Los antiguos egipcios consideraban que el río era la fuente de toda la vida. Su constante camino hacia el norte ha alimentado los valles fértiles del noreste de África y, al hacerlo, dio forma al curso de la civilización humana.

No obstante, la edad exacta de sus venerables aguas, que se extienden por 6.800 kilómetros, ha sido motivo de debate. Un grupo de científicos ha sugerido que el Nilo, en su actual recorrido, tiene unos 6 millones de años. Otros no están de acuerdo, sostienen que podría haberse formado mucho antes y ser hasta cinco veces más antiguo.

Ahora un nuevo estudio publicado en Nature Geoscience, ha hallado evidencia que apoya la última teoría: su origen se remonta a hace 30 millones de años, conducido por el movimiento del manto terrestre, la capa inmediatamente inferior a la corteza terrestre.

«Se piensa que el río Nilo se formó al mismo tiempo que las tierras altas de Etiopía», explica el autor principal Claudio Faccenna, profesor en la Escuela Jackson de Geociencias de la Universidad de Texas. «Estas tierras etíopes es donde una de las mayores ramas y afluentes del río mayor, llamado el Nilo Azul, inicia».

El Nilo Azul trae la mayor parte del agua del Nilo —y la mayoría de los sedimentos en él—, uniéndose con otro afluente, el Nilo Blanco, en Sudán, antes de llegar al mar Mediterráneo.

Claudio Faccenna.

Faccenna y su equipo han analizado previamente los sedimentos recolectados en el delta del Nilo —tierra creada a medida que los sedimentos se depositan donde el río se encuentra con el mar— y comparado su composición y antigüedad con ancestrales piedras volcánicas halladas en la altiplanicie etíope. Así descubrieron que los sedimentos y las rocas coincidían y databan de entre 20 y 30 millones de años, sugiriendo que el río nació al mismo tiempo que el altiplano.

Utilizando esos conocimientos como base y teniendo en cuenta otros datos geológicos, los investigadores crearon una simulación computacional que reprodujo 40 millones de años de historia de las placas tectónicas en esa zona. De esta manera la nueva tecnología les permitió confirmar la teoría: un penacho caliente del manto empujó la geografía hacia arriba, creando las tierras altas de Etiopía en el sur y activando, al mismo tiempo, una «cinta transportadora» que también hunde el terreno en el norte.

El río Nilo comienza en las tierras altas de Etiopía, cerca de las cataratas del Nilo Azul (foto).

«Esto crea una pendiente inclinada hacia el norte, sobre la cual el Nilo aún fluye», dice Faccenna.

Aún no está claro si el río Nilo alguna vez en su historia cambió de curso —aunque sea levemente— y eso es algo que este equipo de científicos espera averiguar en el futuro. También quieren implementar el mismo método para analizar cómo el manto pudo haber cambiado el rumbo de otros ríos alrededor del mundo.

Fuente: Live Science.

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