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Un fenómeno meteorológico tan espectacular como riesgoso captó la atención de la comunidad espacial internacional. Durante el despegue de un cohete Long March-3B desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichang, en China, una descarga eléctrica impactó directamente contra la estructura de la nave apenas 30 segundos después de haber comenzado su ascenso.
El estruendo y el destello luminoso provocaron exclamaciones de asombro entre la multitud reunida para observar el evento. A pesar de lo alarmante de las imágenes registradas en video y fotografía, el vehículo espacial continuó su ruta sin contratiempos. La Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China (CASC) confirmó que la misión logró entregar con éxito el satélite de retransmisión de comunicaciones en la órbita geostacionaria prevista, el cual servirá para apoyar las operaciones de la estación espacial Tiangong y futuras misiones tripuladas.
Une fusée Longue Marche 3B vient de se prendre la foudre peu après son décollage de Xichang.
Ce n'est pas la première fusée à subir ça, la Saturn V et la Soyouz-2 ont été aussi foudroyées par exemple. Aucun échec n'est lié à la foudre... pour l'instant.pic.twitter.com/vrAqaGAnnC— Techniques Spatiales (@TechSpatiales) July 23, 2026
Este tipo de eventos, aunque poco comunes, cuentan con antecedentes célebres en la historia de la exploración espacial. El caso más emblemático ocurrió en 1969 con la misión Apolo 12 de la NASA, cuando el cohete Saturno V recibió el impacto de dos rayos consecutivos a los pocos segundos de elevarse. Un informe posterior de la agencia estadounidense indicó que varios instrumentos y sensores secundarios sufrieron «efectos permanentes», pero el percance no impidió que los astronautas Charles «Pete» Conrad, Alan Bean y Richard «Dick» Gordon llegaran a la Luna. Un episodio similar se vivió en 2019 con un cohete ruso Soyuz, el cual pudo poner en órbita su satélite de comunicaciones a pesar del impacto.
Sin embargo, la suerte no siempre ha acompañado a los lanzamientos atrapados en medio de una tormenta. En 1987, un rayo golpeó al cohete Atlas/Centaur-67 de la United Launch Alliance, generando un fallo en la computadora encargada de la guía de navegación que derivó en la «desintegración del vehículo», según detalló la NASA en sus archivos históricos.
Aquel accidente impulsó la creación de estrictos Criterios de Compromiso de Lanzamiento por Rayos (LLCC, por sus siglas en inglés) para evaluar las condiciones meteorológicas antes de autorizar cualquier despegue. La implementación de estas reglas cambió la industria para siempre: «Desde el Atlas/Centaur-67 y la aplicación rigurosa de los LLCC, ningún otro vehículo de lanzamiento ha interceptado o desencadenado un rayo durante el despegue en Estados Unidos», señala la agencia espacial. La reciente experiencia china demuestra cuánto ha avanzado la ingeniería aeroespacial para transformar un peligro mortal en una fotografía de colección.
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