EL CALVARIO DE MAC BRAZEL

El ganadero Mac Brazel y su familia no eran empleados del gobierno ni necesitaban de su aprobación para trabajar. La técnica aplicada en el caso de Mac fue directa e ilegal: fue llevado en custodia durante aproximadamente una semana, lapso en el cual se lo persuadió de que cambiara su relato. Se puede suponer que una combinación de amenazas, sobornos y apelaciones a su patriotismo lograron el fin deseado. Fue visto en las calles de Roswell varias veces durante su período de detención militar y sorprendió a sus viejos amigos al no saludarlos siquiera cuando se los cruzaba.

El 10 de julio, Mac fue llevado a la oficina del Daily Record de Roswell por Walt Whitmore, el dueño de KGFL, donde concedió una entrevista cuyo contenido guardaba poca similitud con su historia original:

“Brazel afirmó que el 14 de junio, él y su hijo de ocho años, Vernon, estaban a once o doce kilómetros de la casa de la hacienda J.B. Foster, que él opera, cuando llegaron a una zona cubierta de brillantes fragmentos formados por tiras de goma, papel plateado, un papel grueso y varillas. En ese momento, Brazel estaba apurado por terminar su ronda y no le prestó demasiada atención. Pero comentó en familia lo que había visto, y el 4 de julio, su esposa, Vernon y su hija Betty, de 14 años, volvieron al lugar y recogieron buena parte de los fragmentos.

”Al día siguiente escuchó hablar por primera vez de los platos voladores y se preguntó si lo que había encontrado no podían ser restos de uno de ellos. El lunes fue al pueblo a vender un poco de lana y, estando allí, visitó al sheriff George Wilcox y le dijo en tono confidencial que tal vez había encontrado un ‘plato volador’. Wilcox se puso en contacto con el campo de aviación Roswell. Entonces, el mayor Jesse A. Marcel y un hombre vestido de civil lo acompañaron de vuelta a la hacienda, donde recogieron los restantes fragmentos del ‘plato volador’ y fueron a su casa para tratar de reconstruirlo.

”Según Brazel, no pudieron reconstruirlo en absoluto. Trataron de hacer un barrilete con los fragmentos, pero no lo lograron y tampoco encontraron la manera de juntar las piezas. Después el mayor Marcel se llevó los restos a Roswell y eso fue lo último que supo del asunto hasta que estalló la noticia de que él había encontrado un ‘plato volador’. Brazel explicó que no lo vio caer del cielo ni lo vio antes de que se hiciera trizas, de manera que no sabía el tamaño o la forma que tendría originalmente, pero pensaba que podría haber sido tan grande como la tabla de una mesa. El globo que lo sostenía, si era así cómo funcionaba, debió tener unos tres metros y medio de largo (le pareció), midiendo la distancia por el tamaño de la habitación en que estábamos. La goma era de un color gris humo y estaba desparramada por una zona de unos 200 metros de diámetro.

”Cuando los fragmentos fueron reunidos, las hojas de estaño, el papel, la cinta y las varillas formaron un atado de unos noventa centímetros de largo y unos veinte de espesor, mientras que la goma formó un atado de unos cincuenta centímetros de largo por unos veinte de espesor. En total, calculó, los materiales debieron pesar algo más de dos kilos. En la zona no había signos de un metal que pudiera haber sido usado para un motor ni rastros de propulsores de alguna clase, aunque por lo menos una aleta de papel había estado pegada a hojas de estaño. No había palabras escritas en ningún lado, aunque sí letras en ciertas partes. En la construcción se había usado una considerable cantidad de cinta scotch y otra cinta con flores impresas en su superficie. No se veían hilos o cables, pero sí algunas perforaciones en el papel que indicarían el uso de algún adminículo para atar.

”Brazel dijo haber encontrado anteriormente dos globos de observación meteorológica en la hacienda, pero que lo hallado esta vez no se parecía en nada a ellos. ‘Estoy seguro de que lo que encontré no era un globo de observación meteorológica’, dijo. ‘Pero si encuentro alguna otra cosa, a menos que sea una bomba, les va a costar bastante lograr que diga algo’.”

Testigos presenciales están de acuerdo en que Brazel “no parecía el mismo” en el diario o cuando por el pueblo lo acompañaba personal militar. Pero aunque no fuera así, sus palabras hubieran sorprendido bastante en Roswell, aunque no se publicaron en otra parte. Mac deja en claro que conocía los globos meteorológicos y que ése no lo era: él había visto los restos en la hacienda, mientras que el general Ramey y sus colegas no. ¿Quién estaba más calificado para describirlos e identificarlos? Brazel también dijo que no había palabras escritas en ellos, pero los globos meteorológicos están bien marcados con el nombre y dirección del dueño, de manera que al caer puedan ser devueltos a cambio de una recompensa. Lo que sí dijo es que había letras en algunas de las partes, las cuales, obviamente, no podían juntarse para formar ninguna palabra.

