El presidente de los Estados Unidos ha expresado su interés en comprar Groenlandia, la mayor isla del mundo y actualmente un territorio autónomo perteneciente a Dinamarca. Pero… ¿por qué?

De acuerdo a The Wall Street Journal, la razón principal es la abundancia de recursos naturales, incluyendo minerales de hierro, plomo, zinc, diamantes, oro, uranio, y petroleo, entre otros. Además, con el actual cambio climático derritiendo los hielos en la isla, cada vez más de estos recursos quedan expuestos para ser explotados —¿será por esto que Trump es un conveniente negador del cambio climático?—.

Extraer los recursos naturales de Groenlandia, empero, no es una empresa fácil. Mucho de la minería y la perforación depende del suministro global y la demanda, sin mencionar el clima y terreno severo. Por ejemplo, la producción de petróleo probablemente no se lleve a cabo por al menos una década —de acuerdo a un reporte de Brookings Institution— porque «las condiciones de Groenlandia son muy duras y técnicamente demandantes, y los costos de extracción son elevados».

Los proyectos de minería, en cambio, son más prometedores. El gobierno groenlandés se ha comprometido a crear garantías ambientales y regulatorias para atraer inversores. La compañía canadiense AEX Gold ya está extrayendo metales preciosos en el Cinturón de Oro de Nanortalik, en el sur de la isla; y la Ruby A/S de Nueva York abrió sus operaciones mineras de rubí y zafiro rosa en Aappaluttoq, al suroeste.

Las casas coloridas de Groenlandia se destacan en un paisaje nevado.

Pero comprar Groenlandia también vendría, además del económico, con un considerable costo. El territorio, hogar de más de 57.000 personas (2018), depende de Dinamarca para dos tercios de su presupuesto, y también tiene altas tasas de suicidio, alcoholismo y desempleo. Dichos problemas se mitigarían con inversiones en programas de servicio social y gubernamental.

Y más allá de la voluntad de Trump, los políticos de la isla y de la Dinamarca continental no parecen estar interesados en vender. «Groenlandia es rica en recursos valiosos como minerales, agua pura, pesca, y energía renovable, y es una nueva frontera para el turismo aventura. Estamos abiertos a negocios, no a la venta», dijo el Ministerio de Asuntos Exteriores en un tuit.

De igual manera, Rasmus Jarlov, miembro del partido conservador del parlamento danés, tuiteó: «De todas las cosas que no van a pasar, esta es la más improbable. Olvídenlo».

Esta no es la primera vez que Estados Unidos ha deseado comprar Groenlandia. El territorio está localizado en un punto estratégico, justo debajo del océano Ártico, entre Canadá y Europa. La administración del presidente Andrew Jackson (1829-1837) especuló con la idea de adquirir la isla, como bien dice un reporte de 1867 escrito por el Departamento de Estado. En 1946, incluso el presidente Harry Truman quiso comprar Dinamarca por 100 millones de dólares, a pesar que fue solo un intento.

Durante la Guerra Fría, los Estados Unidos construyeron varias bases militares en Groenlandia. Hoy en día estos sitios abandonados contienen aún desechos tóxicos, los cuales han comenzado a aflorar por el derretimiento de los hielos.

Fuente: Live Science.

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