Un nuevo estudio sobre el enigmático objeto interestelar 3I/ATLAS ha revelado una composición química anómala que está avivando el debate sobre su origen.

Detección de níquel sin hierro en 3I/ATLAS refuerza controvertida hipótesis de su origen tecnológico

Crédito: MysteryPlanet.com.ar.

Según el análisis de datos espectroscópicos del Very Large Telescope (VLT), la pluma de gas que rodea al objeto muestra una sorprendente presencia de níquel sin la correspondiente firma de hierro, un hallazgo que, para el astrofísico de Harvard Avi Loeb, apunta cada vez con más fuerza hacia un posible origen tecnológico.

El estudio informa que, en cometas de origen natural, el hierro y el níquel suelen aparecer juntos, ya que ambos elementos se producen simultáneamente en las explosiones de supernovas. Sin embargo, la detección de níquel aislado es una característica distintiva de la producción industrial de aleaciones de níquel en la Tierra. Si bien el artículo científico sugiere una rara formación química a través del canal del níquel carbonilo como una posibilidad exótica, Loeb destaca que este es precisamente un método estándar en la refinación industrial de níquel.

Logaritmo de la tasa de pérdida de masa de níquel de 3I/ATLAS (eje vertical) en función de la distancia heliocéntrica (eje horizontal). Los círculos azules muestran las mediciones de 3I/ATLAS del Very Large Telescope/X-shooter y la curva negra continua es un ajuste de ley de potencias a los datos con un índice de ley de potencias de −8.43±0.79. Los símbolos de colores sirven de comparación con cometas del sistema solar recopilados de la bibliografía. Crédito: R. Rahatgaonkar et al. 2025.

Esta anomalía química se suma a una creciente lista de características inusuales observadas en 3I/ATLAS. Observaciones previas de los telescopios espaciales SPHEREx y Webb ya habían revelado que su pluma de gas está compuesta en un 95 % por CO2 y solo un 5 % por H2O, una proporción muy diferente a la de los cometas ricos en agua que se conocen en nuestro sistema solar.

Además, los datos del telescopio espacial Hubble muestran que 3I/ATLAS carece de una cola cometaria prominente. Esto contradice la hipótesis de que su gran brillo se deba a una densa nube de polvo que refleje la luz solar, ya que dicho polvo debería ser empujado por la radiación solar, formando una cola visible.

Hubble captura un misterioso resplandor frontal en el objeto interestelar 3I/ATLAS

El cometa parece dirigirse hacia la esquina inferior izquierda de la imagen. Sin embargo, es lo contrario, lo que sería su cola en realidad es un resplandor en su frente, que apunta en dirección al Sol. Crédito: NASA, ESA, D. Jewitt (UCLA). Proc. imagen: J. DePasquale (STScI).

Según la interpretación de Loeb, si el brillo del objeto proviene mayoritariamente de la reflexión de su núcleo sólido, este tendría un tamaño estimado de 46 kilómetros de diámetro. Un objeto natural de esta magnitud es estadísticamente improbable como primer visitante interestelar de tal escala, considerando que debería haberse detectado «un millón de objetos del tamaño de 2I/Borisov» previamente.

Los nuevos datos cuantifican la tasa de pérdida de masa de 3I/ATLAS, estimando una emisión de níquel de aproximadamente 5 gramos por segundo y de cianuro (CN) de unos 20 gramos por segundo a una distancia de 2.8 unidades astronómicas (UA) del Sol. Notablemente, la producción de ambos compuestos aumenta de forma drástica a medida que el objeto se acerca al Sol, con una dependencia de la distancia elevada a la potencia de −8.43 para el níquel y −9.38 para el cianuro.

Imágenes obtenidas por el telescopio espacial James Webb revelan que 3I/ATLAS está expulsando una enorme cantidad de dióxido de carbono y una cantidad de vapor de agua inferior a la que se esperaría de un cometa normal.

En reacción a estos hallazgos, el astrofísico de Harvard reitera su sugerencia de no descartar el origen artificial. En su opinión, la trayectoria del objeto, finamente alineada con el plano de la eclíptica del sistema solar, junto con estas anomalías químicas, podría sugerir un diseño tecnológico intencionado.

La comunidad científica espera con expectación el próximo 3 de octubre de 2025, cuando 3I/ATLAS se acerque a Marte y la cámara HiRISE del Mars Reconnaissance Orbiter pueda obtener imágenes con una resolución de 30 kilómetros por píxel. Estas imágenes podrían ser cruciales para determinar con mayor certeza el tamaño real de su núcleo y su naturaleza. En paralelo, ha surgido la recomendación de observar 3I/ATLAS con radiotelescopios en busca de cualquier posible transmisión de origen tecnológico, tratando este encuentro, en palabras de Loeb, como una «cita a ciegas de proporciones interestelares».

Por MysteryPlanet.com.ar.

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