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Un equipo internacional de científicos ha descubierto nuevas y contundentes pruebas que sugieren que un cambio climático drástico fue el detonante de uno de los grandes misterios de la evolución humana: la desaparición de los «hobbits» de la isla de Flores.

La estatura promedio de un hobbit (Homo floresiensis) era de 1.06 metros. La teoría más aceptada entre los científicos es el enanismo insular. Este es un proceso evolutivo en el que especies de grandes mamíferos que quedan aisladas en una isla con recursos limitados reducen su tamaño a lo largo de las generaciones para sobrevivir con menos alimento. Crédito: MysteryPlanet.com.ar.
El estudio, publicado este mes en la revista Communications Earth & Environment, revela que el Homo floresiensis y una de sus presas principales, el Stegodon florensis insularis (un elefante pigmeo), se vieron forzados a abandonar la cueva de Liang Bua debido a un prolongado periodo de aridez que azotó la región durante miles de años.
La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Wollongong (UOW) en Australia junto a expertos de Indonesia, combinó registros químicos precisos extraídos de estalagmitas con datos isotópicos de dientes fósiles de Stegodon. Los resultados muestran una tendencia de sequía extensiva que comenzó hace unos 76.000 años, culminando en una sequía estival severa entre hace 61.000 y 55.000 años.
Según el Dr. Mike Gagan, profesor honorario de la UOW, el ecosistema alrededor de la cueva cambió radicalmente justo cuando la especie desapareció del registro.
«Las precipitaciones estivales cayeron a cerca de la mitad de los niveles modernos y las fuentes de agua de los lechos de los ríos se secaron estacionalmente, lo que provocó un estrés ecológico tanto en los hobbits como en sus presas», explicó Gagan.
Para reconstruir este pasado climático, el equipo analizó estalagmitas de la cueva de Liang Luar, ubicada a pocos metros del famoso yacimiento de Liang Bua. Estas formaciones actúan como archivos naturales de las lluvias pasadas. Mediante la medición de las proporciones de magnesio y calcio, así como de isótopos de oxígeno, lograron recrear los patrones de lluvia de verano e invierno de la época.

Esta ilustración muestra cómo los investigadores establecieron una cronología precisa de la evidencia fósil del Stegodon (y los hobbits asociados) en dos sectores de excavación ricos en fósiles en Liang Bua. Crédito: Michael Gagan.
Simultáneamente, el análisis del esmalte dental de los Stegodon confirmó que estos animales dependían de fuentes de agua de bajo caudal en los lechos de los ríos cercanos, las cuales se volvieron cada vez más escasas. El registro fósil muestra un colapso en la población de estos elefantes hace 61.000 años, eliminando una fuente de alimento crucial para los hobbits.
El Dr. Gert van den Bergh, de la Facultad de Ciencias de la UOW, señala que la competencia por los recursos hídricos y alimenticios menguantes probablemente obligó a los hobbits a abandonar la seguridad de Liang Bua.

Las excavaciones de 2007 en Liang Bua fueron realizadas por el Centro Nacional de Investigación Arqueológica (ARKENAS), con sede en Yakarta, en colaboración con el difunto profesor Michael J. Morwood y su equipo de la Universidad de Wollongong. Crédito: Garry K. Smith.
Este desplazamiento tiene implicaciones fascinantes sobre la historia humana en la región. Aunque los fósiles de Homo floresiensis son anteriores a la evidencia más temprana de humanos modernos en la isla, se sabe que los Homo sapiens ya cruzaban el archipiélago indonesio cuando los hobbits desaparecieron.
«Es posible que, al desplazarse los hobbits en busca de agua y presas, se encontraran con humanos modernos en otros lugares de la isla», sugirió el Dr. Gagan. «En ese sentido, el cambio climático puede haber preparado el escenario para su desaparición final».
Este hallazgo subraya cómo las condiciones ambientales y la escasez de agua dulce pueden reescribir el destino de especies enteras, incluidas las de nuestros parientes evolutivos más cercanos.
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