Encélado, una de las lunas heladas de Saturno, acaba de consolidarse como uno de los lugares más prometedores del sistema solar para la búsqueda de vida extraterrestre. Dos investigaciones publicadas en la revista Science Advances revelan que las condiciones de su océano oculto son compatibles con ciertos microorganismos terrestres y que, además, la propia luna facilita de forma natural la detección de posibles biofirmas.

¿Vida en Encélado? Dos nuevos estudios elevan las posibilidades de encontrarla

Crédito: MysteryPlanet.com.ar.

Ambos trabajos ofrecen una visión complementaria. Por un lado, demuestran cómo las columnas de vapor y hielo concentran las sustancias orgánicas en partículas individuales. Por otro, confirman que microorganismos capaces de producir metano pueden sobrevivir en un ambiente químico con las mismas características que las aguas de este mundo distante.

Un proceso natural que prepara las muestras en el espacio

Bajo su gruesa capa helada, Encélado alberga un océano global de agua líquida en contacto con un núcleo rocoso. En el polo sur del satélite, gigantescos géiseres atraviesan las grietas de la corteza y expulsan vapor y partículas de hielo hacia el espacio, permitiendo analizar su composición sin necesidad de aterrizar ni perforar la superficie.

La investigación liderada por el científico planetario Frank Postberg, de la Universidad Libre de Berlín, analizó los datos recabados por la sonda Cassini de la NASA mediante experimentos de laboratorio y modelos teóricos. Los resultados revelaron un fenómeno inesperado: las gotas de agua expulsadas desde el océano no se congelan de forma instantánea, sino lentamente.

Encélado.

Fotografía de la luna helada Encélado tomada por la sonda espacial Cassini. Crédito: NASA/JPL/Space Science Institute.

Esta congelación gradual provoca que las sales y la materia orgánica se separen y se distribuyan en distintas zonas de cada gota. Posteriormente, al viajar a velocidades de hasta 1.000 kilómetros por hora y chocar contra las paredes de las grietas, las gotas se fragmentan en partículas micrométricas de alta pureza.

«Encélado realmente hace gran parte del trabajo por nosotros al preparar muestras para el análisis que normalmente requieren un gran esfuerzo en los laboratorios químicos de la Tierra», explicó Postberg.

Al estallar, las burbujas expulsan gotas oceánicas hacia arriba (A). A medida que ascienden, se congelan y sus componentes químicos se separan (B). Las colisiones contra las paredes de hielo fragmentan las partículas (C). En el espacio, las naves espaciales pueden analizar las composiciones separadas (D). Crédito: FUB/Marie Dannenmann.

Si en las profundidades del océano existieran microorganismos, sus componentes celulares quedarían segregados y concentrados en una pequeña proporción de granos de hielo, facilitando su identificación por parte de futuras naves espaciales con la tecnología disponible en la actualidad.

Microorganismos capaces de sobrevivir en Encélado

De forma simultánea, una segunda investigación desarrollada junto a la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich abordó la viabilidad biológica en el satélite. Los científicos recrearon en el laboratorio las condiciones extremas del océano de Encélado: un entorno con muy poco oxígeno, con un pH muy alcalino de entre 10 y 11, abundante carbonato e interacciones hidrotermales con el fondo rocoso.

En ese ecosistema simulado introdujeron a la arquea Methanothermococcus okinawensis, un microorganismo terrestre que habita cerca de fuentes hidrotermales profundas y no requiere oxígeno para vivir. Su metabolismo consume hidrógeno y dióxido de carbono para generar metano.

Gráfico que representa la actividad hidrotermal en el fondo oceánico de Encélado. Crédito: NASA/JPL-Caltech/SwRI.

A pesar de que este microbio no logra desarrollarse en un medio de cultivo convencional con un pH tan elevado, en la simulación de Encélado logró adaptarse, continuar su crecimiento y producir metano utilizando el hidrógeno liberado por la reacción entre el agua y las rocas.

«Fue un experimento del cual no esperábamos un resultado tan exitoso», reconoció el investigador Nozair Khawaja, coautor del trabajo.

Una oportunidad clave para la exploración planetaria

Aunque los hallazgos no constituyen una prueba definitiva de biología extraterrestre, abren una ventana inédita para la astrobiología al demostrar la viabilidad de procesos biológicos en ese mundo distante.

«En Encélado las condiciones geoquímicas específicas podrían permitir que uno de los sistemas metabólicos más antiguos conocidos en la Tierra funcione incluso en ambientes muy alcalinos», señaló Postberg.

Este avance resulta fundamental para la planificación de próximas misiones de exploración, como la iniciativa L4 de la Agencia Espacial Europea (ESA). Si bajo la corteza helada de Encélado existe alguna forma de vida microscópica, la propia luna podría estar lanzando sus huellas al espacio exterior a la espera de ser descubiertas.

Fuente: FUB. Edición: MP.

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