En una galaxia a millones de años luz de distancia, los astrónomos han detectado oxígeno molecular. Se trata solo de la tercera detección de este tipo fuera del sistema solar y la primera fuera de la Vía Láctea.

La galaxia Markarian 231 captada por el telescopio espacial Hubble

El oxígeno es el tercer elemento más abundante del universo, detrás del hidrógeno y el helio, por lo que su química y abundancia en las nubes interestelares es importante para entender el papel del gas molecular en las galaxias.

Con esto en mente, un equipo de astrónomos dirigido por Junzhi Wang, de la Academia de Ciencias de China, utilizó el radiotelescopio IRAM de 30 metros (España) para observar otras galaxias, entre ellas Markarian 231.

Situada a 561 años luz y con un agujero negro supermasivo en su centro, esta galaxia tiene uno de los objetos astronómicos más luminosos en el universo observable, un cuásar —el más cercano a la Tierra—.

Es más, los astrónomos piensan que Markarian 231 podría tener dos agujeros negros supermasivos activos en su centro, girando uno alrededor del otro a un ritmo vertiginoso. Y un núcleo galáctico activo impulsa las salidas moleculares, produciendo choques continuos del tipo que podría liberar oxígeno del agua en las nubes moleculares circundantes.

Así fue como, gracias a las observaciones a través de varias longitudes de onda, Wang y sus colegas pudieron detectar la emisión de oxígeno molecular en una galaxia externa por primera vez.

«La emisión de O2 detectada se localiza en regiones a 10 kpc (32.615 años luz) del centro de Markarian 231, y puede estar siendo causada por la interacción entre el flujo molecular desde el núcleo galáctico y el disco exterior de nubes moleculares», informan en el estudio publicado.

Las mediciones del equipo revelaron que la abundancia de oxígeno en comparación con el hidrógeno era aproximadamente 100 veces mayor que la encontrada en la nebulosa de Orión, donde la radiación de jóvenes estrellas divide las moléculas del hielo de agua para liberar el oxígeno. Esto significa que la galaxia podría estar experimentando una versión más intensa del mismo proceso, pero desatada por la radiación liberada desde su activo corazón.

Si los resultados se mantienen, el fenómeno serviría para comprender más sobre el oxígeno molecular en las galaxias y el flujo de salida molecular desde un núcleo galáctico activo. «El O2 podría ser un importante refrigerante para las nubes moleculares afectadas por los flujos de los núcleos activos de las galaxias –los cuásares–», hipotetizan los investigadores.

Los detalles del hallazgo han sido publicado en The Astrophysical Journal.

Fuente: ScienceAlert.

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