Contra la teoría de que los restos pertenecían a algún tipo de “globo”, está el hecho de que estuvieran desparramados sobre una zona de más de 200 metros de diámetro. Un globo lleno de helio no puede explotar y tampoco puede chocar contra el suelo, esparciendo un montón de fragmentos. Y aun cuando fuera así, no hubiera habido suficiente material como para atraer la atención una vez desparramado sobre un área del tamaño de dos canchas de fútbol.

Y si esto no es suficiente para que resulte obvio que lo encontrado por Brazel no estaba relacionado con el globo que describió, recordemos que mencionó “una gran zona de brillantes fragmentos formados por tiras de goma, hojas de estaño, un papel grueso y varillas”. Y si pudo juntar todo en un par de atados relativamente chicos, ¿por qué los dos vehículos de Marcel y Cavitt sólo pudieron cargar una pequeña porción del total de fragmentos encontrados? Gran parte del resto de la historia contada por Mac Brazel el 10 de julio está en total contradicción con lo que se había dicho antes y con lo que más tarde pudo demostrarse bien: fechas, lugares y, por supuesto, la descripción de los diversos tipos de fragmentos.

Si bien no se encontraron pruebas de que el gobierno hubiera sobornado a Brazel para que cambiara su relato y luego se callara, alguna evidencia señala en tal dirección. En palabras de Loretta Proctor, su vecina más cercana: “Creo que ese mismo año se fue de la hacienda, mudándose a Alamogordo o Tidarosa, donde puso un depósito. Eso era antes de que la gente tuviera freezers en sus casas. El depósito era un gran edificio refrigerado… Uno compraba la carne, la cortaba y la ponía en unos armarios de los que tenía la llave; después la sacaba cuando quería. Creo que debió salirle bastante caro, y nos preguntamos cómo pudo instalarlo con sus usuales ganancias por la cría de ovinos”.

¿Vio Mac Brazel cuerpos de extraterrestres? Por cierto, él nunca afirmó haber visto cuerpos, pero cierta evidencia circunstancial sugiere que probablemente vio por lo menos uno, así como un montón de fragmentos. Si Mac no hubiera visto otra cosa que el tipo de material recuperado en la hacienda por Marcel y Cavitt, prácticamente los militares no hubieran tenido necesidad de tomar medidas tan extremas contra él. ¿Por qué tenerlo con custodia por una semana y luego posiblemente sobornarlo para que no dijera nada sobre asuntos aparentemente no tan graves? Ya había quedado registrado que él había visto una gran cantidad de fragmentos y, mientras lo escoltaban los soldados, concedió una entrevista periodística en la que afirmó claramente que los restos no pertenecían a un globo meteorológico. ¿Por qué los militares le dieron un tratamiento tan especial si todo lo que él sabía era ya de conocimiento público? Esa olla ya se había destapado, de modo que no había una razón obvia para que Mac fuera presionado hasta tal punto a fin de que cambiara su comportamiento.

Parece muy posible que lo hubieran llevado a sobrevolar la hacienda, que se extendía muchos kilómetros, en una misión de reconocimiento, ya que conocía esa tierra mucho mejor que los militares. De tal modo, pudo haber participado del descubrimiento de la parte principal del aparato, que según rumores habría aterrizado a unos cuatro kilómetros del campo donde estaban los fragmentos. Habría estado en un avión chico, como el aparato militar de enlace, de cuatro plazas, Stinson L-5, capaz de operar por encima de un terreno escabroso, y podría haber visto el plato volador en el suelo.

Si es correcta la información dada al civil Glenn Dennis, empleado de una empresa fúnebre, por el funcionario de la morgue de Roswell (que los cuerpos fueron encontrados a una distancia de uno a tres kilómetros del aparato accidentado), tiene sentido que hayan sido descubiertos desde el aire. Además, si es verdad lo que la enfermera le contó a Dennis (que los cuerpos fueron encontrados en pequeñas “cápsulas de escape” como las que él había visto en la parte trasera de unas ambulancias militares), probablemente no pudieron ser reconocidos como lo que eran desde el aire. Esto sólo pudo hacerse examinándolos de cerca, después de que un avión de observación los ubicara y aterrizara a corta distancia.

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