Haciendo uso del sofisticado equipo científico a su disposición, la estudiante de maestría en física de la Universidad Tecnológica de Delft, Maura Willems, decidió plantearse un desafío esta temporada navideña: construir el árbol de Navidad más pequeño del mundo.

Ärbol de Navidad microscópico.

Willems utilizó un microscopio de efecto túnel para extraer átomos individuales de una red cristalina, según un comunicado de prensa de Delft. El resultado final es una estructura en forma de árbol de solo cuatro nanómetros de altura, apenas más gruesa que una sola hebra de ADN.

Normalmente, un microscopio de efecto túnel se utiliza para investigaciones en las que los científicos necesitan encontrar, estudiar o manipular átomos individuales. Por ejemplo, para estudiar la actividad de los electrones y la superconductividad en el grafeno. También brinda a los científicos una mejor comprensión del universo al operar en las escalas más diminutas —sobre todo si consideramos el hermético principio de correspondencia—.

Crédito: TU Delft.

Pero dejando todo eso de lado, cuando los investigadores se aburren y tienen este instrumento a mano, son capaces de realizar trucos geniales, como este árbol increíblemente pequeño que se construyó a partir de un puñado de átomos que se aferran a su estructura de celosía.

El árbol navideño, digno de Ant-Man reducido a escala atómica, es 20.000 veces más pequeño que un cabello humano.

Fuente: Futurism. Edición: MP.

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