La preparación para la defensa

El ataque alemán que derrotó una línea del ejército soviético, impresionó a Stalin. Al conocer de la caída de Minsk, Stalin se fue de la ciudad, el 29 y el 30 de junio no apareció por el Kremlin y no se acercaba al teléfono. La primera información sobre el ataque de la Alemania fascista a la Unión Soviética se la transmitió el comisario del pueblo de Asuntos Exteriores, Viacheslav Mólotov, que acabó su informe con las palabras que se convirtieron en lema de todas las declaraciones oficiales del poder soviético: «Nuestra causa es justa. El enemigo será derrotado. La victoria será nuestra».

Stalin se dirigió por primera vez al pueblo soviético el 3 de julio de 1941. Todo el país lo esperaba, muchos se quedaron asombrados ya con el mismo comienzo de su discurso: el jefe, dirigiéndose a los ciudadanos de la URSS, no les llamó como habitualmente «camaradas», sino «hermanos», «amigos míos». Stalin subrayó: «La guerra con la Alemania fascista no es sólo la guerra de dos ejércitos. Es una cuestión de vida o muerte de los pueblos de la URSS, se decide si seran libres o se convertirán en esclavos».

Los que oyeron aquel discurso posteriormente recordaron que había producido una impresión enorme en la gente, había unido al pueblo, como si hubiera despertado a todos y les hubiera sacado del estado del pánico febril de los primeros días de la guerra. El pueblo tomó la decisión de luchar hasta la última gota de sangre.

El 23 de junio de 1941 se crearon los Cuarteles Generales para la dirección estratégica de las Fuerzas Armadas. Con el fin de realizar la dirección operativa de las operaciones militares el 30 de junio de 1941 apareció el Comité Estatal de la Defensa, que así como los Cuarteles Generales de las Fuerzas Armadas, estuvo encabezado por Iósif Stalin. El Comité Estatal de la Defensa se convirtió en el órgano principal del poder en el país y de facto sustituyó al gobierno.

Construyendo las defensas.

El primer día de la guerra comenzó con la movilización en masa de la población. Miles de voluntarios hacían colas en las comisarías militares.

El 29 de junio de 1941 la URSS establece el estado de guerra. Volvió el sistema de racionamiento por los productos básicos, aumentaron las jornadas de trabajo y anularon las vacaciones. Desde aquel entonces toda la vida del país se dirigió a abastecer la victoria. Todos los programas informativos de radio empezaban con la canción patriótica ‘La Guerra Sagrada’. La frase «¡todo para el frente, todo para la victoria!» se convirtió en lema. Elaboraron el plan económico-militar de producción de todo tipo de armamentos y pertrechos y las empresas empezaron a trabajar sólo para satisfacer las necesidades del frente.

El fracaso de la “guerra relámpago”

Durante tres semanas las tropas alemanas avanzaron entre 300-600 kilómetros hacia el centro del país por todos los frentes. El Ejército Soviético retrocedía en todos lados. Fueron ocupadas Letonia, Lituania, Bielorrusia, la orilla derecha del río Dniéper de Ucrania y casi toda Moldova.

Las tropas soviéticas consiguieron detener a los nazis sólo en la región de Smolensk. La defensa de la ciudad duró un mes. Ese mes significó una verdadera salvación para las tropas soviéticas, que lograron reunir las fuerzas necesarias para defender Moscú.

Los alemanes se acercan a Moscú.

Mientras en el centro del país las tropas alemanas afrontaban dificultades, en los flancos la ofensiva se desarrollaba impetuosamente.

En tan solo unas cuantas semanas, el grupo de Ejércitos “Norte” ocupó todo el territorio del Báltico. El 9 de septiembre fue sitiada la ciudad de Leningrado y diez días después fue rodeada Kiev. Tras tomar la capital de Ucrania, las divisiones del grupo “Sur” se dirigieron a Donbass y Crimea. En octubre cayó Odessa.

Los nazis encontraron una fuerte resistencia por parte del Ejército Rojo, a pesar de que este último continuó retrocediendo y sufrió enormes pérdidas. Los fascistas no consiguieron tomar ninguna ciudad con la rapidez planeada. Las pérdidas de los agresores superaron las que el Wehrmacht sufrió durante dos años de guerra en Europa Occidental: en tres semanas, las fuerzas armadas alemanas perdieron dos mil tanques, alrededor de mil aviones y aproximadamente 100 mil soldados, entre muertos y heridos.

En unos meses los grupos “Centro” y “Norte” se acercaron a sus metas principales: Leningrado, que Hitler pretendía borrar de la faz de la tierra; y Moscú, que el Führer soñaba con ocupar. Sin embargo, sus fantasías no se hicieron realidad. Los habitantes de Leningrado defendieron su ciudad pese a los 900 días de bloqueo.

A fines de septiembre, Hitler, enfurecido, envió sus fuerzas armadas a Moscú. Las resistencia de los soldados y las operaciones de los guerrilleros cancelaron sus ambiciosos planes.

La defensa de Moscú y la derrota de los nazis tuvo una gran importancia no sólo para la URSS y sus ciudadanos, sino también para todos los países participantes de la Segunda Guerra Mundial. Se desmoronó así el mito de la invencibilidad del Ejército alemán, que por primera vez retrocedió. En ese momento quedó claro que la Blitzkrieg o “guerra relámpago” era un fracaso.

Infografía «Las tres primeras semanas de la guerra relámpago».

Por RT

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 1 comentario
Comentarios
May 14, 2013
16:15
#1 Jaime Pérez:

El nazismo no es lo mismo que el fascismo. Hay que discernir y no tragarse la publicidad sin discriminar.

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