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Un equipo internacional de astrónomos ha logrado un hito en la observación espacial al captar, con una nitidez sin precedentes, el nacimiento de un sistema planetario que parece ser un espejo de nuestro propio pasado. El hallazgo se centra en la estrella WISPIT 2, un astro joven envuelto en un disco de gas y polvo donde se ha confirmado la formación simultánea de dos mundos colosales.

Esta imagen muestra el nacimiento de dos planetas alrededor de la joven estrella WISPIT 2. Las observaciones se realizaron con el instrumento SPHERE, instalado en el Very Large Telescope (VLT) de ESO. SPHERE permite obtener imágenes directas de exoplanetas al corregir la turbulencia atmosférica y bloquear el intenso brillo de la estrella central. Crédito: ESO/C. Lawlor, R. F. van Capelleveen et al.
Esta observación convierte a WISPIT 2 en el segundo sistema en la historia, tras el famoso PDS 70, donde se logra ver directamente a más de un planeta creciendo alrededor de su sol. La relevancia es tal que Chloe Lawlor, investigadora de la Universidad de Galway, define el descubrimiento como «la mejor ventana que tenemos hasta la fecha para asomarnos a nuestros propios orígenes».
En el corazón de este sistema habitan dos gigantes gaseosos con características asombrosas. El primero, WISPIT 2b, fue detectado el año pasado con una masa cinco veces superior a la de Júpiter. Sin embargo, el nuevo integrante de la familia, WISPIT 2c, es todavía más impresionante: posee el doble de masa que su hermano y orbita cuatro veces más cerca de la estrella central.
Para confirmar la existencia de este nuevo mundo, los científicos tuvieron que llevar la tecnología actual al límite. Utilizaron el instrumento SPHERE del Very Large Telescope (VLT) para captar la imagen inicial y, posteriormente, recurrieron al avanzado sistema GRAVITY+ para certificar su naturaleza planetaria.

El espectro obtenido con GRAVITY+, mostrado aquí en el panel inferior, revela la luz absorbida por el monóxido de carbono, una molécula común en la atmósfera de los planetas gigantes gaseosos. Esto confirma, además, que WISPIT 2c es efectivamente un exoplaneta joven orbitando alrededor de esta estrella. Crédito: ESO/C. Lawlor, R. F. van Capelleveen et al.
«Nuestra investigación aprovechó la reciente actualización de GRAVITY+, sin la cual no habríamos podido obtener una detección tan clara de un planeta situado tan cerca de su estrella», explica Guillaume Bourdarot, investigador del Instituto Max Planck y coautor del estudio publicado hoy en The Astrophysical Journal Letters.
Pero la importancia de WISPIT 2 no termina en estos dos gigantes. El disco de polvo que rodea a la estrella presenta surcos y anillos distintivos, «cicatrices» gravitacionales que sugieren que la familia planetaria podría ser aún más numerosa. Según los investigadores, las partículas del disco se acumulan por gravedad hasta formar embriones planetarios que van «limpiando» su órbita.
De hecho, existe un tercer hueco más alejado y estrecho en el disco que ha despertado el entusiasmo del equipo. Lawlor sospecha que podría haber un tercer planeta allí, posiblemente con una masa similar a la de Saturno, esperando ser descubierto.
Este laboratorio cósmico permite a los astrónomos entender cómo los sistemas «bebé» evolucionan hasta convertirse en estructuras maduras y estables como la nuestra. El próximo paso será utilizar el Telescopio Extremadamente Grande (ELT) de ESO para intentar fotografiar directamente a ese tercer candidato y completar el mapa de este nuevo vecindario galáctico.
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