NEFER-KA-PTAH Y EL LIBRO DE THOT

El Tarot es denominado “la Clave Universal”. Es una llave perdida de una cerradura encontrada. Eliphas Levy dice al respecto:

“Era un alfabeto numeral y jeroglífico manifestado mediante caracteres y números una serie de ideas universales y absolutas; luego, una escala de diez números multiplicados por cuatro símbolos y unidos junto por doce figuras representando los doce signos del zodiaco, más cuatro genios, los de los cuatro puntos cardinales”.

El nombre “Tarot” deriva de Thot, personaje mitológico anterior a los egipcios. El esplendor, la gloria y el tecnicismo conservado en la civilización egipcia tiene como base las enseñanzas del Libro de Thot. La antigüedad de ese libro es de 10.000 a 30.000 años. Thot, su creador, era un escriba atlante; se le representa como un ser humano con cabeza de ibis. Su morada era Hermópolis, ciudad a la que se accedía por túneles secretos, y se la sitúa subterráneamente; su entrada principal estaba bajo la Gran Pirámide o quizá bajo la Esfinge.

Las cartas de Tarot que corresponden a las láminas del Libro de Thot aparecen por primera vez en China en el año 1120. Luego su aparición se va extendiendo a lo largo del planeta con la siguiente cronología:

1227: En Italia aparecen las cartas de Tarot bajo el nombre de carticellas.

1240: El Sinodo de Wercester declara al Tarot “juego prohibido”.

1329: Alemania, el obispo de Wurzburgo condena las “páginas y figuras del Tarot”.

1332: En España, Alfonso XI ordena abstenerse del juego del Tarot.

1390: Aparecen los gitanos en el cuadrilátero de Bohemia. Llegan a España en 1427, siendo portadores de extraños mazos de naipes que utilizan como “método predilecto”.

1546: Se produce el primer intento de referirse al Tarot como símbolo esotérico. Guillaume Postel llega de Oriente donde realiza estudios que lo llevan a la conclusión de que TARO-ROTA y ATOR son las cuatro letras del Tetragrammaton, que significa “nombre del Señor”.

1868: Se encuentra el papiro de Turín, que es publicado en París. Al ser descifrado se puede leer en él la historia de una conspiración contra el Faraón y sus consejeros con la finalidad de asesinarlo sin que medie ninguna actitud humana; la forma de llevar a cabo la macabra tarea se encontraba escrita en un extraño libro que obraba en poder de los Sumos Sacerdotes de la Gran Pirámide; al ser descubierta la conspiración sus autores se suicidaron, pero el libro no apareció.

Thot.

Entrando en la época de la civilización egipcia sabemos que el faraón Ramsés II poseía el verdadero Libro de Thot. Kaumás, su hijo, es depositario del libro del conocimiento oculto, que le enseñaba cómo descifrar y dominar los secretos de las tierras, el mar, el aire y los cuerpos celestes. Asimismo confería la facultad de asimilar el idioma de los animales, devolver la vida a los muertos y obrar sobre mentes distantes y cercanas. Sin embargo, aunque poseer estos prodigiosos conocimientos podía ser algo maravilloso, Kaumás no soporta, por alguna razón misteriosa, la presencia de este libro cerca de él y decide quemarlo. No obstante, el libro no logra ser pasto de las llamas; había una razón mágica pero coherente, al ser hijo del fuego, era incombustible. Entonces lo guarda en un lugar secreto donde, una vez colocado, ni él mismo podría tener acceso.

Sin embargo, alguien tuvo acceso al tan bien escondido “libro prohibido”. Nefer-Ka-Ptah, hijo de faraones, era devoto adorador de sus dioses y tenía como maestro y guía a un antiguo sacerdote de la Gran Pirámide. Dicho sacerdote conocía la existencia del Libro de Thot y sabía también el lugar exacto donde lo había guardado Kaumás.

Pocos días antes de abandonar este mundo y sabiendo que su vida tocaba fin, el sacerdote llama a Nefer-Ka-Ptah y le pide que recupere el libro que se encuentra sumergido en el fondo del río, el Nilo, aunque en perfectas condiciones, pues estaba dentro de tres recipientes que encajaban perfectamente uno dentro del otro; el peso del “Portalibro de Thot” ascendía a varias toneladas.

El cofre era permanentemente custodiado por escorpiones, serpientes venenosas y una serpiente inmortal cuya procedencia se decía era interplanetaria y había sido depositada allá por los “Eternos Custodios del Libro de Thot”.

