La idea de que la capacidad de sentir y pensar pertenece únicamente a la biología terrestre está perdiendo terreno en el ámbito académico. Según un reciente artículo de investigación, la conciencia podría no ser un fenómeno exclusivo de los habitantes de la Tierra, sino una cualidad capaz de manifestarse en formas de vida y estructuras completamente ajenas a nuestra evolución.

Una nueva teoría filosófica derriba nuestro ego cósmico al proponer que el universo está lleno de mentes alienígenas

Crédito: MysteryPlanet.com.ar.

Eric Schwitzgebel, distinguido profesor de filosofía en la Universidad de California en Riverside, y Jeremy Pober, investigador posdoctoral en la Universidad de Lisboa, defienden que la conciencia posee una «flexibilidad de sustrato». Esto significa que, al igual que una taza puede ser de vidrio, plástico o cerámica sin dejar de cumplir su función, la mente consciente no depende estrictamente de los componentes orgánicos conocidos.

«El universo puede albergar mentes más extrañas de lo que podemos imaginar», afirma Schwitzgebel, abriendo la puerta a un cosmos interconectado por diferentes formas de percibir la realidad.

Los autores basan su postura en la tradición copernicana, aquella que históricamente demostró que nuestro planeta no es el centro del sistema solar, ni este el centro de la galaxia. Al extender esta lección astronómica a la mente, los investigadores acuñan el «principio copernicano de la conciencia». Sostener que solo los seres con nuestra misma arquitectura bioquímica pueden ser conscientes es lo que denominan «terracentrismo», un sesgo injustificado que nos sitúa falsamente en un pedestal cósmico.

Para dar fuerza a su argumento, los filósofos recuerdan que el universo observable contiene alrededor de un billón de galaxias. Incluso bajo estimaciones muy conservadoras, plantean que al menos mil civilizaciones avanzadas han existido en algún momento en el cosmos. Si la evolución ha sido capaz de generar sistemas nerviosos tan diversos en la propia Tierra —como los de un pulpo, una abeja o un perro—, resulta lógico pensar que el resto del universo ha operado con la misma o mayor creatividad.

Esta hipótesis evoca escenarios de la ciencia ficción rigurosa, como el alienígena de la novela y película Proyecto Hail Mary de Andy Weir, un ser con caparazón de minerales oxidados, sangre de mercurio y cerebro de cristal. Si bien los autores no aseguran que este tipo de vida exótica exista de forma definitiva, señalan que sería sorprendente que toda evolución exitosa en el universo converja exactamente en los mismos bloques bioquímicos.

El dilema de la IA y las máquinas de silicio

El debate, inevitablemente, salpica a la inteligencia artificial, un tema que genera tanto sueños utópicos como pesadillas distópicas. Aunque el estudio no afirma que los sistemas actuales sean conscientes, sí deja la posibilidad abierta para el futuro, mostrando divergencias entre los propios autores.

Pober se muestra escéptico respecto al hardware informático actual, advirtiendo que la flexibilidad de sustrato no implica que cualquier material pueda albergar una mente. Por su parte, Schwitzgebel cree que, si descartamos la exclusividad biológica, es difícil excluir a los sistemas basados en silicio solo por el hecho de estar hechos de silicio.

Eric Schwitzgebel (izquierda) y Jeremy Pober.

A juicio de Schwitzgebel, la discusión actual sobre la IA es demasiado estrecha: «Se ha centrado demasiado en si el silicio puede duplicar un cerebro humano y no lo suficiente en la cuestión más amplia de qué tipo de sistemas pueden ser conscientes».

Para ilustrarlo, el artículo propone una analogía clara: una cosa es replicar el vuelo exacto de un águila y otra muy distinta es el acto de volar. Los colibríes, los murciélagos y los insectos vuelan, pero lo hacen de formas completamente diferentes. De la misma manera, la conciencia en el universo podría manifestarse de múltiples formas, sin necesidad de parecerse en lo absoluto a la experiencia humana.

Fuente: UCR. Edición: MP.

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 2 comentarios
Comentarios
Jun 24, 2026
13:58
#1 Armando:

Mis comentarios en [ ] y mayúsculas.
[TANTA “APERTURA MENTAL” ME CONFUNDE ☺]
La idea de que la capacidad de sentir y pensar pertenece únicamente a la biología terrestre está perdiendo terreno en el ámbito académico.
[NO DEBIÓ TENER TERRENO NINGUNO]
…. la conciencia podría ser …. una cualidad capaz de manifestarse en formas de vida y estructuras completamente ajenas a nuestra evolución. [DUH!]
…. el universo observable contiene alrededor de un billón de galaxias. …. al menos mil civilizaciones avanzadas han existido…. [¿SOLO MIL EN UN BILLON DE GALAXIAS?]
…. resulta lógico pensar que el resto del universo ha operado con la misma o mayor creatividad. [DESDE LUEGO QUE SÍ]

…. sería sorprendente que toda evolución exitosa en el universo converja exactamente en los mismos bloques bioquímicos. [PARA EMPEZAR, LA ATMÓSFERA QUE RESPIRAN PUEDE SER MUY DIFERENTE A LA DE LA TIERRA Y AFECTAR EL COLOR DE SU PIEL, SU FISONOMÍA, ETC.]

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Jun 24, 2026
19:17

@Armando: Sobre la base de software en computadores de tecnología "0" y "1" no creo que se pueda plantear, la generación de "conciencia cibernética.
Pero sobre la base de software en computadores de tecnología de 4 estados (encendido, apagado, presencia de luz, ausencia de luz), todo sería posible en un futuro no tan lejano!!!
Son sólo 4 las bases nitrogenadas del ADN...
Y la diversidad generada en estructuras proteicas es asombrosa!!!

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