De izq. a der. Stanley Krippner, Vera Barrionuevo, Alejandro Parra y Tarcísio Pallú en un coffee-breack durante el Segundo Encuentro Psi, en Noviembre 1998.

De izq. a der. Stanley Krippner, Vera Barrionuevo, Alejandro Parra y Tarcísio Pallú en un coffee-break durante el Segundo Encuentro Psi, en Noviembre 1998.

Entrevista realizada por MysteryPlanet el: 14/02/2005
Nombre: Alejandro Parra.
País: Argentina.
Profesión y/o Ocupación: Psicólogo. Profesor universitario.
Libros publicados/Investigaciones: Fenómenos Paranormales: Una introducción a los eventos sorprendentes (Ed. Kier, 2003).
Sitio web: www.alipsi.com.ar
Temas tratados en la entrevista: Psi, parapsicología, percepción extrasensorial, telepatía, EEC, poltergeist, psicokinesis, abducciones, estigmas.


******* COMIENZO DE LA ENTREVISTA *******

Pregunta: ¿Puede Ud. definir en forma resumida sus investigaciones con respecto a lo paranormal?

Respuesta: Instituto de Psicología Paranormal ha sido constituido como una Asociación Civil sin fines de lucro y autorizado a funcionar legalmente como entidad juridica por la Inspección General de Justicia de la República Argentina por Resolución Nº 001167. El IPP quedó integrado por una comisión compuesta por diez miembros, profesionales y no-profesionales, en campos tales como lo ingeniería, economía, ciencias de la salud (psicología, medicina, picología social) y otros campos, tales como la historia, el arte, la teología y la filosofía. Para coordinar racionalmente tales actividades, el IPP ha constituido seis “Departamentos” dependiendo del tipo de tareas en cuestión. El Departamento de Educación ofrecerá sus cursos de psicología paranormal, conferencias, congresos y foros destinados a profesionales y público en general, el Departamento de Documentación y Archivo, en el cual sus afiliados tienen acceso a la Biblioteca de Parapsicología y a la Agencia Latinoamericana de Información Psi (ALIPsi), el Departamento de Publicaciones, donde puede adquirir ejemplares de la Revista Argentina de Psicología Paranormal, entre otras publicaciones del Instituto, el Departamento de Prensa & Difusión, con el propósito para mantener un contacto con los medios de prensa y la creciente demanda de productoras de TV interesadas en el asesoramiento y realización de documentales y otros informes (sea TV, radio o prensa gráfica), el Departamento de Parapsicología Clínica, para atender las demandas provenientes de la comunidad o de otros profesionales e instituciones para la asistencia psicológica a personas que reporten experiencias anómalo/paranormales, y el Departamento de Investigaciones, dirigido al desarrollo, diseño y conducción de proyectos de investigación en parapsicología, sean clínicos, experimentales, históricos, empíricos, o estudios de casos. Además, la supervisión o tutoría de tesis de licenciaturas, maestrías y doctorados de estudiantes universitarios, nacionales y provinciales –públicas o privadas– y el otorgamiento de un plan de becas y premios para trabajos de investigación.

Desde 1990, hemos llevado a cabo decenas de experimentos, pero recién desde 1998 comenzamos nuestros estudios full-time. Nuestras líneas de investigación han alcanzado la psicoterapia, la investigación experimental, y el estudio de casos. Hemos tenido interes en las reacciones emocionales hacia una variedad de experiencias psíquicas anómalas, su posibilidad para enfrentarlas, su procesamiento e integración. Hemos organizado talleres de reflexión aplicando un enfoque humanístico-transpersonal. La actividad comprendía tres etapas: (a) sostén y procesamiento emocional, (b) interpretación y procesamiento cognitivo, y (c) cierre. Casi las tres terceras partes indicó miedo –en diferentes formas– como emoción predominante. Asombro, perplejidad, bienestar, ansiedad, y malestar físico también fueron reportados. El puntaje de ansiedad disminuyó significativamente (4.85 a 1.70) durante el transcurso de la actividad grupal. Más de la mitad expresó que la actividad grupal contribuyó a su desarrollo personal o espiritual o sentirse mejor emocionalmente en sus relaciones interpersonales.

Otra linea de nuestras investigaciones estuvo dirigida hacia la técnica ganzfeld, una de las actualmente usadas en la investigación en parapsicología. Se empleó originalmente en psicología como una técnica de privación sensorial para inducir un estado alterado. El asi llamado “estado ganzfeld” se refiere a un campo visual homogéneo que se usa para explorar la percepción visual bajo condiciones de privación y, luego, la exploración de imaginería mental producida bajo tales condiciones. Llevamos a cabo un experimento de telepatía de respuesta libre (GESP) comparándolo con una técnica conductora de psi (ganzfeld). Concluimos que este experimento proporciona cierta evidencia de que la estimulación ganzfeld es conductora de psi, puesto que encontramos una diferencia significativa entre las condiciones a favor del ganzfeld (p= .016; aciertos esperados 25%; aciertos obtenidos en ganzfeld= 41.3% p<.001 vs. no-ganzfeld= 27.5).

Otra línea de investigación estuvo centrada en la “psicometría”, un tipo de percepción extrasensorial, que permite a un psíquico o sensitivo recibir impresiones empleando un objeto físico. El Instituto de Psicología Paranormal desarrolló un proyecto de investigación para explorar las principales características psicológicas, fenomenológicas y parapsicológicas de aquellas personas que dicen poseer habilidades extrasensoriales. Convocamos a toda persona que dice poseer tales habilidades (Grupo A), personas que hayan tenido experiencias extrasensoriales espontáneas (Grupo B), y personas creyentes que hayan o no tenido experiencias extrasensoriales espontáneas (Grupo C). La observación, medición, y registro de las características psicológicas, independientemente de sus aciertos por PES, nos proporcionó información tan valiosa como la que surge de su evaluación parapsicológica. Además, administramos cuatro pruebas parapsicológicas empleando objetos-objetivo. El propósito de una evaluación cuantitativa de las declaraciones de los psíquicos fue establecer si estas declaraciones son más correctas que lo esperable por azar comparados con un grupo de control.

Pregunta: La telepatía ha sido objeto de innumerables experimentos. Los más señalados se deben al profesor Rhine, al Dr. Soal, al profesor ruso Leonid Vassiliev, a René Warcollier –que fue presidente del Instituto Metapsiquico Internacional de París–, al vizconde de Cressac y a Henri Marcotte. Teniendo en cuenta estos y otros experimentos científicos que demostraron de cierto modo (matemática, ecuacional y estadísticamente) la existencia de la telepatía, ¿por qué piensa que ésta y otras capacidades extrasensoriales no son estimuladas desde nuestra infancia? ¿El raciocinio ha sacrificado tales habilidades?

