Un grupo de cabezas de arcilla desenterrados en Israel podrían ser la representación más antigua de la cara de Dios, según afirma un arqueólogo.

Las estatuillas fueron encontradas junto con otras de pequeños caballos. En las cabezas puede observarse un hombre barbado, con orejas perforadas y una corona en la cabeza.

La controvertida sugerencia de que podría tratarse del mismísimo Yahvé viene del arqueólogo Yosef Garfinkel, profesor de la Universidad Hebrea, quien toma como referencia las Sagradas Escrituras donde se menciona que Dios montaba a caballo.

Sin embargo, la teoría del profesor ha sido rechazada por algunos de sus colegas, quienes argumentan que crear «cualquier cosa que tenga que ver con lo divino estaba prohibido en aquellos tiempos».

Garfinkle, empero, insiste en que las tres estatuillas datan de los siglo 9 y 10, y que fueron halladas cerca de otras de caballos en sitios dedicados exclusivamente al culto. Una de las cabezas fue desenterrada una década atrás en Khirbet Qeiyafa, a 32 kilómetros de Tel Motza, donde se encontraron las otras dos a principios de este año.

Siguiendo las noticias sobre el asunto, Garfinkle comenzó a preguntarse si las cabezas de arcilla estaban relacionadas entre sí y, si podrían representar a un dios, a cuál de ellos. Las respuestas fueron bíblicas y estaban en el libro de Habacuc y en Salmos.

En Habacuc 3:8 se lee: «¿Te airaste, oh Jehová, contra los ríos? ¿Contra los ríos te airaste? ¿Fue tu ira contra el mar cuando montaste en tus caballos y en tus carros de victoria?».

El segundo ejemplo figura en Salmos 68:4 y dice: «Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre; exaltad al que cabalga sobre los cielos. YAH es su nombre; alegraos delante de él».

«Algunas tradiciones bíblicas, entonces, describen a Yahvé como un jinete en los cielos o en las nubes, exactamente como en Ugarit. Pero otros textos presentan un nuevo desarrollo en el cual él está montando un caballo», escribe Garfinkle en un artículo compartido en la Biblioteca BAS.

Las cabezas de arcilla en Tel Motza fueron extraídas de un templo próximo a Jerusalén por los arqueólogos Shua Kisilevitz y Oded Lipschits, y debido a las instrucciones bíblicas de prohibición de tales imágenes, estos investigadores propusieron que el área había sido utilizada para adorar a una variedad diferente de dioses, y no solo a Yahvé.

Kisilevitz y Oded Lipschits escriben: «Lamentablemente este artículo es puro sensacionalismo que busca satisfacer la demanda popular, presentando a una identificación sin fundamentos y (como mucho) tentativa como un hecho, además de ignorar la investigación y estudios profesionales, incluyendo evitar referencias a publicaciones de los excavadores».

Garfinkel sabe muy bien que la Biblia es muy clara en cuanto a la prohibición de representaciones físicas de Dios. Admite que los asentamientos cercanos rezaban a muchos dioses, pero argumenta que «en el reino de Judá era una historia diferente y basada en dos conceptos: que solo hay un dios y no muchos, y que no debes hacer una estatua o grabar una imagen sobre él».

Hace 3.000 años había aquellos que rendían culto a Yahvé y los que adoraban al dios cananeo de las tormentas.

«Los cananeos no representan a su dios como un hombre a caballo. Solo en los textos de la Edad del Hierro y en iconografía donde los caballos se vuelven un compañero divino», sostiene. «Por lo que los elementos iconográficos en las estatuillas corresponden con descripciones de Yahvé según la tradición bíblica».

También argumenta que la prohibición de creación de imágenes de Yahvé no fue adoptada hasta el siglo 10, cuando las cabezas de arcilla ya estaban en uso.

En cuanto a las críticas de sus colegas, Garfinkle responde: «Como todo descubrimiento nuevo, algunos lo aceptarán y otros no».

Fuente: DailyMail. Edición: MP.

1 comentario
Etiquetas: , , ,

¿Te gustó lo que acabas de leer? ¡Compartilo!

Facebook Digg Twitter StumbleUpon Pinterest Email

Artículos Relacionados

 1 comentario
Comentarios
Ago 1, 2020
20:29
#1 HORACIO:

ESTOS TIPOS ESTAN AL REVERENDO DOPE…! ja

Reply to this commentResponder

Dejar un comentario