Los investigadores aún luchan por determinar quién o qué está detrás de estos extraños incidentes que tienen como objetivo a funcionarios del gobierno. Hasta ahora se han confirmado 130 lesiones cerebrales producto del llamado «síndrome de La Habana».

El Síndrome de La Habana. Casa Blanca.

Desde hace cinco años, los investigadores se han esforzado por explicar las extrañas experiencias informadas por diplomáticos estadounidenses y otros trabajadores del gobierno en Cuba —de allí el nombre del «síndrome»—, Rusia, China y otros lugares, episodios que en algunos casos han provocado dolores de cabeza crónicos y lesiones cerebrales.

Las víctimas han informado haber experimentado vértigo repentino, dolores de cabeza y presión en la cabeza, a veces acompañados de un «ruido direccional penetrante». Algunos informaron que pudieron escapar de los síntomas simplemente moviéndose a otra habitación —y regresando luego a su posición original—.

El número de casos sospechosos en todo el mundo está aumentando, según un comunicado reciente de los líderes del Comité de Inteligencia del Senado. Ha habido más de 130 casos en todo el mundo durante los últimos años, según el New York Times, que informó que al menos un episodio tuvo lugar en el extranjero en las últimas dos semanas.

También ha habido casos sospechosos en Europa, informó anteriormente CNN, y se están investigando casos adicionales a nivel nacional, según fuentes con conocimiento del asunto.

Incidentes de salud anómalos

Bajo la presión de los legisladores y las víctimas, la administración Biden ha intensificado drásticamente sus esfuerzos para «identificar la causa de estos incidentes, determinar la atribución, aumentar los esfuerzos de recolección de datos y prevenir» lo que la comunidad de inteligencia ahora denomina «incidentes de salud anómalos», dijo un portavoz de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (DNI) en un comunicado el martes pasado.

Asimismo, el director de la CIA, Bill Burns, ha comenzado a recibir informes diarios sobre el asunto, incluidos algunos de las víctimas de estos extraños encuentros.

Una bandera estadounidense ondea en la embajada en Cuba, donde se reportaron por primera vez los casos del síndrome de La Habana. Fotografía: Desmond Boylan/AP.

Pero incluso un diagnóstico definitivo que demuestre que cualquier caso es, de hecho, el «síndrome de La Habana», ha resultado frustrantemente difícil, señalan las autoridades. Las víctimas sufren una miríada de síntomas diferentes tanto al principio como a lo largo del tiempo, y los científicos, ingenieros y expertos médicos están divididos sobre si todos los casos investigados pueden atribuirse a una sola causa.

El gobierno ha identificado y realizado con éxito un análisis de sangre que puede señalar algunos marcadores de haber estado expuesto. Esa prueba fue una de las herramientas de diagnóstico utilizadas en casos recientes de agentes de inteligencia que reportaron síntomas compatibles con el Síndrome de La Habana, y en el caso de al menos una de las víctimas de la Casa Blanca, de acuerdo a fuentes familiarizadas con el asunto. Pero la prueba por sí sola no es suficiente para ofrecer un diagnóstico claro.

Los casos involucran al menos dos sucedidos a miembros del personal de la Casa Blanca, uno en 2020 que afectó a un funcionario del Consejo de Seguridad Nacional cerca de la Elipse al sur de la Casa Blanca (foto).

Varias agencias también están tratando de crear o reutilizar un tipo de sensor que podría usarse para detectar actividad anómala y, teóricamente, ayudar a establecer que el personal está siendo golpeado; no obstante, tal dispositivo solo podría detectar la actividad, no proteger a la víctima.

¿Cómo contrarrestar algo que no sabes que viene?

Un informe de marzo de la Academia Nacional de Ciencias descubrió que la «energía de radiofrecuencia pulsada dirigida» era la causa más probable del extraño conjunto de síntomas, la llamada energía de microondas, pero los funcionarios advierten que incluso eso no se sabe con certeza. Por otra parte, varios académicos han descartado públicamente la teoría por carecer de evidencia sólida.

«Toda la teoría de las “microondas” no se debe a que alguien tenga inteligencia para sugerirlo, o alguien lo vio suceder», apuntó una fuente familiarizada con la inteligencia sobre el tema. «Esto es lo que ha sido tan enloquecedor. Se basa puramente en los síntomas. No tenemos pistas concretas, solo todas las pruebas circunstanciales. Y es una evidencia circunstancial que también podría ser algo completamente diferente».

Un memorando de la NSA hecho público en 2014 reveló que la agencia tenía información que apuntaba a la posible existencia de «un arma de sistema de microondas de alta potencia, diseñada para bañar las viviendas de un objetivo en microondas, causando numerosos efectos físicos, incluido un daño al sistema nervioso». Pero el memorando no confirmó definitivamente la existencia de semejante arma, o qué país pudo haberla desarrollado.

Y algunos funcionarios han cuestionado cómo un arma de este tipo podría tener un poder discreto, especialmente en el concurrido centro de Washington —y enfocarse con tanta precisión que solo causaría lesiones en el cerebro del objetivo y no en el resto del cuerpo—.

Daño colateral

Igualmente turbio es quién podría estar detrás de estos incidentes, si de hecho son ataques. Algunas pruebas apuntan a Rusia como un posible culpable, pero es en gran parte circunstancial: Rusia es uno de los pocos países que ha dedicado investigación y desarrollo a lo que algunos expertos creen que podría ser el tipo de arma que podría causar síntomas consistentes con Síndrome de La Habana.

Algunos funcionarios que rastrean el Síndrome de La Habana sugieren que, si un adversario extranjero está usando algún tipo de arma de energía dirigida, la intención puede no ser acosar o mutilar al personal estadounidense, sino más bien recopilar información de su celular.

«No sé si tropezaron con un mecanismo de recolección que les permite usarlo como un sistema de armas o si solo están tratando de recolectar (datos de teléfonos celulares) y esto (causa) efectos secundarios adversos», concluyó el portavoz del DNI.

Fuente: CNN. Edición: MP.

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