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El calendario astronómico de 2026 se prepara para su gran broche de oro. Tras el espectacular eclipse solar total que cautivó a Europa el pasado 12 de agosto, la mecánica celeste traslada su escenario principal al continente americano. Durante la noche del 27 al 28 de agosto, la Tierra se interpondrá casi por completo entre el Sol y la Luna, dando lugar a un eclipse parcial tan profundo que el 96 % de la superficie de nuestro satélite natural quedará sumergida en la sombra terrestre.
Este evento marca el final de la segunda temporada de eclipses y es el cuarto y último del año. Aunque en los papeles figura como un fenómeno parcial, la magnitud del alineamiento provocará que casi la totalidad del disco lunar adquiera el característico tono rojizo de las «Lunas de sangre». Este fenómeno óptico ocurre cuando la atmósfera terrestre filtra y curva la luz de todos los amaneceres y atardeceres del planeta, proyectándola sobre la Luna. Además, quienes observen con telescopios o binoculares podrán distinguir una sutil franja azulada cerca del borde de la sombra, producida por el ozono de nuestra atmósfera.
El continente americano disfrutará de una posición privilegiada para seguir el fenómeno de principio a fin. En Europa y África occidental, el eclipse coincidirá con las últimas horas de la madrugada y el amanecer del 28 de agosto, cuando la Luna se encuentre muy baja cerca del horizonte. Por su parte, en el océano Pacífico el satélite emergerá ya eclipsado durante la noche del 27.

El eclipse lunar parcial será ampliamente visible desde América, África, Europa y Asia occidental. Crédito: Leah Tiscione/Sky & Telescope.
Respecto a las horas clave, el evento comenzará con su fase penumbral a las 01:23 UTC del 28 de agosto (21:23 EDT / 22:23 hora de Argentina del 27 de agosto). Poco después, hacia las 02:34 UTC (22:33 EDT / 23:33 en Argentina), iniciará la fase parcial, el momento más vistoso en que la sombra más oscura de la Tierra empezará a morder el disco lunar.
El punto máximo de ocultamiento llegará exactamente a las 04:12 UTC del 28 de agosto (00:12 EDT / 01:12 en hora de Argentina), momento en que el 96 % del satélite quedará sumergido en la umbra terrestre. La fase parcial se extenderá por algo más de tres horas y 18 minutos, mientras que el fenómeno en su totalidad abarcará 5 horas y 38 minutos, concluyendo a las 07:01 UTC (03:01 EDT / 04:01 de Argentina).
Para disfrutar de toda esta secuencia no se requerirá ningún tipo de protección ocular ni filtros especiales, a diferencia de los fenómenos solares. Además, a medida que la luz reflejada por la Luna disminuya durante el punto culminante, la oscuridad del cielo permitirá que la Vía Láctea y las estrellas más tenues reaparezcan de manera temporal en todo su esplendor.
Las interpretaciones de estos eventos no siempre fueron pacíficas ni científicas. Los antiguos babilonios, pioneros en predecir con precisión los eclipses mediante observaciones astronómicas, consideraban que la Luna teñida de color rojo sangre era un presagio nefasto que anunciaba la muerte inminente del soberano.
Para eludir la ira divina y burlar el destino, la corte babilónica recurría a un ritual singular: nombraban a un «rey sustituto». Este personaje era vestido con ropajes reales y colocado temporalmente en el trono con todos los honores, mientras que el monarca legítimo se ocultaba bajo una identidad falsa para proteger su vida.

Esta estela del Museo Británico representa al rey babilonio Nabonido, quien gobernó entre el 556 a.C. y el 539 a.C. Hasta la fecha, no existen evidencias de que el monarca haya realizado el ritual del «rey sustituto». Crédito: Jona Lendering, CC BY-SA 3.0.
Una vez superado el supuesto peligro astronómico, el rey verdadero reasumía el poder. Sin embargo, el sustituto permanecía en el cargo simulado durante cien días, al cabo de los cuales era ejecutado ritualmente para cumplir de forma literal con la profecía sin arriesgar la vida del verdadero gobernante.
Hoy en día, lejos de los augurios del pasado, el único verdadero enemigo para los observadores será la cobertura nubosa. Superado el mal tiempo, este espectáculo marcará el cierre definitivo del calendario de eclipses de 2026, por lo que la siguiente cita en el cielo recién llegará con el nuevo ciclo astronómico que arrancará el 6 de febrero de 2027, mediante un eclipse solar anular visible desde América del Sur, África y la Antártida.
Por MysteryPlanet.com.ar.
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