Respuesta: Algunos teóricos han sugerido que la habilidad extrasensorial funcionó en la evolución biológica del homo sapiens, pero que actualmente se encuentra degradada; en tanto otros piensan que ésta es una habilidad de la especie humana latente y en progreso evolutivo. Este modelo se basa en estudios genéticos y neo-darwinianos similares al que permitió a Sigmund Freud presentar la bio-dinámica de las pulsiones y explicar el por qué de un inobservable parecido a psi: el inconsciente. A partir de éste, surge también otra teoría, la cual sugiere que las habilidades extrasensoriales funcionan a nivel inconsciente para satisfacer necesidades biológicas:

Las experiencias psi no son la norma, sino que constituyen raras excepciones. Los psíquicos podrían ser el equivalente, por ejemplo, a un músico virtuoso, es decir, el psíquico y el músico talentoso estarían en el extremo de un espectro de habilidades en la población. La mayoría de nosotros no somos conscientes de psi debido a que su fuerza evolutiva no ha sido lo suficientemente intensa como para desplazar la habilidad que tienen los “psíquicos” al resto de la población, o lo ha hecho sólo muy débilmente.

Psi podría ser inconsciente a causa de que las exigencias de los recursos atencionales con los que funcionamos cotidianamente son demasiado grandes y “obstaculizan” la débil señal de psi. Esto explica por qué psi podría ser más inconsciente que consciente.

Una teoría que ha ganado aceptación es el efecto de “barrido” del entorno. Veamos un caso: un individuo que está en una fiesta donde la gente habla animadamente, puede ser capaz de escuchar y discernir su nombre cuando otra persona lo dice en voz alta, aunque ambas personas estén lejos entre sí. Un individuo prestará atención a las señales que involucran peligros físicos para sí, ignorando el resto. En este sentido, “barrido” significa estar en un “estado receptivo” respecto de toda información que pueda estar al servicio de las necesidades del organismo. Este modelo sugiere que psi funciona como un radar que “barre” periódicamente, como un escáner, en busca de peligros que atenten contra su integridad como organismo. El “entorno” no es un territorio, literalmente hablando, sino una referencia espacio/temporal. El barrido es espacial para la visión remota y la telepatía, y temporal para la precognición. Por ejemplo, si una persona aborda un avión que está predestinado a tener un accidente donde todos perderán la vida, esto podría deberse –si no a otros factores psicológicos– a que la persona simplemente no estaba “barriendo el entorno en el momento apropiado”. Presumiblemente, aquellas personas que por diversas –inconscientes– razones se rehusaban a abordar el avión, barrieron el entorno en el momento apropiado y pudieron actuar en consecuencia.

Si esto es así, la evolución debería habernos dotado de una habilidad extrasensorial que “barra” el entorno de una manera más ventajosa en un medio ambiente menos predecible que en uno más estable, para satisfacer necesidades biológicas básicas, tales como evitar a los predadores, la agresión de los rivales, los inminentes desastres naturales, o encontrar refugio, apareamiento y alimentos. La información no necesita ser ciento por ciento exacta; sin embargo, cualquier ventaja, por pequeña que sea, será mejor que nada.

Los recientes estudios basados en la investigación del “pre-feeling” –presentimiento– de Dean Radin y Dick Bierman y los estudios de PES, que emplean tests psicológicos para evaluar mecanismos de defensa, podrían ser muy útiles para probar este modelo dado que se produce deliberadamente un estímulo que implica amenaza. Si bien, en estos análisis la amenaza es más psicológica que biológica, podemos afirmar que los mecanismos fisiológicos podrían servir como indicadores inconscientes de percepción

Pregunta: ¿Qué tipos de personas son más propensas a tener experiencias extrasensoriales (PES)?

En la actualidad, muchos autores han examinado las experiencias paranormales en términos de la comunicación directa “mente a mente” –telepatía–, el conocimiento de eventos a distancia –visión remota o clarividencia–, información acerca del futuro o del pasado –precognición y psicometría, respectivamente– y la influencia mental directa sobre el entorno –influencia mental remota o PK.

Estos casos han sido inusuales, pero su frecuencia ha variado en diferentes momentos y lugares. Muchas experiencias relacionadas con psi tienen lugar en sueños y otros estados no ordinarios de conciencia. Algunos psicólogos y científicos de la mente han presentado explicaciones teóricas tales como déficit cognitivo o errores de atribución; otros, la posibilidad de que estas personas puedan estar reportando fenómenos verídicos, los cuales deberían ser tomados seriamente por la comunidad científica.

Las experiencias paranormales son anómalas no porque sean inusuales en la población, sino porque la hipótesis de la existencia de un tipo de interacción no medible entre los organismos y su medio ambiente parece contradecir el constructo espacio-temporal y energético que sostiene el paradigma científico moderno. Tampoco creemos que estas experiencias “violen las leyes” de los paradigmas de las ciencias sociales y naturales.

En efecto, la palabra “anómalo” proviene del griego anómalos que indica lo irregular e inusual, al igual que hómalos, o sea, aquello que difiere de las experiencias comunes. De ahí que una experiencia anómala sea inusual porque es diferente de la experiencia común. Las experiencias psíquicas anómalas no refieren a errores de observación, identificación proyectiva o pensamiento mágico, como muchos psicólogos erróneamente interpretan, aún cuando estas explicaciones puedan ser acertadas, si no en muchos, en la mayoría de los casos.

Analicemos el ejemplo de los estigmas, es decir, de la aparición de lesiones en las manos o en los pies de algunos místicos y santos que representan las heridas recibidas por Jesús en la cruz. Los estigmas son anómalos porque son raros, pero no necesariamente patológicos ni inexplicables. De hecho, existen muchas explicaciones psicológicas y psico-fisiológicas dentro de nuestro actual paradigma científico. Las experiencias telepáticas, por el contrario, son bastante más comunes. Sin embargo, se las considera anómalas no por su rareza, sino porque no tienen una explicación científica. En otras palabras, todas las experiencias psi son anómalas, pero no todas las experiencias anómalas se encuadran dentro del contexto que categoriza al término psi.

Podemos entonces caracterizar al fenómeno paranormal a partir de –al menos– tres cualidades más o menos distinguibles: inhabitualidad, intencionalidad y anomalístico.

