Repitiendo, desde un punto de vista gubernamental y militar el aspecto más significativo de las visitas a la Tierra por vehículos tecnológicamente sofisticados es el potencial para utilización militar de esta tecnología por parte de grupos en la Tierra. Seguramente el primer gobierno en ser capaz de duplicar los vuelos hiper-maniobrables y de alta velocidad de los platillos voladores, utilizarán esa capacidad para el transporte y liberación (sobre el objetivo) de armas nucleares u otras y para propósitos de defensa y ataque. En el mundo real de finales del siglo 20, esta potencial información, abastecida de un cuidadoso estudio científico de los platillos voladores –tanto en el aire, como capturados o estrellados– sobrepasa con mucho cualquier consideración filosófica, religiosa, o humanitaria que pueda tener el público general. Uno solo tiene que notar que en forma colectiva las naciones del planeta Tierra gastan ahora 750 mil millones de dólares en artículos militares cada año, desde el trillón de dólares durante la guerra fría. ¿Es entonces increíble que los gobiernos no quieran revelar cualquier información científica que tengan sobre los platillos voladores?

Teniendo en cuenta que hubieron frecuentes acusaciones en el pasado sobre encubrimiento del gobierno en cuanto a información relacionada con OVNIs obtenida a través de canales de inteligencia militares, existe un cuerpo creciente de documentación que apoya estas acusaciones. Por ejemplo, el Dr. Bruce Maccabee ha obtenido más de 1.000 páginas de correspondencia relacionada con OVNIs y reportes de avistamientos en archivos del FBI, a pesar de que J. Edgar Hoover, quien fuera jefe de la CIA por muchos años, a menudo escribió que el FBI no estaba envuelto ni nunca estuvo recopilando información acerca de los OVNIs.

Un requerimiento de liberación de información (FOI – Freedom of Information) en contra de la CIA, comenzó gracias a la organización “Ground Saucer Watch”, pero llevado a cabo por CAUS (Citizen Against UFO Secret/Ciudadanos en Contra del Secreto OVNI), con la mayor parte del esfuerzo del investigador de Berkeley, Brad Sparks, forzó a la CIA a liberar más de 900 páginas de artículos y archivos relacionados con OVNIs con censura incluida, además de la admisión de la existencia de al menos 57 documentos adicionales, los que no fueron liberados. Ninguno de los documentos liberados era de clasificación más restringida que SECRET, a pesar de que en mis visitas a 15 depósitos de archivos, he establecido que hay cargas de documentos TOP SECRET en existencia. Sparks ha indicado que solo en el primer ¼ de los documentos liberados había referencias a más de 200 otros documentos relacionados con OVNIs, los que no han sido revelados, liberados o reconocidos por la CIA. En el futuro se esperan acciones legales para obtener la gran cantidad de información disponible de la CIA, NSA, y una variedad de otras agencias de inteligencia que generalmente no son consideradas por el público o la prensa.

Por ejemplo, Charles Buffer insistió (a pesar de las frecuentes negaciones de ciertas agencias acerca de la existencia de tales documentos, las cuales posteriormente mostraron claras evidencias de que tenían copias de los mismos) en obtener la liberación de un memorando clasificado (o sea, de carácter secreto) de un agregado militar Norteamericano en Irán describiendo un muy fascinante caso de persecución por parte de aviones militares a un OVNI, persecución que fue avistada por múltiples testigos y que fue confirmada por radar. La lista de distribución del memorando aludido incluía a la CIA, la DIA, la Casa Blanca, la Secretaría de Defensa, la Comandancia de Operaciones Navales, etc.

Dado que la NSA estaba señalada por haber producido 18 de los 57 documentos listados por la CIA, se realizó una petición FOI para su liberación. La petición fue revocada bajo razones de Seguridad Nacional. Una apelación en la corte federal dio como resultado que la NSA fuera forzada a buscar en sus archivos la información OVNI. Encontraron 239 documentos OVNI que incluían 79 de otras agencias de los cuales 23 eran, créalo o no, de la CIA. No liberaron ninguno. Les fue solicitado mostrar los 160 archivos de la NSA al Juez, Gerhardt Gesell, para que éste determinara si se estaba invocando justificadamente las razones de Seguridad Nacional. Al Juez no se le permitió ver ninguno de los 160 documentos de la NSA, pero le entregaron una declaración jurada clasificada como “TOP SECRET+++ EN CONFIDENCIA” justificando la no-liberación de los archivos. A nuestro abogado no le fue mostrado este documento dado que se requería una autorización de seguridad muy especial.

