Dado que el aspecto singular más importante de un platillo volador desde un punto de vista gubernamental es su potencial para utilización militar, especialmente a finales de los 1940s y principios de los 1950s, uno puede decir que los Desconocidos no pudieron haber sido manufacturados en el planeta Tierra. Si lo hubieran sido, ninguna nación estaría en este momento construyendo aviones F-15, 16, 17, 18 o MIG25, 29, Mirage 5, etc. Esta información, acompañada de los casos de abducción, reportes de criaturas, casos con huellas físicas, etc., indican claramente que algunos Desconocidos son vehículos manufacturados cuyo origen está en alguna otra parte más sofisticada tecnológicamente que la Tierra, dado que nosotros solamente hemos tenido tecnología sofisticada aproximadamente durante 100 años en un planeta que ha tenido vida durante miles de millones de años en un vecindario galáctico de al menos 10 billones de años de edad (Friedman se refiere a que somos unos recién llegados al conocimiento tecnológico). Considerando los inmensos períodos de tiempo transcurridos antes de que nosotros comenzáramos con el viaje espacial, sería realmente extraordinario que nuestro planeta tuviera la civilización más avanzada dentro del vecindario galáctico.

Respecto al lugar en donde yo creo que se originan estos vehículos ET, diría que en los sistemas solares cercanos. Después de todo, hay cerca de mil estrellas a menos de 55 años-luz de la Tierra. Al menos 46 son estrellas solitarias y no variables como nuestro Sol, las cuales bien podrían tener planetas y albergar vida originaria de allí o colonizadora proveniente de civilizaciones más antiguas. Un planeta alrededor de la estrella Zeta Reticuli 1 o de Zeta Reticuli 2 sería mi primera sugerencia por las razones indicadas en las referencias 3 y 4, que describen la excepcional investigación OVNI de Marjorie Fish. Estas estrellas están a solo 37 años-luz de la Tierra y sólo a unas cuantas semanas-luz una de la otra y justo sucede que son un millón de años-luz más viejas que nuestro Sol.

A pesar del hecho que el Reporte Especial 14 del Proyecto Libro Azul contiene una enorme cantidad de información relevante en relación a las tablas mostradas más arriba (más de 240 diagramas, tablas gráficos, mapas, etc.), y de que cubre por lejos muchos más avistamientos que cualquier otra compilación oficial, ni siquiera es mencionado en los 11 libros anti-OVNI que han sido escritos (a pesar de que los autores de los 11 libros estaban bien al tanto de éste) ni tampoco es mencionado en un estudio OVNI mucho más limitado, pero mucho más publicitado, llamado “El Reporte Condon”, patrocinado por la Fuerza Aérea y que discutiremos más abajo.

Es importante mencionar que el Reporte Especial 14 del Proyecto Libro Azul nunca fue distribuido públicamente por la Fuerza Aérea, ni cuando fue completado en 1955 ni después, a pesar del enorme interés del público en los OVNIs. Hubo un groseramente engañoso comunicado de prensa el 25 de Octubre de 1955. Recibió amplia distribución. No decía quién había hecho el trabajo, dónde lo habían hecho, ni siquiera el título del documento estaba correcto. Ningún periodista hizo alguna pregunta relevante. Un “sumario” adjunto a este estudio de alguna manera logró evitar que se incluyeran las grandes cantidades de datos efectivos del reporte.

Nadie cuestionó la afirmación totalmente falsa hecha por el Secretario de la Fuerza Aérea, Donald Quarles, quien dijo: “Sobre la base de este reporte, nosotros creemos que ningún objeto popularmente descrito como platillo volador ha sobrevolado alguna vez los Estados Unidos. Incluso el 3% desconocido pudo haber sido identificado como fenómeno convencional o ilusión óptica, si se hubiera tenido la información observacional completa”. Esta afirmación ciertamente implica que no hay buenos avistamientos hechos por observadores competentes que no pudieran ser identificados por investigadores competentes. Las tablas 1 y 2 ilustran claramente que los Desconocidos eran 21.5% de los casos investigados y no un 3%, y que estaban completamente separados de los avistamientos listados como Información Insuficiente.