Inhabitualidad: Se refiere al carácter inhabitual, sorprendente y ligado a circunstancias excepcionales; y que la mayoría de las veces se presenta en forma espontánea. Por lo general, las personas reportan haber tenido alguna vez en su vida una experiencia paranormal, bajo la forma de telepatía, presentimientos, intuiciones o “saberes ciertos” respecto de un evento pasado, contemporáneo o futuro. Frecuentemente, esta experiencia aparece ligada a acontecimientos desgraciados, tales como una enfermedad, un accidente o una muerte.

Intencionalidad: Remite al carácter intencional y aparece ligado a una significación inteligente. Las experiencias telepáticas son causales, no a-causales, aun cuando su interpretación esté sujeta a múltiples voces. En términos generales, no se da una experiencia telepática sino con aquéllos con quienes guardamos afinidad afectiva o emocional. A menudo, la intencionalidad depende de quien interpreta el evento anómalo. Eventos inhabituales pueden compeler una interpretación paranormal, pero no todos los eventos intencionales pueden exigir una interpretación inhabitual. A modo de ejemplo, cabe señalar el reporte que en cierta ocasión se recibiera respecto de un evento “inhabitual”, presuntamente paranormal. De acuerdo con el relato, de dos chapas de zinc colocadas a manera de puerta en una construcción brotaban, de manera aparentemente “inexplicable”, sonidos musicales y voces. Era un hecho inhabitual, pero no paranormal. Los sonidos correspondían a la transmisión de una radioemisora: las ondas hertzianas, por rara coincidencia, habían encontrado en las chapas un medio de reproducción del sonido.

Carácter anómalo: Tiene que ver con la dificultad o imposibilidad de explicar el evento por medio de los mecanismos físico-químicos o psicológicos conocidos. Un evento presuntamente paranormal puede ser inhabitual e intencional, pero puede no ser anomalístico. Por ejemplo, si una madre “sabe que algo malo” ha ocurrido con su hijo, es decir, la experiencia de una súbita sensación displacentera ligada a un evento desgraciado y desconocido para ella, es necesario que esta información no haya sido adquirida por la razón, la imaginación, el temor, las fantasías, la probabilidad, la inferencia o la deducción, ni por vía de su percepción sensorial –oído, vista, entre otros. Es necesario que su conocimiento sea anómalo, esto es, adquirido por otros medios distintos de los comunes.

Incluso en la vida diaria, cuando estas experiencias ocurren espontáneamente, resulta difícil aislar las características antes mencionadas. Esta tríada se presenta a menudo confusamente indiferenciada en el testimonio o el relato de la experiencia paranormal. Es en el contexto de la investigación experimental, en condiciones rigurosas de laboratorio y con una metodología apropiada, donde se pueden tomar precauciones y evitar así que eventos explicables por mecanismos naturales puedan ser falsamente atribuidos a agentes de naturaleza extra física –espíritus, ángeles, demonios, duendes, entre otros– o de naturaleza paranormal –efectos psi o parapsicológicos.

Por el contrario, no es posible aún afirmar si los hallazgos de la parapsicología pueden también generalizarse fuera del laboratorio. De todas maneras, el estudio de casos espontáneos nos permite un análisis más sensible y relevante, ampliando con ello la utilidad social de la investigación parapsicológica.

Pregunta: En el mundo de lo paranormal, más específicamente en el tema fantasmas, hay un fenómeno llamado Poltergeist en el cual los objetos se mueven solos, levitan, se golpean, etc… ¿Qué porcentaje de estos casos piensa Ud. que se puedan deber a una psicokinesis involuntaria por parte de alguna persona presente en el lugar? ¿Los temas poltergeist y psicokinesis tienen alguna relación?

Respuesta: Tradicionalmente, el así llamado fenómeno poltergeist ha estado asociado a espíritus inquietos o traviesos, pero que a veces también se comportan agresivamente. La palabra “poltergeist” proviene del alemán polter, “golpear”, y geist, “espíritu”. Algunos casos de poltergeists no han sido cabalmente explicados y podrian implicar la presencia de inteligencias desencarnadas. En otros casos, el fenómeno parece ser ocasionado por la psicokinesis (PK) inconsciente de una persona.

El fenómeno contiene una fenomenología típica descrita por varios autores de diversas maneras. Los más frecuentes son lluvias de piedras, de polvo y de otros objetos pequeños; lanzamientos y desplazamientos de objetos (incluyendo muebles pesados); ruidos intensos, luces, apariciones y olores fétidos. Los poltergeists son capaces de interferir los teléfonos y otros equipos electrónicos, y de encender y apagar las luces y otros aparatos eléctricos. Algunos sujetos victimizados por la actividad poltergeist reportan lesiones somáticas, tales como pellizcos, mordidas, golpes y hasta agresiones sexuales a las personas que los experimentan.

La actividad de los poltergeists, por lo general, comienza y termina de manera abrupta. Un episodio típico puede durar de varias horas a varios meses, e incluso se ha informado de algunos que se prolongaron durante varios años. La actividad casi siempre ocurre de noche, cuando alguien está presente, generalmente en torno a un “agente”, aquel que parece servir como foco o imán de la actividad. El agente es un factor en la mayoría de los casos, tanto de los que parecen de etiología espírita como de los que pueden ser provocados por PK humana. En el transcurso de los siglos, las descripciones de incidentes inexplicables en el mundo físico presentan una uniformidad notable. Por los trabajos de G.N.M. Owen, Thurston, entre otros, se han observado similitudes asombrosas a través de los siglos y en todos los países. Esto queda reflejado con claridad por dichos autores, en particular por Owen.

Desde la antiguedad se viene informando en todo el mundo de disturbios provocados por la actividad poltergeist. Sin embargo, a fines del siglo XIX, la investigación de los fenómenos psíquicos permitió estudiar más críticamente el fenómeno. Entre los primeros investigadores se contaban los fundadores de la Society for Psychical Research (SPR), sir William Barrett y Frederic W.H. Myers. Este último creía que algunos casos de poltergeists eran auténticos, y observó que los poltergeists eran distintos de los fenómenos de apariciones de fantasmas. Según Harvey Irwin, cerca de 70% de los casos de “agentes centralizadores” o epicentros de actividad poltergeist son jóvenes menores de 20 años.