El Juez Gesell falló en favor de que la NSA no liberara ninguno de los documentos diciendo en noviembre de 1980: “La declaración jurada en-confidencia mostró consideraciones efectivas que ayudaron a la corte a determinar que el interés público en la desclasificación de los documentos es superado, por lejos, por la naturaleza sensible de los materiales y el efecto obvio que la liberación de los documentos tendría en la Seguridad Nacional”.

La Corte Federal de Apelaciones estuvo de acuerdo con el fallo de Gesell después de revisar la declaración. La Corte Suprema no quiso oír la causa. Cuando se recibió la declaración jurada después de realizar una petición FOI, el texto de la misma estaba tachado con negro en un 75%. Por más de una década he retado al ‘debunker’ (refutador de OVNIs) Philip Klass a que provea alguno de los documentos retenidos por la NSA o de una versión más limpia de la declaración jurada. No he tenido suerte hasta ahora, ¡pero él todavía sostiene que no existe encubrimiento! (Posteriormente a escribir este artículo, Friedman consiguió que se le entregara una versión más limpia de la declaración jurada con una mayor cantidad de texto legible, sin embargo aún contenía partes censuradas o borroneadas. Además se liberaron algunos de los archivos de la NSA involucrados. Estos, sin embargo, venían casi completamente “borroneados”)

Como nota adicional, yo realice una petición FOI a la CIA por los 23 documentos OVNI que habían sido descubiertos por la NSA (pero no por la misma CIA). Después de 35 meses, liberaron 9 documentos, todos, créalo o no, eran resúmenes de la prensa de Europa del Este sobre OVNIs que los rusos tenían el día en que fueron publicados. Dos años después yo apelé con respecto a los otros 14 documentos que efectivamente eran propios de la CIA. Liberaron pequeñas partes de 3 de ellos con algunas páginas que tenían tan solo 8 palabras que no habían sido tachadas con tinta negra…

La clasificación de seguridad y las razones para ella constituyen una de las muchas áreas relevantes de la ufología tratadas de una manera groseramente inadecuada por el Dr. Edward U. Condon durante su contrato como director del estudio de medio millón de dólares sobre Objetos Voladores no Identificados realizado en la Universidad de Colorado. Los comentarios de Condon, antes, durante y después del estudio constituyen una burla a la metodología de la Ciencia. Sería apropiado para un estudio psiquiátrico el tratar de determinar porqué Condon era tan sesgado e irracional en su enfrentamiento del problema y con sus críticos. La actitud revelada en su correspondencia con el Dr. Donald Menzel, autor de tres extraños libros anti-OVNI, y conocido Astrónomo de Harvard (quien posteriormente yo descubrí que estaba fuertemente involucrado con la NSA, la CIA y otras actividades de inteligencia), es de una arrogancia anticientífica acompañada de desdén por aquellos de pocas luces que sostenían opiniones contrarias. En varias ocasiones Condon declaró que los archivos de los estudios de la Universidad de Colorado no habían sido preservados. Aun así, los archivos están ahora en la biblioteca de la Sociedad Americana de Filosofía en Filadelfia bajo la clasificación de “Los archivos personales de Condon” y sólo accesibles bajo el permiso de uno de sus hijos.

Ha habido un buen número de críticas detalladas del reporte Condon (ver, por ejemplo, las referencias 7, 8 y 9). En resumen, uno podría decir que el reporte falla en ponerse a la altura de la montaña de evidencias disponibles fuera de los confines del estudio mismo o de los generados dentro del mismo. Ninguno de los que participó en el estudio tenía conocimientos previos extensos de ufología. El reporte final esta lleno de ‘padding’ (información irrelevante usada como relleno) más apropiado para libros de texto que para un reporte OVNI. La discusión relativa a tecnología para viaje interestelar es, por decir lo menos, inepta e incompleta así como la discusión sobre física de plasmas. No hay tan siquiera un capítulo dedicado a los más de 30 avistamientos investigados e inexplicados por la gente de Condon, incluyendo avistamientos con múltiples testigos acompañados de confirmación por radar (Refs. 10 y 11). Se formó un comité organizado por el Instituto Americano de Aeronáutica y Astronáutica, el objetivo del comité era revisar toda la temática OVNI. La conclusión del comité (Ref. 12) fue que uno podría llegar a conclusiones opuestas a las de Condon basándose en la misma información entregada en el Reporte, y también basándose en ¡el 30% de los 117 investigados que no pudieron ser identificados!

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