Quizás el engaño más serio hecho por la Fuerza Aérea y tragado completamente por la comunidad periodística y científica es que el Proyecto Libro Azul y sus predecesores fueron un esfuerzo científico serio para llegar al fondo del misterio OVNI y que fue la única organización gubernamental que estudió los OVNIs. El cómo alguien pudo tragarse este sin sentido dado el pequeño tamaño, bajo presupuesto, y limitada pericia científica del Libro Azul (al menos desde 1955 hasta su clausura en 1969), es uno de los misterios de mediados del siglo veinte. El proyecto Libro Azul normalmente tenía un mayor, uno o dos sargentos, un par de secretarias, y un montón de gabinetes que llenar. No tenía un avión a su disposición, ni radar, ni computadoras, ni comunicación cerrada, y, lo más importante, no tenía autorización para acceder a información obtenida por agencias tales como el Comando de Defensa Aeroespacial, la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), la CIA, el FBI, etc., las cuales tenían mayores presupuestos, equipos muchos más grandes, y mucha más habilidad para investigar avistamientos OVNI y recolectar información tanto en Estados Unidos como en ultramar.

Como un asunto de política pública, las informaciones relativas a observaciones de OVNIs hechas por militares estaban sujetas a un conjunto completamente diferente de requerimientos de reporte en comparación con la información reportada por civiles. El que ésto sea un hecho en vez de una mera conjetura queda claramente establecido por un memorando escrito el 20 de Octubre de 1969 por el Brigadier General Carrol H. Bolender. El General Bolender tenía un historial muy distinguido antes de ser transferido a Washington, poco tiempo después de nuestro exitoso alunizaje de los astronautas del Apollo en Julio de 1969. Bolender estuvo a cargo del Apollo y luego del programa del módulo de excursión lunar.

Le fue pedido hacer recomendaciones acerca del futuro del Proyecto Libro Azul a la luz de las sugerencias de Condon de que éste debía ser terminado, dado que parecía no estar haciendo ninguna contribución a las actividades de inteligencia y recopilación de su organización auspiciadora, la División de Tecnología Extranjera de la Fuerza Aérea, y dado que además no parecía estar haciendo ninguna contribución a la ciencia ni a la defensa. El memorando desclasificado (Ref. 6), que fue obtenido por Robert Todd de Ardmore, Pennsylvania, contiene la siguiente declaración:

“Además, los reportes de objetos voladores que podrían afectar la seguridad nacional son reportados de acuerdo con el JANAP 146 y el manual 55-11 de la Fuerza Aérea y no son parte del sistema del Proyecto Libro Azul. (…) Sin embargo, como ya se indicó, los reportes de OVNIs que pudieran afectar la seguridad nacional continuarán siendo manejados a través de los procedimientos estándares de la Fuerza Aérea diseñados para tal propósito.”

El manual JANAP 146 ha sido revisado un cierto número de veces, pero aun está vigente. El Manual 55-11 de la Fuerza Aérea ha sido reemplazado por el Volumen 5 de la Joint Chief Staff Publication 6. Ambos manuales dictan instrucciones, procedimientos y canales para el reporte por parte de personal militar (no civil) de observaciones de mísiles no identificados, naves, submarinos y barcos no identificados, y también objetos voladores no identificados. Se especifican procedimientos especiales de emergencia para transmisiones inmediatas concernientes a OVNIs. El destino de esta información, técnicamente referida como CIRVIS, no era el Proyecto Libro Azul, aun cuando éste estaba vigente, sino en realidad, como era razonablemente esperado, los cuarteles generales del Comando de Defensa Aeroespacial, que entonces se ubicaban en la Ent. Air Force Base, Colorado.

El Proyecto Libro Azul no estaba en la lista de distribución. Ni tampoco los reportes eran entregados a la prensa. Obviamente, las mismas técnicas usadas para monitorear los cielos por ataques enemigos con mísiles o aviones son las más apropiadas para monitorear vuelos de Objetos Voladores No Identificados sobre Norteamérica. Además, los sistemas militares son mucho más útiles para obtener información técnica sobre las características de vuelo, huellas electromagnéticas y otros aspectos tecnológicamente significativos de los OVNIs, de lo que son los reportes de testigos de avistamientos.

Sin comentarios
Etiquetas: , , , , ,

¿Te gustó lo que acabas de leer? ¡Compartilo!

Facebook Digg Twitter StumbleUpon Pinterest Google+

Artículos Relacionados

 0 comentarios
Sin comentarios aún. ¡Sé el primero en dejar uno!
Dejar un comentario