El guardián de la sabiduría olvidada

Resumiremos en pocos pero precisos puntos, uno de los mayores enigmas de Egipto, la Gran Esfinge de Giza. La “historia oficial” afirma que la misma fue construida en la época de Kefrén, en torno al año 2500 a.C.; pero, como veremos a continuación, tal afirmación no tiene base alguna:

Primeramente, el rostro de la Gran Esfinge, atribuido a Kefrén (sólo por el hecho que se halla cerca de esta Pirámide), no tiene parecido con el que aparece en las estatuas de este Faraón. Según un analisis hecho por un antiguo oficial forense de la policía de Nueva York en 1991, tanto del frente, como del perfil de ambas figuras, los rostros pertenecen a distintos personajes.

La Gran Esfinge, situada sobre el eje este-oeste de la meseta de Giza y mirando hacia el este, está orientada hacia la constelación de Leo de los cielos del año 10500 a.C. Curiosamente en esa misma fecha las 3 Pirámides de Giza estaban alineadas perfectamente con la constelación de Orión, la cual, por cierto, reproducen fielmente en su alineación.

En 1924 el psíquico norteamericano Edgar Cayce comenzó a hacer una serie de predicciones que hablaban del continente perdido de la Atlántida. Según éste, antes del año 2000 se descubriría una cámara secreta bajo la garra derecha de la Esfinge de Giza. En ese recinto, denominado por Cayce como “Sala de los Archivos”, se encontraría depositado todo el saber de los atlantes.

En 1982, el arqueólogo Mark Lehner, con la financiación de la Fundación Cayce, comenzó las indagaciones sismográficas. “Pusieron la sonda debajo de la garra derecha y siempre se recibía una señal clara, lo que indica que no existía una cavidad subterránea que la bloqueara. La pasaron a todo lo largo de la pata, por la parte exterior y el ángulo, y la señal seguía siendo nítida. Después, a instancias mías, la pusieron en el suelo de roca y en tres sitios no se recogió señal alguna, como si hubiera un vacío debajo que la bloqueara”.

La inesperada cavidad detectada por el sismógrafo estaba situada precisamente donde Cayce dijo que estaría. Estas prospecciones fueron corroboradas por J. A. West y Robert Schoch, que, con un instrumental de alta tecnología, volvieron a captar bajo la Esfinge la presencia de anomalías indicativas de cavidades entre las garras del lecho rocoso y a lo largo de los costados del monumento. El patrón rectangular hallado en las mismas era impropio de las cavidades naturales…

Se investigaron a fondo las marcas de erosión pluvial (por LLUVIA) presentadas en la Esfinge –marcas que, inexplicablemente, no se encuentran en la cabeza del monumento. Según los más recientes estudios geológicos realizados con tecnología espacial, unas precipitaciones tan torrenciales como para haber dejado esas señales no se produjeron en el Valle del Nilo en el 2500 a.C., época en que los egiptólogos mantienen que fue construida la Esfinge, sino miles de años antes.

¿Nos ayudarían en algo los “Textos de la Construcción” que se encuentran en el templo de Edfu, que hablan sobre Siete Sabios provenientes de una isla destruida por la acción de las aguas, de quienes especifican que iniciaron los trabajos de construcción en el Gran Montículo Primitivo y fueron los únicos seres dotados de conocimientos que sobrevivieron a un cataclismo que asoló la Tierra?

Esquema sobre cámaras secretas bajo la Esfinge.

(izq) Analisis del perfil del rostro de Kefrén. (der) Analisis del perfil del rostro de la Gran Esfinge.

(izq) Analisis del perfil del rostro de Kefrén. (der) Analisis del perfil del rostro de la Gran Esfinge.

El faraón contactado

Tachado de pacifista, monoteísta, homosexual, e incluso comunista, Amenofis IV, el hereje Akhenatón, protagonizó una de las etapas más controvertidas de la historia de Egipto, manifestando una fuerte personalidad que lo alejaba del sentir común del resto de los egipcios. Este hombre fue testigo de “algo” que le hizo cambiar su visión del mundo, tanto, que su reinado es una parte marginada de la historia egipcia ¿Qué vió?:

“Estando el Faraón de caza del león, y siendo en pleno día, sus ojos vieron un disco refulgente posado sobre una roca. Éste latía como el corazón del Faraón, y su brillo era dorado y rojo. El Faraón se postró de rodillas ante el disco, del cual salió una voz que le instó a construir una nueva capital para Egipto que llevaría por nombre: Akhetatón, ‘El horizonte del Disco Solar’.” (Ocurrido en 1378 a.C. en Amarna y grabado en las estelas de frontera que se erigieron en el contorno de la nueva Capital creada por Akhenatón).

¿Era Atón, el “Disco Solar”, un OVNI? Amenofis IV imaginó una nueva religión basada en la energía que desprendía el disco solar en contraposición a la divinidad tradicional del Sol como astro celeste.

Akhenatón y su familia. Nótese el tamaño de las cabezas. ¿Acaso intentaban imitar la apariencia de sus “dioses”?

El egiptólogo británico Cyril Aldred, una de las máximas autoridades en la figura de Amenofis IV, no está de acuerdo con aquellos que afirman que el cambio de capital de Tebas hasta Akhetatón fue una mera decisión política para derrotar al clero de Amón. Según él, la construcción de la nueva capital en un sitio tan alejado de las rutas convencionales se debió a la necesidad de erigir un nuevo centro religioso para el dios Atón, al igual que sucedía con otras divinidades.

Sin embargo, podemos leer en los textos religiosos de esta época referidos al dios Atón que una de las características más singulares de esta divinidad era, precisamente, su universalidad. Entonces ¿por qué eligió Amenofis IV un lugar tan alejado de otros centros urbanos o de rutas comerciales y no se decantó por otro emplazamiento ya existente como hicieron otros faraones, para aprovechar así una infraestructura agrícola y vial? ¿Por qué prefirió comenzar desde cero en un territorio totalmente baldío de poco más de 200 kilómetros cuadrados en una tierra de nadie?

Muy posiblemente el “Encuentro Cercano” descrito por las estelas de la frontera impresionó de tal manera a Amenofis IV que el cambio de religión se convirtió en una auténtica obsesión. Aparte de cambiar de emplazamiento la capital de Egipto, abandonando la mítica Tebas y asentándose en la nueva Akhetatón, “el horizonte de Atón”, él mismo se cambió su nombre de Amenofis, “Amón está satisfecho”, por el de Akhenatón, “Esplendor de Atón”, en el cuarto año de su reinado (1375 a.C.).

Publicado el 22 de mayo de 2005 Sin comentarios
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