El dispositivo, construido por científicos de una universidad estadounidense, genera en su interior una bola de plasma mediante la interacción de helio ionizado con un fuerte campo magnético.

Esta bola creada en laboratorio por físicos de la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos, produce sus propias erupciones de plasma similares a las que alimentan los vientos solares sobre la superficie de nuestra estrella. Estos brotes se arremolinan en espirales que llevan el nombre del astrofísico estadounidense Eugene Parker, responsable de su descubrimiento.

Hasta el momento, estos fenómenos no habían sido explorados lo suficientemente por las sondas espaciales.

Ahora, por primera vez, los científicos han podido observar en detalle cómo se generan esas espirales y cómo el plasma de alta velocidad encuentra puntos débiles en el campo magnético para escapar. «En condiciones reales, las espirales son fruto de una interacción entre el campo magnético del Sol y el viento solar que emite el astro», explicaron los científicos.

«El viento solar es muy variable, pero esencialmente hay dos tipos: rápido y lento», explica Ethan Peterson, autor principal del estudio publicado esta semana en la revista Nature Physics. «Las misiones satelitales han documentado bastante bien de dónde proviene el viento rápido, así que estábamos tratando de estudiar específicamente cómo se genera el viento solar lento y cómo evoluciona a medida que viaja hacia la Tierra».

Estudio en 3D, ¿mejor que una sonda?

El experimento permite observar y monitorear en tres dimensiones espirales de Parker en miniatura. Si bien estas réplicas a pequeña escala no son completamente iguales que las reales, que se expanden por el espacio, el invento sin duda ayudará a los investigadores a desentrañar la física del plasma y del campo magnético del Sol.

Los investigadores niegan que su creación suprima la necesidad de futuras misiones de sondas espaciales. Entre estas destaca la sonda solar Parker, lanzada en agosto de 2018, que se sumergirá por debajo de la región de la superficie del Sol donde nacen los vientos solares para medirlos con mayor exactitud que nunca.

Mientras tanto, la Gran Bola Roja, nombre con el equipo de Peterson bautizó su invento, está disponible para que otros investigadores la utilicen y realicen con ella pruebas y mediciones, algo que la puede convertir un recurso de gran relevancia para comprender mejor el funcionamiento del Sistema Solar.

Fuente: Universidad de Wisconsin-Madison. Edición: RT.

Sin comentarios
Etiquetas: , , , , ,

¿Te gustó lo que acabas de leer? ¡Compartilo!

Facebook Digg Twitter StumbleUpon Pinterest Google+

Artículos Relacionados

 0 comentarios
Sin comentarios aún. ¡Sé el primero en dejar uno!
Dejar un comentario