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Un nuevo estudio liderado por el investigador Armando Mei sugiere que los cimientos de la segunda pirámide de Guiza responden a una ingeniería megalítica pre-dinástica, mucho más avanzada y antigua de lo que la historia tradicional atribuye a la IV Dinastía.

Crédito: vcazzato.
La meseta de Guiza continúa revelando secretos que desafían la cronología aceptada del antiguo Egipto. Un reciente artículo científico, titulado Anomalías estructurales y litotécnicas en la base meridional de la Pirámide de Kefrén, ha puesto el foco en un detalle aparentemente menor pero de inmensas implicaciones ingenieriles: un bloque solitario de granito rojo, incrustado con precisión quirúrgica en la base de piedra caliza del monumento.
Según el autor, el investigador italiano Armando Mei, integrante del Proyecto Khafre —que recientemente ha utilizado tecnología de radar tomográfico para detectar estructuras enormes bajo la meseta—, este hallazgo no es una simple curiosidad arquitectónica, sino la prueba de una tecnología constructiva anterior a los faraones.
El estudio se centra en la fachada meridional de la pirámide, donde se ha identificado un bloque de granito rojo de Asuán insertado en la primera hilada de caliza. Lo que hace extraordinario a este elemento es su técnica de colocación:
El análisis geotécnico presentado por el investigador italiano indica que este granito, cuya resistencia a la compresión es cuatro veces superior a la de la caliza circundante, actúa como una «llave de compresión». Su función es estabilizar el terreno y redistribuir las fuerzas de la inmensa estructura, evitando el deslizamiento de los bloques en un punto crítico de fractura geológica. Esta solución de ingeniería, que denota un conocimiento profundo de la mecánica de materiales, no se encuentra en ningún otro lugar del repertorio constructivo del Reino Antiguo.
Mei, cuya investigación combina la observación arqueológica con la ingeniería de materiales, contextualizó el hallazgo tras la publicación de su artículo:
«Hablamos de un bloque de granito perfectamente incrustado en la base, sin mortero, sin restauraciones, con una función estructural muy avanzada. Para los arqueólogos es un detalle que podría cambiar nuestra visión de todo el sitio de Guiza. Para mí es la confirmación de que, debajo de la superficie, hay una historia mucho más antigua que la que conocemos».
El estudio destaca que la superficie del granito no muestra las marcas de sierras o abrasivos típicos de la época faraónica, sino una textura de «picado uniforme». Esta técnica es característica de construcciones megalíticas globales, encontrando paralelismos sorprendentes con sitios como Sacsayhuamán en Perú o Baalbek en el Líbano, donde también se utilizan piedras de alta resistencia en puntos de tensión estructural.
La conclusión del artículo propone un cambio de paradigma: la pirámide de Kefrén no sería una obra unitaria de la IV Dinastía, sino una superestructura erigida sobre una plataforma de ingeniería mucho más antigua.
Según esta hipótesis, los constructores faraónicos habrían aprovechado un basamento megalítico preexistente, diseñado por una cultura anterior con la capacidad de gestionar cargas tectónicas complejas. Esto explicaría por qué la base meridional presenta una tecnología que parece «fuera de lugar» en comparación con el resto del monumento.

Sector sur de la pirámide de Kefrén. En el área donde la tradición arqueológica sitúa la posible presencia de la pirámide satélite asociada al complejo de Kefrén, existe un conducto que actualmente está sellado e inaccesible. La morfología del corte, la inclinación de las paredes y la relación estratigráfica con las capas circundantes sugieren una función que permanece indefinida, posiblemente compatible con estructuras secundarias del complejo, o con fases de construcción anteriores que fueron posteriormente reutilizadas. Crédito: Armando Mei.
Mei concluye que solo un enfoque multidisciplinar, que incluya el uso de tecnologías no invasivas como la tomografía sísmica y el georradar de penetración profunda, podrá terminar de desvelar la verdadera antigüedad de los cimientos que sostienen a los gigantes de Guiza.
Por MysteryPlanet.com.ar.
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