En los años ‘30 del siglo XX, el psicólogo e investigador psíquico Nandor Fodor elaboró la teoría de que algunos disturbios de poltergeists no eran causados por espíritus, sino por agentes humanos que sufrían de una intensa ira reprimida, hostilidad y tensión sexual. Fodor tuvo éxito en demostrar su teoría en varios casos, incluyendo el famoso caso Thornton Heath, ocurrido en Inglaterra, que Fodor investigó en 1938. Se trataba de una mujer cuyas represiones provocaban un brote de fenómenos poltergeists y, al parecer, el ataque de un vampiro. Fodor fue duramente criticado por los espiritistas, a los cuales ganó un pleito por calumnias difundidas en uno de sus periódicos.

Las investigaciones llevadas a cabo por W.G.Roll y sus colegas han intentado probar –al menos en parte– una relación entre la disfunción psicológica y la PKER. En los ‘60, Roll comenzó a estudiar 116 casos ocurridos a lo largo de cuatro siglos en más de cien países, y pudo identificar la repetición de lo que Roll acuñó “psicokinesis espontánea recurrente” (PKER), que son efectos materiales espontáneos y explicables. También descubrió que el agente más frecuente era un niño o adolescente cuya PK involuntaria constituía una manera de expresar su hostilidad sin temor a ser castigado. La persona generalmente ignoraba que era la causa de los disturbios, pero secreta o abiertamente se alegraba de ellos. Su hipótesis esta hoy día actualmente tan divulgada que aparece incluso mencionada en varios libros de texto de psicología, psicoanálisis asi como en numerosos documentales de TV. En algunos casos, la psicoterapia hace desaparecer los fenómenos poltergeist.

La teoría de la disfunción psicológica ha sido impugnada por otros investigadores, entre los que se incluyen Gauld y Cornell, que afirman que las pruebas psicológicas empleadas carecen de validez. El psiquiatra Ian Stevenson ha sugerido que los espíritus pueden ser responsables de más casos de poltergeists de lo que se piensa. Al estudiar varios casos atribuidos a los agentes y los espíritus, Stevenson observó la existencia de notables diferencias entre ellos. En los casos de los agentes, los fenómenos carecían de finalidad y fueron a menudo violentos, mientras que en los de los espíritus hubo comunicaciones inteligentes, movimientos intencionales de objetos y escasa violencia.

En un reciente estudio llevado a cabo por nosotros acerca de trece experiencias psi y relacionadas con psi, encontramos que el 50.6% (N1= 432) de creyentes en lo paranormal respecto a 23.2% de estudiantes de psicología (N2= 392) respondieron afirmativamente a la pregunta (P1): ¿Ha observado usted anormalidades en el funcionamiento de aparatos eléctricos, computadoras u otro equipo que le hayan parecido muy extrañas, y que hasta donde usted ha podido determinar, no fueron debido a causas normales o naturales? Otra pregunta (P2): ¿Le ha sucedido a usted escuchar golpes y/o encontrar vidrios rotos o astillados y/u objetos quemados, sin que hubiera una causa física aparente?, fue respondida en el 40%–22.7%, respectivamente. Tomando como ejemplo a la muestra de estudiantes (N2), encontramos que al menos una vez en su vida el 54,9% (P1 N2= 91) y el 32,5% (P2 N2= 89) respondió haber tenido la experiencia PKER, en tanto que el 32,5% y el 67,4%, varias veces. Esto indicaría que las experiencias PKER son más frecuentes de lo que se cree, aunque probablemente menos reportadas o menos identificadas como disfunciones del entorno causada por “psi”. No menos interesante es el grado de perturbación psicológica (conflictividad) para tales experiencias. Siguiendo el mismo ejemplo, bajo la pregunta: ¿Han resultado estas experiencias de algún modo traumáticas o conflictivas?, encontramos que el 60,4% (P1 N2= 91) y el 65,1% (P2 N2= 89) había resultado perturbadora. Poco más de la mitad, para ambas preguntas, consideró que la PKER había resultado, en términos de intensidad, menos perturbadora respecto a un número mucho menor de casos (aprox. 4), quienes la habían considerado intensamente perturbadora.

Sin embargo, cuando comparamos a ambas muestras (N1 y N2), encontramos una diferencia significativa para las dos preguntas respecto a la perturbación emocional de la experiencia de PKER y su intensidad (p <.0001) que indica que la muestra de estudiantes reporta menos experiencias pero mayor perturbación emocional respecto a la de creyentes, quienes reportan más experiencias pero menos perturbación. Estos resultados muestran claramente que las experiencias de PKER tienden a ser más reportadas por los creyentes en lo paranormal, quizá no sólo debido –probablemente– a sus convicciones espiritualistas respecto de las de los estudiantes (N1= 432 vs. N2= 392, U de Mann Whitney p <.0001, a una cola), sino también a un mayor grado de significación conceptual de la experiencia PKER en los creyentes que en los estudiantes, quienes probablemente sienten más perturbación emocional por su falta de significación conceptual. Además, es notable que esta tendencia se repite en otras experiencias psi y relacionadas con psi.

Pregunta: En lo personal, yo, al igual que otras muchas personas que me relataron sucesos similares, he experimentado lo que se llama paralisis del sueño (en donde el cuerpo queda inmovilizado por completo pero la consciencia no se pierde), como así también Experiencias Fuera del Cuerpo (en donde se siente un estado de liviandad indescriptible y uno “sale del cuerpo”). Ud., como psicólogo especializado en lo paranormal, ¿me podría explicar qué es la paralisis del sueño y la Experiencia Extracorpórea?

Respuesta: La parálisis del sueño consiste en la incapacidad para llevar a cabo movimientos voluntarios, tanto en el período de sueño (forma hipnagógica o pre-dormital) o al despertar como durante la noche o en la mañana (forma hipnopómpica pos-dormital). El episodio de la parálisis del sueño normalmente dura desde unos pocos segundos a unos pocos minutos, aunque se ha estimado una duración de 70 seg. La imaginería visual, que puede ser terrorífica, a veces precede o acompaña a la experiencia. La experiencia puede llegar a su fin debido a los esfuerzos de la persona por sobreponerse a ella o terminar a causa del contacto o la voz de otra persona, puede ocurrir durante el sueño (posiblemente un sueño lúcido), o puede terminar simplemente en forma espontánea. La Clasificación Internacional de Trastornos del Sueño estimó que la parálisis del sueño aislada (p. ej. la que ocurre independientemente de una narcolepsia) ocurre al menos una vez en la vida, en el 40—50% de la gente normal. Se ha descubierto que entre el 4,7% al 49% de las personas ha reportado parálisis del sueño (de alguna u otra forma en particular), aunque lo más frecuente es llegar al 30% y 50%. Algunas de las características de la parálisis del sueño pueden producir ansiedad aguda o terror, conocimiento del entorno, imaginería hipnagógica/hipnopómpica, sensación de presencia, dificultades para respirar o sensación de sofocación, presión en el pecho, la tendencia a esforzarse mental o físicamente para superar estos problemas, distorsión temporal, y excitación sexual.

