Lemuria de los Monstruos

¿Conoce Ud. al Ornitorrinco? Es el único mamífero dotado de glándulas venenosas y aguijón. También es el único mamífero que pone huevos. Tiene pico de pato, una piel tan linda que casi le cuesta la extinción de la especie; es simpático pero tiene una mirada hipócrita… En fin, para hablar del Ornitorrinco inevitablemente hay que ponerse chismoso. Es un animal sarcásticamente concebido. Y, naturalmente, es australiano.

Porque si hay un lugar del mundo donde abundan los seres extraños, ese lugar es Australia y sus fragmentos desperdigados en forma de islas por los alrededores. ¿Qué le parecen los canguros? ¿Y los lobos marsupiales, las ardillas voladoras y el Demonio de Tasmania?

Como solución biológica para la reproducción, ¿qué opina Ud. de la idea de que sea el feto, apenas formado, el que abandone el útero materno, se trepe como pueda agarrándose a la pelambrera maternal hasta alcanzar el bolsillo de su mamá, y se instale ahí hasta terminar su desarrollo? Pues esa es la técnica australiana de los marsupiales.

La rareza de ciertas especies animales autóctonas de Australia y los archipiélagos vinculados a ella indican con toda claridad que se trata de tierras que siguieron una línea evolutiva de la vida por completo aislada de la evolución en el resto de nuestro mundo.

Pangea o Megagea según la teoría de Wegener

Los pequeños continentes Chilenia y Patagonia aún no son embestidos por Sudamérica.

Esto nos conduce necesariamente a concebir que esas tierras que hoy componen el conjunto australiano estuvieron separadas de los demás continentes desde antes de que los mamíferos desarrollaran sus características comunes, en el cenozoico.

Para muchos, estas tierras son los restos de un enorme continente primitivo quizás tan vasto como la actual Eurasia, que ocupaba la zona que hoy acoge al Océano Pacífico Sur, desde Madagascar, al Sur de África, hasta la Isla de Pascua, unos 4.000 kilómetros al oeste de las costas de Chile. Tal continente habría sido la mítica Lemuria, cuna de seres inteligentes que desarrollaron una civilización millones de años antes de que el Hombre se desgajara del viejo tronco de los antropoides.

De acuerdo a los más recientes descubrimientos de fósiles claramente humanoides, la especie más antigua con características humanas es la llamada “homo habilis”, antepasado directo del “homo erectus”, y vivió hace dos millones doscientos mil años en África, cerca de Tanganyika (Richard Leakey: informe de fósiles humanos en Lago Turkana), en cambio, Lemuria, según las pistas que nos da el proceso de evolución de las especies, habría perdido contacto con el resto de las tierras emergidas hace más de 90 millones de años.

Para el geólogo alemán Alfred Wegener, el desmembramiento del supercontinente “Pangea” o “Megagea” se produjo hace 180 millones de años. Para él, Pangea en su zona norte constituía una región que llamó “Laurasia”, mientras que la región Sur, formada por parte de la actual Sudamérica, la Antártida, el Sur de África y la India, constituían lo que para él era “Gondwana”.

Estudios posteriores, que perfeccionaron la teoría que Wegener planteó en 1926, han venido a demostrar que efectivamente las tierras emergidas formaban una gran cantidad de pequeños continentes y enormes islas, que chocaron entre sí por el azar de la deriva de las placas continentales. De esos choques quedan como muestras las cicatrices, donde se soldaron los continentes, y que reciben el nombre de “líneas de sutura”. Allí se encuentran unas rocas muy especiales en forma de almohadillas, del pesado material basáltico de la costra que forma el fondo marino.

En el Océano Pacífico se encontraban pequeños continentes como las actuales sierras de Perijá y Garzón, que se incrustaron al Norte de Sudamérica y hoy forman gran parte de Colombia. En el Sur, habrían existido otros dos pequeños continentes: “Patagonia” y “Chilenia”, según las observaciones realizadas por los geólogos Víctor Ramos y Constantino Mpodozis, sobre las “líneas de sutura” existente al Este de Los Andes.

“Chilenia” habría sido una enorme isla, de 800 kilómetros de largo por unos 300 de anchura, y se habría soldado con la actual Sudamérica hace unos 450 millones de años, según la datación obtenida por los geólogos sudamericanos (“Seminario de Geología de los Andes”, Stgo. de Chile, Noviembre de 1985).

