Utilizando datos del ya difunto telescopio espacial Kepler, científicos ciudadanos han descubierto un planeta que duplica en tamaño a la Tierra y se halla en la zona habitable de su estrella.

El mundo, conocido como K2-288Bb, podría ser rocoso como el nuestro o gaseoso como Neptuno. Su tamaño es raro entre los exoplanetas —aquellos planetas fuera de nuestro sistema solar—.

«Es un descubrimiento muy emocionante debido a cómo fue hallado, a su órbita moderada, y a que su tamaño es relativamente inusual», dijo Adina Feinstein, estudiante de postgrado en la Universidad de Chicago, quien discutió el descubrimiento este lunes en la 223ra reunión de la American Astronomical Society en Seattle. También es la autora principal del artículo que describe al nuevo exoplaneta y que fue aceptado para su publicación por The Astronomical Journal.

El exoplaneta se sitúa a 226 años luz en la constelación de Tauro, en un sistema estelar conocido como K2-288, que consiste en un par de estrellas frías tipo-M separadas por 8.200 millones de kilómetros —cerca de seis veces la distancia entre el Sol y Saturno—. La estrella más brillante es la mitad de nuestro sol tanto en masa como en tamaño, mientras que su compañera lo es un tercio. K2-288Bb orbita esta última cada 31.3 días.

Ojos de los ciudadanos

En 2017, Feinstein y su colega Makennah Bristow trabajaron como internas para Joshua Schlieder, un astrofísico de Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland. Ellas indagaron en los datos de Kepler para encontrar evidencias de tránsitos planetarios (la disminución regular del brillo de una estrella cuando un planeta que la orbita cruza por su cara).

En este examen, pudieron notar dos tránsitos planetarios en el sistema K2-288, sin embargo hacía falta un tercero antes de confirmar el descubrimiento del candidato a planeta; una señal que no pudo ser detectada en aquel entonces.

Ahora, gracias a los datos re-procesados luego de la última reorientación de Kepler, que incluyó días ignorados por el software que habían utilizado Feinstein y Bristow, se pudo dar con la esperada tercera señal. Estos datos fueron subidos directamente a Exoplanet Explorers, un proyecto donde el público puede buscar entre las observaciones de la misión K2 de Kepler. Fue así como ciudadanos aficionados a la astronomía pudieron dar con la tercera señal confirmatoria que estaba, justamente, en los datos omitidos anteriormente.

«Los atentos ojos de los ciudadanos lo convirtieron en un valioso hallazgo y en un punto para nosotras», concluyó Feinstein.

Fuente: NASA.

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