Algunas experiencias hipnagógicas/hipnopómpicas también pueden haber sido experiencias mal interpretadas de PES, apariciones, visiones de vidas anteriores o del otro mundo, abduciones por extraterrestres, brujería, o ataques de espíritus malignos o demonios. Tales experiencias pueden iniciar o dar apoyo a creencias en lo paranormal y en lo sobrenatural y pueden contribuir a la mitología y el folklore. Los psicólogos Blackmore y Rose descubrieron que mucha gente se atemorizaba por la parálisis del sueño, y algunas se angustiaban porque creían que se estaban volviendo locas o estaban recibiendo la visita de entidades sobrenaturales. Es posible que el conocimiento y la creencia pueda influenciar el contenido de las experiencias hipnagógicas/hipnopómpicas. Suponiendo que las experiencias hipnagógicas/hipnopómpicas no manifiesten proceso anómalo alguno, ¿hay alguna característica en los estados hipnagógicos/hipnopómpicos que conduzcan a falsas interpretaciones, a pesar del conocimiento del individuo, sus creencias y expectativas? Una característica puede ser la reducción de la entrada sensorial del entorno, y cierta ambigüedad del estímulo externo, especialmente si la persona está en la cama y a oscuras. Esto puede interferir en un exámen preciso de la realidad, lo cual también tiende a reducirse durante el período de sueño. A veces es difícil diferenciar subjetivamente entre la vigilia y el sueño, los falsos despertares y sueños lúcidos son un buen ejemplo de ésto. Una de las características de la imaginería hipnagógico/hipnopómpica que puede conducir a la gente en creer en su realidad y veracidad puede ser la sensación de que estaban totalmente despiertos.

Posiblemente la imaginería hipnagógico/hipnopómpica y la parálisis del sueño sean la razón de los reportes OVNI o las abducciones. A veces se reportan experiencias de abducción en torno al período del sueño, caracterizadas por parálisis, reconocimiento del medio ambiente, sensación de presencia, luces brillantes y la presencia de figuras en el cuarto, susurros y zumbidos, y sensación de flotar. La imaginería hipnagógico/hipnopómpica también puede facilitar interpretaciones en términos de fantasmas y apariciones. Se pueden experienciar rostros que varían desde lo bello y lo agradable hasta lo espantoso y terrorífico. Estos rostros se caracterizan por estar llenos de vida y muchas veces se parecen al observador, pueden moverse hacia el observador, pueden aparecer solos o en grupos, siendo personas conocidas o desconocidas, vivas o muertas, y pueden representar estados de ánimo y emociones. Las personas pueden escuchar que se los llama por su nombre, lo cual podría interpretarse como un intento de los muertos por comunicarse con la persona.

Respecto a algunas características comunes a los relatos de las experiencias extracorporales y las experiencias cercanas a la muerte, estas incluyen la sensación de estar flotando o no tener peso, sensación de movimiento, cambios en la imagen corporal, estar consciente del entorno, y experienciar imágenes visuales, como paisajes o escenas marinas y rostros o figuras (tal vez desde un ángulo poco común). Hay también características hipnagógico/hipnopómpicas que podrían facilitar una interpretación PES. La imaginería hipnopómpica, en particular, tiende a anticipar eventos cotidianos futuros, y en conexión con los eventos reales a posteriori, se lo podría considerar una precognición. La imaginería hipnopómpica puede presentarse para advertir un futuro inminente y peligroso.

En resumen, en algunos casos posiblemente las características de los estados hipnagógicos/hipnopómpicos generen confusión entre la realidad y la imaginación. Hay también varias características específicas que pueden facilitar interpretaciones paranormales: es más probable si una persona tiene un pobre conocimiento de las características normales hipnagógicas/hipnopómpicas, o si la persona está dentro de un grupo o una cultura que tiene determinadas explicaciones para un fenómeno en particular, o si la persona con anterioridad cree en el fenómeno paranormal.

Pregunta: Si Ud. me permite, quisiera hacerle un comentario sobre un disentimiento que tengo respecto a algo que expresó en una respuesta de la entrevista:

“Posiblemente la imaginería hipnagógico/hipnopómpica y la parálisis del sueño sean la razón de los reportes OVNI o las abducciones. A veces se reportan experiencias de abducción en torno al período del sueño, caracterizadas por parálisis, reconocimiento del medio ambiente, sensación de presencia, luces brillantes y la presencia de figuras en el cuarto, susurros y zumbidos, y sensación de flotar.”

Si bien algunos casos de abducciones puedan deberse a eso, no pienso que sean todos. ¿Una paralisis del sueño puede dejar marcas o cicatrices extrañas? ¿O esa “imaginería” puede provocar verse recostado en un lugar extraño con seres alrededor experimentando contigo? Pienso que generalizar en este tema de las abducciones ET no esta bien.

Sé de los experimentos que habla, en donde, en un laboratorio, se pone a una persona y se le “bombardea” la cabeza por medio de un casco hasta lograr ese sentimiento de presencia artificialmente. Pero, una vez más, se omiten otros datos reportados por las víctimas de tales abducciones, las cuales, por cierto, no se limitan a sólo V.D.D. (Visitantes de Dormitorio).

No se si conoce las investigaciones del psiquiatra John Mack o de Budd Hopkins, pero son bastantes convincentes. Por ejemplo, cualquier explicación convencional del fenómeno debería dar respuesta a lo que Mack llama “todo el paquete”:

* La credibilidad y naturaleza del secuestrado.
* La ausencia de cualquier enfermedad mental comprobada.
* La prueba material confirmatoria.
* La asociación del fenómeno con OVNIs.
* Los informes de secuestros relatados por niños.

Desde ya que no estoy afirmando que sea algo extraterrestre, que bien lo puede ser. Hay quienes dicen también que “quizá provenga de otra dimensión del espacio-tiempo”, o también: “tal vez esos seres pueden desplazarse a través de la Galaxia”.

¿Qué opina?

Respuesta: No soy un experto en el fenomeno OVNI y mi conocimiento de casos de abducción es bastante limitado. Por ello inicio mi afirmación con la palabra “posiblemente”. Naturalmente, al respecto, NADA de esto puede ser categórico.

