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El lanzamiento tendrá lugar el próximo domingo 9 de febrero (11:03 p.m. EST) en la Estación de la Fuerza Aérea en Cabo Cañaveral, Florida. Se trata del Orbitador Solar, una misión colaborativa entre la Agencia Espacial Europea (ESA) y la NASA.
El evento podrá ser seguido en vivo a través de NASA TV, empezando la cobertura prelanzamiento el viernes 7.
El Orbitador Solar observará el Sol con telescopios de alta resolución espacial, creando una imagen única en su tipo de cómo el astro rey afecta el clima espacial y nuestro sistema solar. La nave también proveerá las primeras imágenes de los polos del Sol y su magnetismo, algo que influye los ciclos de actividad de 11 años y la frecuencia de las tormentas solares.
En su viaje al Sol, una pieza clave de ingeniería hará que el objetivo de la misión sea posible: un escudo de calor.
Este escudo que protegerá al orbitador en su acercamiento al Sol mide 3 metros por 1.5 metros y tiene forma de sandwich. La capa exterior —recubierta con papel de titanio— refleja el calor. La base, con un patrón similar al de un panal, posee más material aislante. Ambas partes de este «sandwich» están unidas por sujetadores de titanio, como escarbadientes que sostienen dos panes, en cuyo centro —que carece de relleno— hay un canal que ayuda también a disipar el calor al espacio.
El escudo tiene varios «ojos» o agujeros a través de los cuales la nave puede pasar instrumentos de detección remota. Además, está recubierto por una fina capa negra de fosfato de calcio, un polvo similar al carbón utilizado antiguamente como pigmento para el arte rupestre.
«Es gracioso como algo tecnológicamente avanzado es realmente muy viejo», dijo Anne Pacros, gerente de carga de la ESA en el Centro de Investigación Espacial y Tecnológica en los Países Bajos. «A pesar que este polvo oscuro absorbe algo de calor, es excelente para enviar el calor de vuelta al espacio.
Solar Orbiter will crab walk through space in order to keep its heat shield pointed straight at the Sun — and the rest of its instruments safe in the the heat shield's shadow. ? Learn more about the tech enabling this journey to our star: https://t.co/naFr4bsgbw pic.twitter.com/kW1yg2lGb7
— NASA Sun & Space (@NASASun) February 4, 2020
«Pero a pesar que el orbitador llegará cerca del Sol, también se alejará», añade Pacros. «Debemos sobrevivir tanto el calor como el frío extremo».
En el oscuro espacio, la nave enfrentará temperaturas de -185 ºC, mientras que en su máximo acercamiento al Sol, a unos 41 millones de kilómetros, encontrará calor y radiación extrema.
En su busca de una buena vista del polo norte y sur del Sol, el Orbitador Solar viajará en un plano eclíptico —el cinturón de espacio, casi en línea con el ecuador del Sol, a través del cual orbitan los planetas—. Luego, en un movimiento de tirachinas o resortera que lo llevará lejos y cerca del astro, se impulsara repetidas veces aprovechando la gravedad de la Tierra y de Venus, para así escalar cada vez más arriba de la eclíptica.
«Hasta el Orbitador Solar, todos los instrumentos de imágenes solares han estado dentro del plano eclíptico o muy cerca de él», dijo en un comunicado Russell Howard, científico espacial del Laboratorio de Investigación Naval de Washington e investigador principal de Heliospheric Imager, uno de los 10 instrumentos científicos a bordo del Orbitador Solar. «Ahora podremos mirar el sol desde arriba».
Este punto de vista único ayudará a llenar los vacíos de conocimiento, proporcionando prodigiosos resultados científicos durante la misión de siete años.
Fuente: NASA.
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