Estos resultados no dejan cabida para la existencia de una gran Lemuria donde se supone que debía haber estado… salvo que la Lemuria hubiese estado formada por la actual Australia, la Antártida y otros fragmentos menores, durante el período en que la Pangea se desmembró.

Pero debemos admitir que es posible que haya habido otras tierras emergidas que posteriormente se hundieron, al Norte y al Oriente de lo que era la Australia en el mapamundi de Wegener. En cataclismos tan grandes como la basculación del planeta y el cambio de los polos, las inercias deben haber fracturado la corteza terrestre de extrañas maneras, enclavando un estrato debajo de otro, hundiéndose y levantándose.

Así, pues, de aquella Lemuria de las leyendas primordiales podemos decir solamente que la ciencia no ha encontrado vestigios geológicos, pero que tampoco hay indicios que puedan negar que alguna vez haya existido.

Por otra parte, hay otros indicios que muestran que pasaron cosas raras en lo que hoy es el fondo del Océano Pacífico. Muchos de ellos son geológicos, y sería excesivo entrar en detalles. Otros son más inquietantes. Hablan de civilizaciones extremadamente antiguas, que ya no coinciden con las fechas de la evolución de nuestra especie. Que indican que tales civilizaciones fueron obra de seres de otra especie pero dotados de “alma humana”, según el criterio de la Encíclica que antes citamos.

Los Brujos Hablan

Las mejores descripciones de la Lemuria nos vienen de fuentes poco científicas. O al menos poco ortodoxas en términos de la ciencia según la conocemos. Vienen de las llamadas Experiencias Psíquicas de Conocimiento, practicadas por diversas escuelas iniciáticas (Iniciática: enseñanzas que se imparten mediante el método de “iniciaciones” sucesivas, luego que el neófito prueba que está capacitado para recibir el conocimiento de nuevos misterios) y esotéricas (Esotérica: Reservada sólo para el conocimiento de una élite de “elegidos”). Grandes figuras de esta forma misteriosa de exploración del universo, como el Dr. Eliphas Levy, el Dr. J. Adoum, Mme. Blavatsky, Alexandra David-Neel, el arqueólogo D. Russo, y otros, han hecho sus aportes contemporáneos para perfilar la leyenda de Lemuria.

El investigador Peter Kolosimo transcribe una descripción hecha por ciertos iniciados, cuyos nombres prefiere guardar en secreto. Según esa transcripción, en Lemuria había más de mil volcanes activos en erupción ininterrumpida. Los habitantes eran “seres de pesadilla que podrían estar emparentados con los gigantes de Saurat y Bellamy” (célebres imagineros de fantasía y horror). Detalla que sólo vagamente recordaban la figura humana, grotescamente distorsionada. Seres entre tres y medio y cuatro y medio metros de altura, con una piel amarillo oscura “que recuerda, a la par, la del rinoceronte y la escamosa del cocodrilo”. Estos seres tenían larguísimos brazos y piernas que no podían estirar completamente. El tamaño de sus manos y pies era desmesurado, pero lo más monstruoso de todo era la cabeza de los lemúridos: “la cara es aplastada, la mandíbula inferior alargada, y los ojos frontales son pequeños, bastante separados entre sí, de manera que permiten a sus propietarios mirar tanto hacia delante como lateralmente”.

3 comentarios
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 3 comentarios
Comentarios
Abr 2, 2014
9:13
#1 lucy:

Muy bueno las cronicas con una muy buena investigacion espero sigan desentranando los misterios de la historia real de la tierra

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Abr 2, 2014
9:30
#2 Braulio:

Hay una profesora norteamericana que tiene un tercer ojo en la cabeza poco más arriba de la nuca.Si mal no recuerdo vi esto quizás en CNN o en un documental de un canal norteamericano de la televisión por cable hace más de diez años.Recuerdo que la noticia tenía una nota graciosa, y es que los alumnos no se escapaban a su vigilancia mientras estaba de espalda ante el pizarrón.

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Feb 17, 2017
8:27
#3 Mario Liebsch Tapia:

Abrir las mentes cerradas es la idea para hacer un Hombre sabio, fuera de toda amarra mental creada por un sistema que, como muchos, han desaparecido en los tiempos remotos, MysteryPlanet cumple con su eficacia de investigacion……!

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