Ante la imposibilidad de realizar él solo la tarea, Nefer-Ka-Ptah, se dirigió por ayuda a un sacerdote de Isis que era mago, y el que le proporcionó (según reza el papiro de donde fue extraída esta historia) un aparato mágico para elevar objetos muy pesados. Y pensamos nosotros, ya en los comienzos del siglo XXI, ¿cómo podían poseer los egipcios una grúa hidráulica que logró sacar del fondo del río la caja, que había reposado durante años en su líquido lecho, y cortó la serpiente inmortal en dos; cuidando de destruir una de las dos mitades para que no se uniera nuevamente, formando así una nueva serpiente inmortal?

Se dirigió con el Libro de Thot al palacio y, una vez allí, abrió la primera página; un extraño destello que emanaba del libro hirió su visión, no obstante continuó leyendo; aprendió a través de sus enseñanzas el lenguaje oculto de los números; la forma de comunicarse con aquellos seres que habitan galaxias muy lejanas; métodos de clarividencia por medio del estado puro de la conciencia; la situación exacta de las entradas a los mundos dimensionales y a los mundos subterráneos; pero aprendió una ciencia que lo llevaría irremediablemente al fin de sus días por medio de la destrucción: a construir el espejo mágico que no devuelve la imagen del que se mira en él, sino las horrendas entidades que suelen dominar los pequeños y grandes actos de aquellos que no han adquirido unidad de conciencia. Desde aquel momento, Nefer-Ka-Ptah no pudo mirarse más en ningún espejo que no fuera ése, pues ningún otro reproducía su imagen. Enloqueció y una noche se quitó la vida. Cuando lo encontraron, su cabeza se encontraba apoyada sobre un extraño espejo que reproducía fielmente la imagen del faraón Nefer-Ka-Ptah; su mano derecha aprisionaba “el libro prohibido”.

Thot se había vengado desde su país “más allá del río” y lo había hecho de la manera más sencilla, a decir de su libro: “Obrando sobre la mente distante o cercana de otra persona”.

En el año 300 a.C. reaparece nuevamente Thot, pero con otro nombre, el conocido Hermes Trimegisto, creador de la alquimia. Comienza entonces la etapa de los magos, más conocidos como alquimistas, cuyo conocimiento, según ellos mismos afirmaban, les había sido transmitido por medio de un libro que poseía Hermes; sin embargo, aquellos “alquimistas” que decían poseer el saber oculto por medio de un libro hermético, que no era otro que el Libro de Thot, sufrieron accidentes fatales.

Dentro del Corpus Hermeticus, hay un texto, el “Asclepius”, en el que se comenta el poder casi absoluto que poseían las civilizaciones desaparecidas. Dice así:

“Nuestros antepasados construyeron estatuas y, mediante un libro desconocido y de una sabiduría inexplicable, lograron establecer contacto con la civilización que los precedió y éstos le enseñaron a crear almas; luego las estatuas sin vida se convirtieron en sus grandes dioses”.

Luego continúa: “Estos señores que estaban presentes y en actividad en los tiempos en que Jesucristo vino a la Tierra se retiraron durante la decadencia de la civilización egipcia hacia su morada eterna e inmortal que se encuentra situada más allá de las montañas de Libia”.

Sin embargo, nos preguntamos nosotros, que vivimos ya en el siglo XXI, ¿cómo circulan en este momento barajas de naipes denominadas Tarot? Se sabe que son copia bastante fiel de aquellas láminas que llevaron al desastre a Kaumás y a Nefer-Ka-Ptah.

La historia de la difusión de los Tarots comienza en los albores del siglo XV.

La Orden del Temple tuvo acceso en una oportunidad al ya famoso y temido libro de Thot: todo lo que hizo fue copiar las imágenes que ofrecían unas láminas y luego realizó un fichero de ellas, que llegan a nuestros días bajo el nombre de Barajas de Tarot.

Según Christian Pitois, funcionario de la época de Napoleón III, estos Tarots encierran el verdadero conocimiento oculto del Libro de Thot, pero al ser en este momento accesibles a cualquiera resulta mucho más fácil de lograr que sus secretos no sean revelados que si aún se lo catalogase de Libro Prohibido. Una ágil y estratégica maniobra de los Hombres de Negro para lograr mantener el verdadero secreto del Libro de Thot es permitir su natural circulación.

