trabajado para obtener reconocimiento público por su trabajo, puede caracterizarlos tranquilamente como “buscadores de publicidad”.
  • Fabrique la experiencia de soporte que sea necesaria, citando las opiniones de aquellos cuyo campo es popularmente asumido que incluyen el conocimiento necesario. Los astrónomos, por ejemplo, pueden ser expuestos como expertos en la cuestión OVNI, a pesar de que cursos en ovnilogía nunca han sido un requisito para graduarse en Astronomía.
  • Invente confesiones. Si un fenómeno se niega obstinadamente a desaparecer, prepare a un par de vejetes que digan que fueron quienes fabricaron el engaño. La prensa y el público siempre tenderá a ver las confesiones como motivadas sinceramente, y abandonará puntualmente sus facultades críticas. A fin de cuentas, nadie quiere aparecer como falto de compasión por pecadores arrepentidos.
  • Invente fuentes de desinformación. Proclame que usted ha “¡encontrado a la persona que inició el rumor de que tal fenómeno existe!”.
  • Invente proyectos de investigación. Declare que “¡estas afirmaciones han sido completamente desacreditadas por los más grandes expertos en la materia!” Haga esto más allá de si tales expertos han estudiado tales afirmaciones, o, por lo que importa, si incluso existen.
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 1 comentario
Comentarios
Dic 3, 2013
14:00
#1 JoaK:

Excelente Articulo, muy util para el dia a dia.

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