Un equipo internacional de investigadores, liderados por la Universidad de Michigan, han descubierto el agujero negro más pequeño jamás observado en el centro de una galaxia. Se trata de un objeto situado a 340 millones de años luz de distancia y cuenta con «solo» 50.000 veces la masa del Sol.

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El agujero negro supermasivo fue detectado en el centro de la galaxia enana RGG 118 (foto). Los investigadores utilizaron la radiación de rayos-X que se desprende del gas caliente alrededor del agujero para estimar su masa.

Aunque parezca un número elevado, los expertos han explicado que es más de dos veces más pequeño que cualquier otro objeto conocido de su tipo. En total, es 100.000 veces menos masivo que los mayores agujeros negros en el centro de otras galaxias.

«En cierto sentido, es un agujero negro supermasivo diminuto», ha explicado Elena Gallo, una de las autoras principales del hallazgo.

Se cree que muchas, si no todas las galaxias, albergan un agujero negro supermasivo en su centro. De hecho, una de las teorías más extendidas en los últimos tiempos es la de suponer que todas las galaxias elípticas y espirales poseen en su centro un agujero negro supermasivo, el cual generaría la gravedad suficiente para mantener la unidad. El objeto descubierto recientemente es uno de los primeros en ser identificados en una galaxia enana.

Los hallazgos iluminan similitudes importantes entre las galaxias de muy diferentes escalas. Y debido a que la galaxia enana, llamada RGG 118, es tan pequeña, es poco probable que alguna vez se haya fusionado con otras galaxias, por lo que ofrece a los investigadores una ventana a un universo más joven.

«Estas pequeñas galaxias pueden servir como análogos a las galaxias en el universo temprano», ha apuntado Vivienne Baldassare, otra de las autoras del trabajo, que ha sido publicado en Astrophysical Journal Letters. «Sobre galaxias como la Vía Láctea, no se conoce cómo eran en su juventud», apunta la experta.

A su juicio, mediante el estudio de cómo están creciendo las galaxias y la alimentación de sus agujeros negros, además de cómo ambos aspectos influyen entre sí, se podría obtener «una mejor comprensión de cómo las galaxias se estaban formando en el universo primigenio».

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