Más poderoso que mil bombas atómicas

¿Qué fuerza podría haber hecho oscilar a nuestro planeta tan fuerte como para volcarse por completo?

También aquí las posibilidades son tres, al menos según la lógica y los conocimientos actuales:

Primero, una fuerza proveniente del espacio exterior. El choque de un cuerpo sideral con la Tierra, por ejemplo. El célebre astrónomo y físico norteamericano Carl Sagan (Carl Sagan: “Cosmos”, 1982) menciona que en plena Edad Media un sacerdote del monasterio de Canterbury, Inglaterra, observó que en la luna había aparecido una gran llamarada sobre uno de sus bordes. El fenómeno fue visible por los monjes todos, y duró largo rato. Nadie le dio mucha importancia a la historia. Muchos la creyeron fantasía de un monje soñador. Pero los astrónomos de nuestra década, en el último cuarto del Siglo 20, decidieron hacer fe en que aquel hombre no tenía razón alguna para mentir, y verificaron el hecho, suponiendo que podría haberse tratado de la energía liberada por el impacto de un gran meteorito. Observando la luna con los potentes telescopios modernos, descubrieron que efectivamente había un cráter que parecía ser más reciente que los demás.

Era un cráter tan grande que señalaba su origen en un meteorito de tamaño respetable. Por lo tanto, pensaron, podría ser que hubiera hecho bambolearse la luna. Enfocaron sus radares ultra sensibles, y comprobaron que, efectivamente, la luna todavía se balanceaba vibrando, 800 años después del choque.

Resulta entonces posible que algo similar, aunque mucho más intenso, haya podido ocurrir con nuestro planeta.

La segunda posibilidad sería un caso de liberación de la misma energía interior de la Tierra. Una erupción volcánica monstruosa, una fisura profunda que hubiese liberado un chorro de magma (magma: Materia fundida por las altísimas presiones internas del planeta. La lava volcánica sería una forma de magma) y materia del núcleo planetario en un ángulo perpendicular al eje de los meridianos y desde una latitud relativamente próxima a uno de los polos. Con un efecto similar al de las bengalas de fuegos artificiales en espiral, la Tierra podría haberse girado por reacción de retroimpulso, aunque, una vez invertida la polaridad, el efecto giroscópico de la rotación volvería a estabilizarla.

La tercera posibilidad es mixta. Una combinación de las energías propias del planeta y de estímulos provenientes del espacio exterior. Por ejemplo, el acercamiento de un cuerpo poseedor de un campo magnético equivalente al terrestre, que por repulsión de polos iguales hubiera producido la inversión del polo norte y el polo sur. O acaso el impacto de un meteorito que, sin tener masa suficiente para voltear el planeta, lo haya en cambio perforado creando una especie de “tobera” para que surgiera el chisguetazo o “jet” de materia incandescente a presiones formidables con el efecto que señalábamos en la segunda posibilidad.

Desgraciadamente la ciencia actual carece de suficientes datos como para poder precisar qué es lo que podría haber ocurrido en realidad.

Pero, sea cual fuere la posibilidad que se dio, liberó una energía monstruosa, superior incomparablemente a la de mil bombas atómicas detonadas simultáneamente.

Para quien hubiera presenciado un cataclismo así, el espectáculo habría sido dantesco. Un estremecimiento telúrico peor que cualquier terremoto conocido por la humanidad, seguido de vientos huracanados, mientras nubarrones de negrura abrumadora avanzaban bramando desde el norte o bien desde el sur. Pero lo que podría haber provocado la demencia del espectador habría sido ver a nuestro sol, nuestro Astro Rey, salirse de su curso, como en la leyenda de Faetón (Faetón: personaje de la mitología griega, era un jovencito priviligiado por Febo, el Dios del Sol. Un día le tomó el carro del Sol y quizo conducirlo él, sacando al astro de su curso y provocando desastres) y derivar locamente en dirección a uno de los polos.

Pero pronto los nubarrones habrían ocultado el sol y al cielo entero. Una noche interminable, que acaso duraría semanas completas, caería sobre los miseros seres vivientes acompañada de lluvias torrenciales. Si hubiera efecto de jet por liberación de magma fundido, la lluvia sería de agua sucia, saturada de cenizas y de sustancias a menudo venenosas.

