Pero en pleno siglo 20, un arqueólogo ruso, el Profesor Koslov, hizo un descrubrimiento que habría emocionado al coronel Churchward. Excavando en las ruinas de la arcaica ciudad de Kara-Khota, en el actual desierto de Gobi, en Mongolia, encontró una tumba decorada con un mural que representaba a una joven pareja de aristócratas, posiblemente reyes. Sus aspectos eran muy similares al de los europeos modernos y ostentaban un escudo en cuyo centro se veía un signo del todo igual que la letra griega Mu (El sonido de la vocal U en griego era similar al de la U francesa, entre “u” e “i”).

La datación obtenida por el profesor Koslov determinó para esa tumba una antigüedad de 18.000 años.

Nuevamente nos encontramos con que las pistas arqueológicas nos ponen en aprietos. ¿Qué gran catástrofe puede haber ocurrido hace menos de 18.000 años, capaz de hundir a todo un continente con su floreciente civilización?

Dieciocho mil años atrás el hombre era ya prácticamente igual a nosotros. Las diferencias que podrían existir se deberían únicamente a la alimentación y a la adaptación que hemos debido lograr para poder vivir en un mundo envenenado por la polución industrial. Digamos, el hombre de 18.000 años atrás era idéntico al hombre que trabajaba en la construcción de la Catedral de Sevilla, en la Edad Media. Cualquier catástrofe gigantesca habría quedado impresa en la memoria de los pueblos como quedó el Diluvio Universal.

Islas regulares pueden hundirse sin mucho aspaviento, pero no los continentes. Además, en el mismo desierto de Gobi se han encontrado fósiles de dinosaurios que demuestran que el antiguo mar que allí hubo se secó durante el mesozoico, muchos millones de años antes de que los mamíferos aparecieran en la Tierra.

No podemos decir si Mu fue un imperio, una civilización ocurrida en tierras que aún existen, aunque con otros nombres y habitadas por otros pueblos. No sabemos si Mu fue un imperio de islas. Pero hay algo muy serio detrás de la leyenda de Mu.

Es verdad que los alfabetos se entroncan unos con otros y el descubrimiento de Glozel, un yacimiento paleolítico en Francia, mostró ante el asombro de los científicos que había un alfabeto auténtico miles de años antes de que los fenicios escribieran sus primeras crónicas o los egipcios iniciaran su escritura. Un alfabeto fonético es fruto de formas muy abstractas y refinadas de pensamiento, y ningún pueblo paleolítico estuvo en condiciones de crearlo. Pero si de aprenderlo.

Izquierda: Tablilla de Glozel. Derecha: Reproducción de pintura rupestre encontrada en Kimberley, Australia. Los aborígenes dan a estas figuras el nombre de “wandjinas”, y aseguran que no fueron realizadas por sus antepasados, sino que fueron hechas por los propios seres a los que representan cuando éstos descendieron a la Tierra en tiempos muy antiguos.

¿Quién le enseño a escribir a los cavernarios de Glozel?

¿Quién construyó las extrañas ruinas ciclópeas, ajenas a todas las culturas antiguas conocidas, que aún existen en las islas del Pacífico Sur?

¿Quién inició la leyenda de las grandes rutas subterráneas, a través de túneles, como los que recién hace algunas décadas los científicos han venido a descubrir?

Es tanto lo que ignoramos sobre nuestro pasado que sería igualmente torpe aceptar como cosa probada la existencia de civilizaciones avanzadísimas anteriores a la aparición del hombre… como negar que hayan existido.

La humanidad espera a los nuevos exploradores que descubran aquellos continentes perdidos en los océanos del tiempo.

3 comentarios
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 3 comentarios
Comentarios
Abr 2, 2014
9:13
#1 lucy:

Muy bueno las cronicas con una muy buena investigacion espero sigan desentranando los misterios de la historia real de la tierra

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Abr 2, 2014
9:30
#2 Braulio:

Hay una profesora norteamericana que tiene un tercer ojo en la cabeza poco más arriba de la nuca.Si mal no recuerdo vi esto quizás en CNN o en un documental de un canal norteamericano de la televisión por cable hace más de diez años.Recuerdo que la noticia tenía una nota graciosa, y es que los alumnos no se escapaban a su vigilancia mientras estaba de espalda ante el pizarrón.

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Feb 17, 2017
8:27
#3 Mario Liebsch Tapia:

Abrir las mentes cerradas es la idea para hacer un Hombre sabio, fuera de toda amarra mental creada por un sistema que, como muchos, han desaparecido en los tiempos remotos, MysteryPlanet cumple con su eficacia de investigacion……!

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