A pesar de la imagen clásica en el imaginario popular, la Vía Láctea no es un disco plano. Un estudio publicado en febrero pasado mostró por primera vez evidencia de que los bordes de nuestra galaxia se tuercen creando una silueta en forma de ‘S’. Ahora un segundo estudio ha respaldado tal noción.

Un equipo de la Universidad de Varsovia en Polonia ha realizado el mapa tridimensional de la Vía Láctea a mayor escala hasta la fecha. Para tal tarea se valió de miles de estrellas individuales dispersas por nuestra galaxia llamadas cefeidas, que son cientos, cuando no miles, de veces más brillantes que nuestro Sol y son visibles a través de las vastas nubes de polvo interestelar que a menudo oscurecen los cuerpos estelares menos brillantes.

Estas estrellas también producen pulsos de luz regulares, que en esta ocasión sirvieron para determinar la posición de 2.431 cefeidas esparcidas a través de la Vía Láctea. La mayoría de estas «balizas cósmicas» fueron identificadas por el experimento de lente óptica gravitacional (OGLE, por sus siglas en inglés), un proyecto que duplicó el número de cefeidas clásicas galácticas conocidas.

Al asignar coordenadas a cada estrella pulsante distante en relación con nuestro sol, los investigadores consiguieron elaborar un modelo tridimensional de la Vía Láctea de muy alta precisión.

«Nuestro mapa muestra que el disco de la Vía Láctea no es plano. Está deformado y retorcido», afirmó Przemek Mroz, una de las autoras del estudio. «Esta es la primera vez que podemos usar objetos individuales para mostrarlo en tres dimensiones».

Una conclusión inesperada del trabajo tiene que ver con el grado de torsión del disco estelar de nuestra galaxia. Aunque ya se sabía que no es plano, las nuevas observaciones muestran que tiene la forma de una ‘S’ y se curva más de lo que se pensaba.

«Si pudiéramos observar nuestra galaxia de lado, veríamos claramente su curvatura. Las estrellas que están a 60.000 años luz del centro de la Vía Láctea están a 5.000 años luz por encima o por debajo del plano galáctico», agregó la doctora Dorota Skowron, líder del estudio.

Además, los científicos descubrieron que el grosor del disco estelar no es constante. Según sus observaciones, se incrementa hacia los límites de la galaxia, siendo de alrededor de 500 años luz en la zona donde está nuestro sistema y de 3.000 años luz en las zonas exteriores de la Vía Láctea.

Fuente: ScienceAlert. Edición: EP/RT.

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