En todo caso, incluí la abducción como una experiencia psicológica anómala. Baso esta especulación en la similitud que estos reportes guardan con otras experiencias, como las experiencias fuera del cuerpo, experiencias místicas, u otras. Obviamente, no se puede generalizar. Pero es claro que no estoy totalmente de acuerdo con la hipótesis extraterrestre.

He leído algo de los estudios de Mack y de sus críticos, y estimo que Mack se apresuro un poco al afirmar categóricamente que se trataban de abducciones ET reales. Estoy de acuerdo con los cinco puntos que Mack señala, ya que yo los he observado en otras experiencias anómalas. Estas personas no son psicoticos, pero hay propensidad a la psicosis y alta disociación psicológica, (puntajes mayores a 30). Pero con todo, estas no son exclusivas del fenómeno OVNI, no confirman en absoluto la hipótesis ET por mas creíble que sea el testimonio del abducido, y tampoco conozco ningun tipo de “prueba material confirmatoria” excepto las que presentan los presuntos contactados espiritualmente con ET y con OVNIs, que se ajustan más a un sistema de creencias que a un modelo de mayor objetividad científica.

Por economía de hipótesis y por mi propia capacidad de juicio, prefiero la prudencia antes de afirmar que estas personas pasaron por “otra dimensión del espacio-tiempo”. Esta afirmación esta más cercana a los guiones de Expedientes X o las series de SONY, la FOX o Warner Channel, que a la expresión de un hombre de ciencia.

Pregunta: ¿Nos podría hablar sobre los Estigmas? ¿Si la mente es capaz de crear heridas, puede curarlas?

Respuesta: La estigmatización es un fenómeno que consiste en la aparición de estigmas en el cuerpo humano, las heridas que fueron producidas en el cuerpo de Cristo durante su pasión. Casi todas las personas estigmatizadas han sido Católicos romanos, pero en este siglo han habido casos reportados en los medios de prensa de algunos protestantes y se ha consignado en musulmanes con estigmas que reproducían las heridas de Mahoma.

En la mayoría de los casos, los estigmas son heridas en las manos y en los pies que corresponden a los clavos con los cuales Cristo fue crucificado; aunque también puede haber una herida en el pecho que produce la punta de lanza con la cual un soldado romano puso fin a su agonía. Hay otras marcas menos frecuentes, como la corona de espinas de su cabeza, la flagelación y las heridas de sus rodillas causadas por las caídas durante el ascenso al Calvario; éstas también están presentes, variando enormemente en detalle de uno a otro estigmatizado.

La morfología del estigma varía enormemente; las heridas en las manos y los pies pueden ser circulares, cuadradas, ovales, o solo puntos. En general se encuentan en el centro de la palma o las plantas de los pies, pero han habido casos donde se localizan por fuera de un centro. Pueden ocurrir sólo sobre la mano (perdiéndose en las palmas), ser superficiales o profundos, o al punto de tomar todas las manos y los pies, estar crecidos, y cubiertos por un material que parece la cabeza de un clavo (probablemente una crosta hemática). Pueden permanecer abiertos, frescos y sangrantes, por un período de meses o años, o pueden aparecer sólo una vez al año, durante la Semana Santa, estando completamente ausentes durante los otros meses del año. Pueden cambiar de forma, tamaño y profundidad de un momento a otro, o reaparecer siempre en el mismo sitio como la primera vez.

Los estigmas no pueden ser definidos como heridas –lesiones que aparecen sólo después de una incisión o un corte– y como no son producidos por instrumentos cortantes, no tienden a sanar como si fueran llagas. No son un defecto local en la superficie de la piel producida por la cascarilla de un tejido necroso, por lo general alrededor del nuevo tejido vascular, llamado granulación de tejido, que indica la actividad del organismo para sanar las lesiones; no son úlceras, que son generalmente una excavación de los tejidos superficiales de un órgano de la piel con signos de cicatrización, ya que éstos no producen granulación de tejidos.

Ciertamente, el desarrollo del conocimiento médico-biológico, especialmente en el último siglo, ha sido más cauto para juzgar como estigmas las heridas milagrosas o sobrenaturales, lo cual ha conducido también a elaborar numerosas hipótesis sobre sus causas.

Primero, hubo un intento por considerarlas parte de una sintomatología general de enfermedad orgánica ya conocida. Otros atribuyeron el fenómeno al herpes simplex, a la malaria (Purpura malarica), al ayuno, e incluso a la hemofilia. Si los estigmas se deben a causas naturales, entonces hay varios factores psicológicos que indudablemente juegan un rol determinante; de hecho, hay quienes han pensado ésto. De modo que de todas las teorías psicogénicas presentadas, ésta comenzó a ganar credibilidad hacia fines de siglo XIX, especialmente en Salpétrière, la famosa escuela de psiquiatría. Para Charcot y sus estudiantes, los estigmas eran un síntoma definitivo e inequívoco de histeria, una explicación que hoy muchos día consideran válida. Sin embargo, el concepto de histeria no era totalmente claro aún en el tiempo de su formulación; de este modo, deberíamos buscar el orígen de su historia para comprender que no es posible explicar un fenómeno tan complejo a través de una causa que aún es menos clara.

Babinski redescribió el síndrome, caracterizado por dos elementos: (a) un falta total de daño al sistema nervioso central y periférico y (b) pitiatismo (o sugestionabilidad), que consiste en la posibilidad de reproducir, por sugestión, todos los síntomas del síndrome y suprimirlos mediante contra-sugestiones. De esta forma, las personas estigmatizadas podrían ser consideradas modelos de histeria para quienes la sugestionabilidad alcanzaría su máxima expresión. Por ejemplo, es sabido que Martini usaba el diagnóstico de enfermedad histérica severa para clasificar las perturbaciones de Teresa Neumann, a quien se le otorgaba una pensión por invalidez. Sin embargo, algunos autores hicieron varios intentos por inducir estigmas con hipnosis, pero no tuvieron éxito; solamente Lechler, en 1932, tuvo éxito en inducir una imagen estigmática completa trabajando con una jóven altamente impresionable. El Viernes Santo de 1932 la joven Elizabeth K., una ex-paciente en el hospital de Lechler, había participado de una conferencia (ilustrada con diapositivas) sobre la pasión de Cristo. De regreso a su casa, le manifestó al doctor su profunda compasión por Jesús. Lechler la sugestionó diciéndole que era absolutamente posible que ella sintiese, durante el sueño, el mismo dolor que sintió Cristo durante su crucifixión. Así pasó y desde entonces, Lechler, por inducción al trance hipnótico, pudo provocar heridas sangrantes y lagrimeantes de sangre sobre Elizabeth, (Lechler, 1933). La contribución de la auto-sugestión y el deseo consciente de compartir el sufrimiento de Jesús en la cruz se podría reverificar hipnotizando a una persona estigmatizada en un período sin estigmas, cuando los estigmas están silenciados, pero no tratando de hacer que los estigmas aparezcan en alguien que nunca los ha deseado ni sabe nada de cuestiones místicas.

