En vida, este antiguo comandante egipcio supo ser el líder de un ejército de mercenarios provenientes de Asia Menor y las islas del Egeo, en una muestra de lo globalizado que estaba Egipto en aquel entonces.

Una misión arqueológica del Departamento de Egiptología de la Universidad Carolina de Praga —una de las más antiguas de Europa— ha descubierto la tumba de un antiguo oficial militar egipcio que comandaba batallones formados por soldados extranjeros, según un comunicado del Ministerio de Turismo y Antigüedades.

El nombre del comandante era Wahibre merry Neith, quien vivió entre finales de la dinastía 26 y principios de la 27 (alrededor del 500 a.C.). Su tumba fue encontrada en Abusir, a unos 12 kilómetros al sureste de las pirámides de Guiza, muy cerca de un depósito de embalsamamiento descubierto en febrero, que también pertenecía al mismo oficial.

La tumba está dividida en partes separadas por estrechos puentes cortados en la roca natural. Con una superficie de 14 metros cuadrados, su pozo principal tenía unos 6 metros de profundidad. Sin embargo, como es costumbre en los antiguos lugares de enterramiento de la época, había un pozo más pequeño y más profundo en el medio del pozo principal que conducía al sarcófago doble donde yacía Wahibre-merry-Neith.

En el fondo del pozo más profundo, que mide 6,5 x 3,3 metros y se interna unos 16 metros más en las arenas, la misión encontró dos sarcófagos, uno dentro del otro.

El sarcófago exterior está hecho de dos grandes losas de piedra caliza blanca, dijo el comunicado del ministerio, mientras que el ataúd interior está hecho de roca basáltica y tiene la forma de un cuerpo humano, aunque tiene una cara de piedra de grano fino que ha sido destrozada. El féretro incluye inscripciones del Libro de los Muertos y describía la resurrección del comandante y su viaje al Más Allá.

Los excavadores no localizaron la momia, pero encontraron dos cajas de madera con 402 figuras de barro creadas para servirle al militar en la otra vida. Además, también hallaron jarras de alabastro, diez copas y una pieza de cerámica caliza llamada ostracón que llevaba inscritos textos religiosos.

La excavación marca un periodo del comienzo de la dominación persa en Egipto, que comenzó alrededor del año 525 a.C. y duró cien años.

Fuente: Ministerio de Antigüedades. Edición: MP.

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