Mauro Biglino, un respetado traductor e investigador italiano, sostiene una hipótesis que vincula directamente a los Nephilim de la Biblia con la constelación de Orión.

Un extraductor del Vaticano afirma que los Nephilim bíblicos provenían de Orión

Mauro Biglino (círculo) es un autor, ensayista y traductor italiano. Gran parte de su obra se centra en la traducción de los textos hebreos originales y el significado lingüístico pretendido, frente a las numerosas revisiones de la Biblia y la historia de la Iglesia. Escribió el volumen 'Chiesa Cattolica e Massoneria' (Iglesia católica y masonería), donde declaró haber sido masón y miembro de la masonería italiana durante más de diez años hasta la década de 2000. Crédito: MysteryPlanet.com.ar.

Biglino no es un teórico improvisado en la materia. Durante años, trabajó traduciendo textos en hebreo antiguo para Edizioni San Paolo, una de las editoriales católicas más importantes de Italia que opera bajo la autoridad de la Santa Sede. Sin embargo, su carrera dio un vuelco radical cuando comenzó a publicar lo que realmente descubrió al analizar los escritos originales sin los filtros de la teología tradicional, una audacia que provocó su despido fulminante.

El secreto oculto en el idioma arameo

La clave de este nuevo planteamiento radica en un minucioso análisis lingüístico de las fuentes primarias. Según explica el investigador, el término «Nephilim» es una palabra en plural cuyo componente singular en lengua aramea es «Nephil» o «Nephila». En dicho idioma antiguo, este vocablo posee un significado único y preciso: la constelación de Orión.

A partir de este hallazgo filológico, Biglino sostiene que es perfectamente válido plantear una alternativa histórica muy distinta a la conocida: «Si Nephilim es el plural de Nephilah, nos está permitido sugerir la hipótesis de que Nephilim podría significar aquellos que vinieron de Orión», explicó al ser entrevistado recientemente por Jay Anderson de Project Unity.

Esta conexión ha despertado un enorme interés en la comunidad de investigadores, dado que la constelación de Orión aparece de forma recurrente en los mitos fundacionales de civilizaciones en todos los continentes —llegando al punto de sugerirse que grandes monumentos como las tres pirámides de Guiza reflejan la alineación de tales estrellas en el firmamento de hace miles de años—.

En sintonía con estos mitos globales, el propio relato bíblico tradicional sobre estos seres se complementa con el Libro de Enoc, el cual narra de forma más detallada cómo un grupo de 200 ángeles descendió a la Tierra y rompió las reglas establecidas al mezclarse con las mujeres de los hombres. De este cruzamiento nacieron los llamados gigantes.

Intervención genética y seres de carne y hueso

Para Biglino, este evento se enmarca en un escenario mucho más amplio de intervención externa y evolución dirigida. Según afirmó el experto en la entrevista, la humanidad fue manipulada genéticamente en múltiples ocasiones con el objetivo de expandir su capacidad cerebral.

«Somos hijos de las estrellas porque los Elohim intervinieron sobre seres preexistentes en la Tierra», señala el traductor, detallando que estas modificaciones se realizaron sobre homínidos como el Homo erectus o el Homo habilis.

Bajo esta perspectiva, los Elohim no serían deidades espirituales ni omnipotentes, sino individuos de carne y hueso pertenecientes a una civilización superior con conocimientos tecnológicos avanzados. De hecho, Biglino asegura que el término bíblico «Barah» —tradicionalmente vertido como crear— significa en realidad «intervenir en una situación preexistente para modificarla».

De este modo, los textos antiguos no describirían milagros divinos surgidos de la nada, sino las crónicas de un antiguo contacto que transformó el rumbo de nuestra especie.

Por MysteryPlanet.com.ar.

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