Resulta difícil de creer pero en Mercurio, el planeta más cercano al Sol, hay hielo. Y ello a pesar de que las temperaturas diurnas alcanzan los 400 grados centígrados. Ahora, un equipo de investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia ha propuesto una nueva explicación al descubrir que parte de ese hielo se produce y se mantiene precisamente gracias a ese calor.

A pesar del infernal calor del día de Mercurio, hay hielo permanente en sus polos, de acuerdo a los datos e imágenes que recolectó la sonda Messenger en 2011.

Igual que sucedió en la Tierra, cometas y asteroides suministraron a Mercurio la mayor parte de sus reservas de agua. Y se sabe que parte de esa agua logra mantenerse en forma de hielo en el fondo de cráteres polares donde nunca llega la luz del Sol y en los que el extremo calor del día se combina con temperaturas nocturnas de hasta menos 200 grados. Los científicos sostienen que es ahí, en esos cráteres oscuros, donde el planeta no solo guarda, sino que fabrica hielo.

Ahora bien, ¿Cómo lo hace?

El nuevo estudio modela las complejas condiciones que reinan en Mercurio, incluidos los vientos solares que bombardean continuamente el planeta con partículas cargadas, en su mayoría protones, que resultan claves para poner en marcha una intrincada «química del agua». El modelo muestra un camino factible para que el agua surja y se acumule en forma de hielo en un planeta en el que, por lógica, no esperaríamos encontrarlo.

Química mercuriana del agua

«Esta no es una idea extraña. El mecanismo químico básico se ha observado docenas de veces en estudios desde finales de la década de 1960», dijo Brant Jones, investigador de la Facultad de Química y Bioquímica del Instituto de Tecnología de Georgia y primer autor del artículo a publicarse en Astrophysical Journal Letters.

«Pero eso fue en superficies bien definidas. Aplicar esa química a superficies complicadas como las de un planeta es una investigación innovadora», añadió.

Los minerales en la superficie del suelo de Mercurio contienen lo que se llama grupos hidroxilo (OH), que son generados principalmente por los protones. En el modelo, el calor extremo ayuda a liberar los grupos hidroxilo y luego los energiza para chocar entre sí para producir moléculas de agua e hidrógeno que se despegan de la superficie y se desplazan alrededor del planeta.

Algunas moléculas de agua se descomponen por la luz solar o se elevan muy por encima de la superficie del planeta, pero otras moléculas aterrizan cerca de los polos de Mercurio en sombras permanentes de cráteres que protegen el hielo del sol. El planeta mercurio no tiene una atmósfera y, por lo tanto, no tiene aire que conduzca el calor, por lo que las moléculas se convierten en una parte del hielo glacial permanente alojado en las sombras.

Los investigadores Thom Orlando (izq) y Brant Jones.

«Se parece un poco a la canción Hotel California. Las moléculas de agua pueden ingresar a las sombras pero nunca pueden irse», explicó el profesor Thomas Orlando, otro de los investigadores principales del estudio.

«La cantidad total que postulamos que se convertiría en hielo es de 10 elevado a la 13 kilogramos (10,000,000,000,000 kg o 11,023,110,000 toneladas) durante un período de aproximadamente 3 millones de años», dijo Jones. «El proceso podría representar fácilmente hasta el 10 por ciento del hielo total de Mercurio».

Fuente: Phys.org. Edición: ABC/EP.

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