Evidentemente el ser humano aún no ha llegado a comprender que, cuanto más simple y puro es el conocimiento, es cuando verdaderamente encierra el gran secreto, el cual no se advierte por estar a la vista.

Se sabe que el Libro de Thot reposa tranquilo y custodiado por seres inmortales; sin embargo, no habrá de encontrarse nuevamente hasta el momento en que se logre penetrar en las cámaras subterráneas que aún permanecen inaccesibles para los investigadores.

LAS ESTANCIAS DE DZYAN Y MADAME BLAVATSKY

Uno de los libros más temidos y escondidos por los ocultistas, debido a su origen extraño e ignoto, es, sin lugar a dudas, Las estancias de Dzyan.

A finales del siglo XVIII y en los albores del XIX el astrónomo francés Bailley hace alusión a un libro llegado de la India, pero cuya procedencia era… venusina.

Ya en pleno siglo XX, Louis Jacolliot da al enigmático libro el nombre al que se hace referencia en esta parte.

Como uno más de la larga lista de libros cuyo contenido parece poseer dinamita, también éste determina que aquellos que lo poseen sufran extraños accidentes, por lo general fatales.

Sin embargo, es Madame Helena Petrovna Blavatsky quien por primera vez introduce Las estancias de Dzyan en lo que solemos llamar “nuestro planeta”.

Extraña mujer, Madame Blavatsky. Una breve historia de su vida nos llevará mejor a encaminarnos por los peligrosos senderos de Las estancias de Dzyan.

Nació el 30 de julio de 1831, bajo el signo de Leo. Era una niña precoz que solía llamar la atención de cuantos la rodeaban. Se rebelaba contra toda rutina exigida. Era exclusiva, original, agotaba la paciencia de aquellos que fueron sus maestros de escuela; pero asombraba su enorme capacidad para aprender lenguas extranjeras, así como su facilidad para asimilar los conocimientos.

El secreto de su magnetismo residía en sus innegables y, a la vez, extraordinarios poderes psíquicos. Los elementos naturales innatos de los que se valía Helena Blavatsky para producir sus extraños fenómenos eran los siguientes:

1. Un enorme bagaje de conocimientos mágicos, sumados a su contacto con maestros ocultos.

2. Su formidable intuición en relación con los problemas filosóficos, el origen de las razas, los fundamentos de las religiones. Su enorme facilidad para descifrar símbolos cabalísticos sumamente primordiales.

3. Las circunstancias que rodeaban a su persona. Incendios voraces cuyas llamas no quemaban; aparición de dibujos y escrituras en papeles en blanco; materialización de objetos perdidos; campanas que sonaban sin que nadie las tocase, etc.

Madame Blavatsky tiene acceso al libro Las estancias de Dzyan de una forma misteriosamente dramática. El enigmático Libro de Dzyan (así lo llamó nuestra protagonista) se encontraba, y se encuentra aún en nuestros días, en la “Gran Biblioteca Universal” cuya “sede central” está situada en una enorme estancia de algo más de 250 m de profundidad bajo el cordón de la vertiente del Himalaya, y es propiedad del Rey del Mundo. Nadie, absolutamente ningún ser humano tiene acceso al Gran Libro de los Misterios Develados. No obstante, Helena Blavatsky tuvo acceso a él por “imposición” de su maestro.

6 comentarios
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 6 comentarios
Comentarios
Jul 27, 2014
1:21
#1 María Inés Bruccolleri Rennella:

Excelente artículo. Muy Interesante.!!!! gracias María Inés Bruccolleri Rennella

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Abr 23, 2015
12:28
#2 Diego:

Hola! La información sobre la localización del manuscrito Voynich es erronea. Actualmente se encuentra en la biblioteca de la Universidad de Yale en el apartado de libros extraños. Incluso se puede descargar una versión en PDF del manuscrito.

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Abr 23, 2015
14:17
#3 lucy angulo:

Me interés mucho tener el doc de voynich

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Abr 23, 2015
14:22
#4 jorge:

Buenisimo e interesante

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Abr 23, 2015
15:01
#5 José Antonio Ramirez Franco:

Excelente su investigación por favor no deje de seguir ilustrarnos con su conocimiento gracias

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Ene 4, 2018
18:36
#6 Adolfo:

Consistentemente con el libro de Fabio Zerpa, fósiles (de 600 millones de años) de pequeños seres humanos con una estatura cercana a los 30 centímetros habrían sido recientemente descubiertos en la Antártida. Fuente: http://www.mundoinsolito.es/humanos-pequenos-fosil/

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