La posibilidad de que el conflicto psíquico pueda causar daños orgánicos es hoy bastante aceptado. Los mecanismos centrales neurofisiológicos, neuropsicológicos y neuroquímicos que conducen la expresión corporal de un contenido inconsciente están todavía por ser descubiertos, pero ciertamente es mucho más conocido hoy que hace cien años atrás. Se lo podría definir como un conversor análogico/digital central, conflictos y emociones pueden influir el sistema inmune y, directamente también, la periferia somática a través del sistema autónomo y endócrino. Por ejemplo, de gran importancia es la vasoconstricción adrenérgica (las fibras nerviosas autónomas inducen constracciones arteriales que liberan norepefrina en sus terminales sinápticas) que, bajo cierta estimulación psicogénica, llega a ser condición persistente en varias perturbaciones patológicas (p. ej. el fenómeno de Raynaud y la hipertensión). De este modo, si los estigmas tienen una causa natural, su formación debería ocurrir a través de estas vías. Ratnoff intentó combinar todos estos factores en una teoría simple. Describió un síndrome, llamado púrpura psicógena, para la cual elaboró la etiología del estigma. De acuerdo a su teoría, los estigmatizados (especialmente las femeninas) eran personas que en algún momento de su vida, han sido sujetos a traumas físicos por parte de una figura masculina con fuertes vínculos afectivo-emocionales (padre, esposo, etc.), tal trauma a menudo resultaba en una hemorragia interna (subcutánea) y hematomas intramusculares.

La opinión del Padre Gemelli, que dijo que solo las verdaderas personas estigmatizadas fueron San Francisco y todos los otros fueron meros imitadores. Tambien el psicoanalista Lord expresó que incluso el deseo consciente de realización puede ocurrir a través del subconciente, y sólo entonces en condiciones excepcionales. La posibilidad de un origen psicosomático del estigma está indicado por varios experimentos que demuestran la importancia de las influencias sobre la piel mediante sugestiones hipnóticas.

La validez de la teoría del milagro depende principalmente de la propia convicción personal. Simpson, sin embargo, escribe que los creyentes deben tener varias cuestiones en mente. ¿Por qué sólo a partir del siglo XIII en adelante Dios comienza a hacer aparecer estigmas? ¿Porqué durante siglos (y esto debe agregarse en base a estudios epidemiológicos recientes) hicieron su aparición y se distribuyeron siguiendo el curso de una epidemia? ¿Por qué es necesario el éxtasis para producirlos? ¿Por qué los estigmas aparecen de caso en caso en diferentes puntos de las manos, pies y pecho? ¿Por qué su morfología y conducta deben ser diferentes en cada una de las personas estigmatizadas y, por último, por qué son más comunes en las mujeres?

Pregunta: Mi pregunta ahora estará relacionada a algo de lo que todo aquel que investige los llamados fenómenos paranormales no puede escapar: críticas, escépticos fanáticos, escépticos confederados y asociados, etc… de los cuales la mayoría se destacan por la poca información que poseen respecto de lo que critican, usar argumentos a la fuerza, y una clara tendencia a desprestigiar todo aquello que esté fuera de los límites de su ciencia y comprensión ¿Cuál es su opinión en este asunto? ¿Cual es el rol de la ciencia?

Respuesta: Muchos escépticos sostienen que la parapsicología es una pseudo-ciencia. Este argumento es tan falso como sostener que “el sol gira en torno a la tierra”. El concepto de pseudo-ciencia es, en sí mismo, discutible. La ciencia es un método, no un cuerpo de conocimientos. A diferencia de otras disciplinas juzgadas como pseudo-ciencias –el psicoanálisis o la astrología–, la parapsicología utiliza el método científico legítimamente para probar el carácter anómalo de un evento. En psicoanálisis, por ejemplo, no existen anomalías, pero existe una cuestión de modelo y de procedimiento que difiere del método científico. El caso de la astrología es más controvertido: aún cuando se asuman influencias entre los seres humanos e incluso otras entidades, como los países y los planetas, la naturaleza de esta influencia no solamente es altamente discutible, sino que también resulta difícil probar su existencia utilizando el método científico. En parapsicología, a diferencia de otras anomalías, los investigadores pueden llevar a cabo sus procedimientos en condiciones de laboratorio y han empleado metodologías que incluyen los juicios a ciegas, la selección aleatoria, el aislamiento sensorial y procedimientos matemáticos.

Algunos escépticos sostienen que, por ejemplo, tampoco es posible dividir entre “buena” o “mala” parapsicología, dado que ellos sostienen que “quien falla es la parapsicología”. En consecuencia, esta disciplina carece de fundamento porque su objeto de estudio directamente no existe. El razonamiento del escéptico está basado en un apriorismo negativo, que a menudo defiende con tanta pasión como quien(nes) lo hace(mos) desde uno positivo. El problema de esta presunción es que el escéptico asume una ingenua invulnerabilidad a la refutación por falta de evidencia. En tal caso la –presunta– ausencia de evidencia no es indicativa de evidencia de la ausencia. Sin embargo, los problemas de la selectividad arbitraria de la evidencia –en otras palabras, presentar los datos para favorecer hipótesis y creencias particulares o ideologías– y la distorsión de los datos –por no mencionar directamente el fraude– no son sólo un caso de la indagación paranormal. Hay suficiente evidencia para sostener que tales “errores” también han sido producidos por un número de escépticos irresponsables.