Génesis, fango, vida

En el primer capítulo del Génesis, se cuenta que…

Génesis 1:9
“Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así.”

Génesis 1:10
“Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno.”

La narración bíblica corresponde muy bien a la concepción que muchos geólogos tienen de las etapas primordiales del planeta, una vez que la superficie alcanzó un poco de calma, la atmósfera se aligeró de vapores y se dieron las primeras condiciones favorables para que irrumpiera la vida en la Tierra. El Geólogo austríaco Otto Muck resume la teoría según la cual, al principio, todo el planeta era un inmenso charco de poca profundidad, sobre el cual los pesados vientos primordiales corrían libres de todo obstáculo.

Ese mar total estaba formado por agua casi dulce, todavía muy lejos de saturarse de sales y otros compuestos solubles. Además, bajo un cielo eternamente nublado, los rayos infrarrojos del sol no conseguían rebotar hacia el espacio, liberando al planeta del calor sobrante, y entonces el efecto de invernadero de esas nubes mantenía un clima tórrido, húmedo, muy pobre de oxígeno. Para nosotros, un horrible baño turco pestilente. Pero parece que fue el habitat inicial de las primeras formas de vida, hace ya tres mil quinientos millones de años. (Esta antigüedad de la vida es aceptada por casi todos los biólogos modernos. Ver “Biología del conocimiento” de R. Riedl).

De acuerdo a la cronología que entrega el investigador Peter Kolosimo (P. Kolosimo: “Tierra sin Tiempo”) la estabilización relativa de la superficie terrestre se produjo hace unos mil millones de años. O sea, cuando la vida poblaba la Tierra desde hacía ya dos mil quinientos millones de años. En términos de evolución de las especies esto significa mucho. Dos mil quinientos millones de años es tiempo suficiente para que la vida haya progresado no solo territorialmente, creando la llamada “biósfera” (biósfera: la capa o estrato que envuelve al planeta donde la vida se da naturalmente), si no en términos de su propio desarrollo. Ya existían organismos complejos, agrupaciones orgánicas de alto número de células especializadas. Animalillos cazadores y animalillos herbívoros, hongos, algas, líquenes, y ya estaban desarrolladas muchas plantas de superficie, flotando sobre las aguas como nenúfares, o adheridas a cualquier ápice de suelo que encontraran.

El efecto de la vida en la superficie del planeta fue mucho más decisivo de lo que uno pudiera imaginar de primeras. Las colonias de pequeños seres envueltos en caparazones calcáreas dieron origen a ciertas rocas. La fotosíntesis de los vegetales verdes y rojos fue restándole carbón a la atmósfera y cargándola de más oxígeno. El aire y el agua cambiaron químicamente por influjo de la vida.

3 comentarios
Etiquetas: , , , , , , , , , ,

¿Te gustó lo que acabas de leer? ¡Compartilo!

Facebook Digg Twitter StumbleUpon Pinterest Google+

Artículos Relacionados

 3 comentarios
Comentarios
Abr 2, 2014
9:13
#1 lucy:

Muy bueno las cronicas con una muy buena investigacion espero sigan desentranando los misterios de la historia real de la tierra

Reply to this commentResponder

Abr 2, 2014
9:30
#2 Braulio:

Hay una profesora norteamericana que tiene un tercer ojo en la cabeza poco más arriba de la nuca.Si mal no recuerdo vi esto quizás en CNN o en un documental de un canal norteamericano de la televisión por cable hace más de diez años.Recuerdo que la noticia tenía una nota graciosa, y es que los alumnos no se escapaban a su vigilancia mientras estaba de espalda ante el pizarrón.

Reply to this commentResponder

Feb 17, 2017
8:27
#3 Mario Liebsch Tapia:

Abrir las mentes cerradas es la idea para hacer un Hombre sabio, fuera de toda amarra mental creada por un sistema que, como muchos, han desaparecido en los tiempos remotos, MysteryPlanet cumple con su eficacia de investigacion……!

Reply to this commentResponder

Dejar un comentario