Tras días de silencio, Rusia ha reconocido que una misteriosa explosión ocurrida el jueves pasado en una base de lanzamiento de misiles cerca del Ártico tuvo un carácter nuclear, con un saldo hasta ahora de al menos cinco muertos. Los habitantes de la ciudad cercana de Severodvinsk corrieron al día siguiente a las farmacias para comprar pastillas de yodo.

El servicio meteorológico ruso informó de que los niveles de radiación en la ciudad de Severodvinsk, situada a 30 km de la base de pruebas, aumentaron entre 4 y 16 veces tras la explosión. Y a pesar que esta información fue retirada poco después del portal de la alcaldía, fue suficiente para que los habitantes del lugar corrieran a las farmacias para comprar yodo o productos con ese elemento químico.

«Los acontecimientos conmovieron a la ciudad. En una hora vendimos todos los stocks», declaró a la AFP una farmacéutica de la ciudad, Elena Varinskaya, que distribuyó «fichas con las reglas a seguir en caso de contaminación radiactiva».

El accidente que provocó este pánico estuvo vinculado con pruebas de «nuevas armas», según ha reconocido ayer Moscú sin desvelar el carácter de las mismas, que está bajo secreto de Estado.

Rosatom, la agencia nuclear estatal rusa, ha dicho que el accidente del 8 de agosto ocurrido durante una prueba de un «motor-cohete a ergol líquido» sobre una plataforma marítima en el Mar Blanco, mató al menos a cinco científicos (Alexey Vyushin, Yevgeny Koratayev, Vyacheslav Lipshev, Sergey Pichugin y Vladislav Yanovsky) y dejó otros tres heridos. Prometió seguir desarrollando nuevas armas, retratando a los hombres que murieron en la prueba como héroes.

¿Qué provocó el accidente?

Y mientras que el Ministerio de Defensa de Rusia admitió que «algo salió mal», los observadores informados inmediatamente plantearon preguntas sobre qué exactamente había estado sucediendo en el campo de prueba.

Jeffrey Lewis, un experto en control de armas en el Instituto Middlebury de Estudios Internacionales en Monterey, fue uno de los primeros en sugerir que el accidente con misiles tenía un «componente inusual».

Un responsable local de defensa civil, Valentin Magomedov, declaró a la agencia de prensa TASS que el nivel de radiación subió hasta a 2,0 microsieverts por hora durante treinta minutos, por encima del límite reglamentario de exposición de 0,6 microsieverts por hora.

En Twitter, Lewis vinculó una imagen del 8 de agosto capturada por la compañía de imágenes satelitales Planet Labs, que muestra el Serebryanka, un transportador de combustible nuclear, cerca del sitio de prueba de misiles en Rusia, donde se dieron la explosión y el incendio.

La presencia de la nave, especuló, podría haber estado relacionada con la prueba de un misil de crucero de propulsión nuclear.

El Serebrynka, señaló Lewis, era el mismo barco utilizado para recuperar una unidad de propulsión nuclear de una prueba fallida de misiles de crucero de propulsión nuclear el verano pasado frente a Novaya Zemlya, un archipiélago en el Océano Ártico.

«Somos escépticos de la afirmación de que lo que se estaba probando era un motor de propulsión líquida», dijo Lewis a CNN, refiriéndose a la explosión de la semana pasada. «Creemos que fue un misil de crucero de propulsión nuclear al que llaman Burevestnik». Los miembros de la OTAN conocen el mismo misil como SCC-X-Skyfall.

Un funcionario estadounidense también le dijo a CNN que la explosión estaba «probablemente vinculada al prototipo Skyfall». El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también hizo la conexión, tuiteando el lunes: «La explosión rusa ‘Skyfall’ tiene a la gente preocupada por el aire alrededor de las instalaciones y mucho más allá. ¡Nada bueno!».

Hay poca información pública disponible sobre Burevestnik/Skyfall. Pero el año pasado, Putin se jactó de nuevas armas que, según él, harían obsoletas las defensas antimisiles estadounidenses. Al mostrar un video, dijo: «Como el alcance es ilimitado, el misil puede maniobrar durante el tiempo que sea necesario».

Las preguntas persisten hoy sobre si se ha liberado algo peligroso después de este incidente. Según el sitio web local 29.ru, los funcionarios han prohibido nadar en la Bahía Dvina en el Mar Blanco durante un mes.

¿Es el nuevo Chernobyl? Ciertamente no se ha detectado una columna masiva de radiación, como sucedió en Escandinavia antes de que los soviéticos reconocieran el desastre de 1986. Pero el secreto oficial a menudo alimenta los temores de un encubrimiento.

Fuente: TASS/CNN.

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 1 comentario
Comentarios
Sep 4, 2019
4:12

Sin duda esto es el nuevo Chernobyl pero en Rusia.

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