En el último libro del prestigioso astrofísico estadounidense y escéptico de lo paranormal Carl Sagan “El Mundo y Sus Demonios”, su autor nos dice:

“En el momento de escribir estas líneas hay tres afirmaciones en el campo de la percepción extrasensorial que, en mi opinión, merecen un estudio serio: (1) que sólo con el pensamiento los humanos pueden afectar (apenas) a los generadores de números aleatorios en las computadoras, (2) que la gente sometida a una privación sensorial ligera puede recibir pensamientos e imágenes ‘proyectados’, y (3) que los niños pequeños a veces hablan de detalles de una vida anterior que, si se comprueba, resultan muy precisos y sólo podrían haberlos sabido mediante la reencarnación. Elijo estas afirmaciones, no porque crea que probablemente sean válidas (que no lo creo), sino como ejemplos de opiniones que podrían ser verdad. Las tres citadas tienen al menos un fundamento experimental, aunque todavía dudoso. Desde luego, podría equivocarme” (pág. 328).

¿Cuáles son los criterios de un escéptico? ¿Negar o dudar? ¿Carl Sagan dio lugar a la duda? Su expresión ha servido de argumento de igual peso para alimentar a escépticos y defensores de lo paranormal acerca del grado de intensidad de la evidencia. También es cierto que los científicos de las “ciencias duras” no valoran el significado de la “evidencia”, al mismo nivel que un científico social.

No obstante, existe una escala de grises entre la aceptación o no de la evidencia. En ambos extremos podríamos ubicar por un lado, a los escépticos intransigentes y conservadores, en una punta, y por otro, a los crédulos y charlatanes. En otras palabras, es de nuestra preferencia conservar la amistad con aquellos escépticos moderados, dispuestos a discutir la naturaleza de la evidencia y que participan en las discusiones con los defensores de lo paranormal moderados, esto es, aquéllos dispuestos razonablemente a considerar si la naturaleza de la evidencia implica o no, un evento literalmente paranormal. Del resto, es preferible mantener distancia y no involucrarse en sus argumentos irracionales.

La base fundamental de todas las discusiones que hemos leído, o en las que hemos participado, entre escépticos y defensores de lo paranormal podrían resumirse del siguiente modo: Existen dos tipos principales de escépticos, los escépticos y los escépticos militantes. Los escépticos pueden incluir un número de científicos desinformados o directamente ignorantes de los estudios llevados a cabo por los defensores de lo paranormal. No son nocivos para la ciencia, pero su información es tan extremadamente pobre o están tan desinteresados, que su juicio de valor acerca de la paranormal podría calificarse como ingenuo. Por el contrario, los militantes pueden incluir un número menor, pero potencialmente más activo de escepticismo, y se encuentran usualmente gobernados por prejuicios intransigentes y desinformación.

Cabe preguntarse si la ciencia, apenas un método o un recurso que tiene la humanidad para comprender la naturaleza y sus funciones, requiere de un cuerpo militar dispuesto a controlar –o en el peor de los casos a reprimir– cualquier valor presuntamente subversivo en el constructo empírico o teórico de la ciencia. Negar que existen fenómenos cuya explicación científica es aún difícil de establecer no es pseudo-científico, sino anti-científico. Aunque esta anomalía que llamamos psi y que es sostenida por quienes operamos en parapsicología sea falsa, no es pseudo-científico afirmar que lo psi sea una hipótesis para explicar tal anomalía. Tampoco es pseudo-científico que pretendamos usar el método científico para probar que esa anomalía existe, porque el método científico es un recurso válido, pese a que el fenómeno que estudiamos escape, por ejemplo, a la replicabilidad. Psi es un fenómeno no-físico, que corresponde a los así llamados “sistemas naturales inestables”. Con el mismo criterio, podríamos acusar de pseudo-ciencia a la ciencia de la meteorología cuando no se cumple el “requisito” de replicabilidad o por ejemplo, ante un pronóstico de temperatura no cumplido.

Sería absurdo que los defensores de lo paranormal podamos convencer con nuestros resultados a los escépticos militantes. Honestamente estos resultados son efectos muy débiles cuando se los reduce a condiciones de laboratorio, a diferencia de lo que ocurre cuando estos fenómenos se producen espontáneamente. Tal vez, como el mismo Carl Sagan cree, aquellos científicos que no pierdan la sensatez, alcanzarán las buenas oportunidades que ofrece el descubrimiento per se para la expansión del conocimiento, pero no dentro de la ciencia, sino probablemente fuera de ella. Una pequeña, o gran parte, de la cual se encuentra en la vapuleada e incomprendida “zona fronteriza” del conocimiento científico.

Pregunta: La tecnología y la ciencia han avanzado mucho, sobre todo en el campo de las neurociencias, lo que hace 5 años se desconocía, hoy puede ser revelado con experimentos de campo ¿Cuáles son, a su juicio, las tendencias más importantes que veremos a futuro al combinar fenómenos paranormales con tecnología de punta?

Respuesta: La complejidad del proceso PES/PK aún continúa en investigación. Muchos parapsicólogos se cuestionan acerca de las posibles aplicaciones de la PES/PK y los beneficios que conlleva la utilización de tales facultades. Las respuestas son muchas como para pretender sintetizar esto aquí, no obstante, como he mencionado en un editorial, el futuro de la parapsicología puede ser tan promisorio como nefasto. Por otro lado, no obstante, supongo que en cincuenta años o más, tal vez, muchos de los más controvertidos fenómenos psi (como la PK o la precognición) que “implican” a las leyes físicas conocidas, podrían ser incorporados al nuevo modelo de la física teórica que actualmente cautiva a los físicos modernos y, probablemente, la parapsicología lentamente irá desmembrando su fenomenología psi, para hacer que todas estas anomalías comiencen a ser cada vez más evidentes y acumulativas. Entonces, la ciencia deberá admitir que debe ampliar su concepción (tal vez espiritual, tal vez no-física) de la naturaleza del hombre.

La parapsicología es una ciencia porque demuestra un desarrollo teórico y metodológico. Muestra los cambios progresivos de problemas que, según el persuasivo argumento del filósofo de la ciencia Imre Lakatos, constituye el sello del pensamiento científico. Es una ciencia que puede tener profundas repercusiones en otras ciencias, desde la física hasta la psicología. Es una ciencia que merece más apoyo económico de los organismos gubernamentales del que ha recibido hasta el momento. Y es una ciencia que trata temas importantes; muchas investigaciones en esencia triviales que se desarrollan en laboratorios científicos cuentan con apoyo económico en el mundo entero, pero la parapsicología es una ciencia cuyos hallazgos afectan a todos.

Quizá algún día cambien las ideas sobre nosotros mismos y sobre nuestras vidas.

Pregunta: Alejandro Parra, muchas gracias por habernos concedido esta entrevista.

Respuesta: Gracias a Uds., ha sido un gusto.

******* FIN DE LA ENTREVISTA *******

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