Mientras una corriente creciente dentro del cristianismo asocia los OVNIs con fuerzas demoníacas, el padre Lee Taylor, responsable de tres iglesias en el norte de Gales, propone una perspectiva radicalmente distinta basada en las propias Escrituras. Según el clérigo, la Biblia no habla de demonios, sino de inteligencias no humanas.

¿Y si los OVNIs no son demonios? Un sacerdote afirma que la Biblia oculta claves sobre tecnología extraterrestre avanzada

«Mientras yo miraba los seres vivientes, he aquí una rueda en la tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro lados. El aspecto de las ruedas y de su obra era semejante al color del crisolito. Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su obra eran como una rueda en medio de otra rueda. (...) Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban». Ezequiel 1:15-16/19.

Taylor, con 15 años de ordenación, insta a la Iglesia a prepararse teológicamente para una posible confirmación de vida extraterrestre antes de que el anuncio oficial desate el pánico. Para él, el descubrimiento de civilizaciones en otros mundos no debilitaría la fe, sino que expandiría la comprensión del cosmos.

«Un universo más grande, o el descubrimiento de un universo más grande, no hace a Dios más pequeño», afirma el sacerdote en declaraciones al medio británico Daily Mail. «Solo hace que la creación sea más grande. No creo que sea un desafío para la fe. Creo que es un desafío para los límites de nuestra imaginación teológica. Un universo más grande exige una teología más amplia».

El sacerdote sostiene que calificar el fenómeno de demoníaco es un error que alimenta el miedo y nubla la mente. En su análisis, recurre a pasajes clave de las Escrituras. El primero es el Génesis, donde se describe a la humanidad como la creación suprema de Dios «en la Tierra». Para Taylor, este matiz terrestre deja abierta la puerta a que existan otras creaciones inteligentes en el resto del vasto universo.

Otro de los pilares de su argumento es el Libro de Ezequiel, donde el profeta describe una misteriosa visión de «una rueda dentro de otra rueda» descendiendo del cielo. Aunque la teología tradicional lo interpreta como una representación simbólica de la gloria divina, Taylor sugiere que podría tratarse del avistamiento de tecnología avanzada que los pueblos antiguos simplemente no tenían la capacidad ni el lenguaje para explicar.

Visión de Ezequiel, 1670.

Finalmente, el párroco cita el Evangelio de Juan, específicamente las palabras de Jesús: «En la casa de mi Padre hay muchas moradas» (Juan 14:2). Aunque la tradición cristiana asocia este pasaje con el cielo, el sacerdote plantea que podría ser una pista sobre una creación mucho más compleja y poblada de lo que imaginamos.

«Cuando Jesús habla de “muchas moradas” o “muchas mansiones”, utilizando un lenguaje que la gente de la época pudiera entender, me pregunto si no será una especie de pista. ¿Podríamos verlo de esa manera?», cuestiona el clérigo.

Visiones contrapuestas y la hipótesis espiritual

Esta postura contrasta con la visión de influyentes sectores religiosos y políticos, particularmente en Estados Unidos. Recientemente, la Arquidiócesis de Washington destituyó a monseñor Stephen Rossetti de su cargo como exorcista luego de que este afirmara públicamente en redes sociales que, según su creencia personal, «muchos, si no la mayoría, de estos avistamientos de OVNIs son en realidad demonios». La drástica medida, respaldada por el cardenal Robert McElroy, buscó desmarcar a la Iglesia de teorías que confunden la doctrina oficial sobre el demonio con opiniones sobre los ahora llamados fenómenos anómalos no identificados.

Sin embargo, la hipótesis que le costó el puesto a Rossetti cuenta con fuertes defensores en las esferas del poder. Figuras públicas de gran relevancia como el vicepresidente J.D. Vance han manifestado posturas idénticas. Al ser consultado sobre el origen de los tripulantes de estos objetos, Vance fue tajante: «No son extraterrestres, creo que son demonios». A esta corriente se suma el comentarista conservador Tucker Carlson, quien sostuvo que los avistamientos corresponden a «entidades espirituales» que han estado en nuestro planeta por miles de años.

Padre Lee Taylor. Crédito: Diócesis de San Asaf.

Frente a este bloque integrista —que según diversos analistas frena la total transparencia gubernamental sobre los OVNIs por temor a su naturaleza espiritual—, el padre Taylor rechaza la necesidad de catalogar lo desconocido de forma tan absoluta. Argumenta que, si existe vida inteligente allá afuera, lo más probable es que muestre la misma diversidad que caracteriza a la humanidad, en lugar de encajar rígidamente en las etiquetas del bien o el mal absolutos.

Es bajo este escenario de tensiones que el panorama institucional se mueve a un ritmo muy distinto. Mientras el Pentágono y la Casa Blanca siguen desclasificando archivos OVNI en tandas a modo de cuentagotas, y el Vaticano se limita a aceptar la posibilidad científica de vida fuera de la Tierra sin fijar una doctrina estricta, Taylor insiste en que el cambio de mentalidad es urgente.

«Creo que se acerca el momento en que la humanidad realmente debe aprender a pensar en sí misma no solo como ciudadanos de la Tierra, sino como participantes en una creación mucho más grande», concluye.

Por MysteryPlanet.com.ar.

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