Tecnología de vanguardia aplicada al análisis de inscripciones de fragmentos excavados en una fortaleza del desierto de Judea, están arrojando luz sobre el alto nivel de alfabetización seis siglos antes de nuestra era y la posibilidad de que algunos textos de la Biblia fueran escritos incluso antes de la caída de Jerusalén en el 586 a.C.

Imagen: Michael Cordonsky / Tel Aviv University / Israel Antiquities Authority.

Imagen: Michael Cordonsky / Tel Aviv University / Israel Antiquities Authority.

«Es bien sabido que la Biblia no fue compuesta en tiempo real, sino que se trata de recopilaciones de textos antiguos que fueron editados posteriormente», dijo Arie Shaus, matemático de la Universidad de Tel Aviv. «La pregunta es cuándo exactamente».

Shaus es uno de varios investigadores intentando resolver la cuestión de manera radical: utilizando herramientas de reconocimiento inteligente de texto para determinar cuánta gente sabía escribir en tiempos antiguos. El primer análisis, que fue publicado hoy en Proceedings of the National Academies of Sciences, sugiere que el nivel de alfabetización estaba bien extendido en el Reino de Judá, creando una atmósfera coherente para la compilación de los textos sagrados.

La mayoría de los eruditos concuerdan en que algunas de las composiciones bíblicas que configuraron la piedra angular de la teología de este reino israelita —incluyendo el Libro de Josué, Jueces, y los dos libros de Reyes—, tomaron forma durante lo que es conocido como periodo del Primer Templo, antes que Jerusalén cayera a manos del rey babilonio Nabucodonosor II. Empero, las circunstancias que rodean al cuándo fueron escritos estos textos o por cuántos autores, permanecen en el misterio. Ahora, curiosamente, textos que no tienen nada de sagrados podrían dilucidar el asunto.

Nabucodonosor II es conocido por la conquista de Judá y Jerusalén, y por su monumental actividad constructora en Babilonia. Ha sido tradicionalmente llamado «Nabucodonosor el Grande», pero la destrucción del Templo de Jerusalén y la conquista de Judá le granjeó una mala imagen en las tradiciones judías y en la Biblia, al contrario de lo que sucede en el Irak contemporáneo, donde es glorificado como un líder histórico.

Nabucodonosor II es conocido por la conquista de Judá y Jerusalén, y por su monumental actividad constructora en Babilonia. Ha sido tradicionalmente llamado «Nabucodonosor el Grande», pero la destrucción del Templo de Jerusalén y la conquista de Judá le granjeó una mala imagen en las tradiciones judías y en la Biblia, al contrario de lo que sucede en el Irak contemporáneo, donde es glorificado como un líder histórico.

El equipo multidisciplinario de la Universidad de Tel Aviv analizó las inscripciones aparecidas en los fragmentos de cerámica conocidos en el argot arqueológico como «ostracón», que habían sido hallados previamente en la fortaleza de Tel Arad por la propia universidad, en excavaciones que comenzaron en la década de los 60s del siglo pasado. Dicha fortaleza, de pequeñas dimensiones, con apenas 2.000 metros cuadrados, y que según lo expertos albergaba en la antigüedad entre 20 y 40 soldados, estaba situada en los confines del reino de Judá con el reino de Edom, más al sur.

«Los textos son de naturaleza muy mundana», explica Shaus. «Sus inscripciones reflejan normas y directrices cotidianas de la fortaleza como “tráeme aceite, harina o marcha para tal sitio”».

«Si analizas los textos con detenimiento, llegas a la conclusión de que todo el aparato del ejército era ilustrado y podemos presumir que en el reino había un sistema educativo que permitió no sólo a los sacerdotes y escribas, sino a muchas otras personas poder leer y escribir», añade el experto.

Fotografía aérea de la fortaleza de Tel Arad, al fondo la zona baja.

Fotografía aérea de la fortaleza de Tel Arad, al fondo la zona baja.

En el primer paso del análisis sobre las inscripciones, los investigadores utilizaron herramientas innovadoras de procesamiento de imagen con el fin de restaurar los caracteres que habían sido parcialmente dañados. Luego desarrollaron un algoritmo capaz de comparar y contrastar la forma de los ancestrales caracteres hebreos para identificar estadísticamente diferentes caligrafías. Un principio similar al utilizado por las compañías modernas para la detección de firmas electrónicas.

Y si bien parte de las conclusiones sacadas hasta ahora son controvertidas, la tecnología detrás del estudio podría revolucionar nuestro entendimiento de la alfabetización y educación en tiempos bíblicos.

3 comentarios
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 3 comentarios
Comentarios
Abr 12, 2016
1:43
#1 Betusto:

Chingones éstos judíos. Pero si fueron tan educados porque no tenian avances en algun tipo de artes? Destacaron por su ferviente fanatismo pero no por sus conocimientos universales. Segun eran los elegidos por Dios ¿entonces porque no fueron una gran nacion? Siempre fueron sólo un pueblo fundamentalista, ¿es Dios fundamentalista?…

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Abr 12, 2016
17:49
#2 María Inés Bruccolleri Rennella:

El Pueblo de Israel ha sido completamente diferente al resto de los pueblos de la Tierra. Sólo hay Uno que continúa siendo “El elegido”, el cual, ninguno podrá comparársele, e indudablemete, nunca, será un guerrero destructor, ni morará en Él el odio, ni la discriminación, ni el fanatismo.

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May 4, 2019
18:28
#3 Ricardo:

El tiempo para nosotros no es igual al tiempo de Dios. Hay que esperar y evaluar los hechos

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